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Por Roberto Garrone

Primeras sombras de la noche más oscura

La industria pesquera agoniza en Mar del Plata de la mano de una coyuntura que aleja la actividad del puerto y autoridades que no generan respuestas ni incentivos para su recuperación. Desembarques en baja, despidos en alza. Por Roberto Garrone.

domingo 8 de julio, 2018

A 40 días de la migración de la flota fresquera marplatense a las aguas patagónicas para participar de la temporada de langostino en aguas nacionales, las consecuencias en Mar del Plata se sienten de manera tangible.

Asoman en las estadísticas oficiales de la Subsecretaria de Pesca que muestra la evolución de los desembarques en los muelles de los puertos marítimos nacionales: el mes de junio que pasó fue el más pobre del 2018 en Mar del Plata.

Las 14 mil toneladas representan menos de la mitad de las que se desembarcaron en junio del 2017, cuando la mudanza de barcos al sur ya había comenzado, marca la agonía del principal puerto pesquero del país y obliga a repensar el modelo portuario.

No ahora porque la gestión Merlini sigue muy atento a las necesidades de esa industria pesquera que  agoniza. No quisiera estar en los zapatos del presidente del Consorcio este miércoles cuando Mauricio Macri vuelva a recibir a la mesa pesquera y le pregunte por el predio de los Silos y la marcha del proceso de licitación. En septiembre del año pasado Macri le ordenó a Merlini apurar el expediente. Después de 9 meses, todavía no están los pliegos.

El borrador, dicen los que lo vieron, es un espanto. Si Macri quiere promover inversiones privadas capaces de generar desarrollo y nuevos puestos de trabajo perdurables y de calidad, no tiene en el mismo equipo a la autoridad portuaria en Mar del Plata. Merlini es una máquina de impedir.

Volvamos al desplome de los desembarques. La inactividad  impacta en los estibadores y los obliga a coleccionar horas muertas. Terminada la buena zafra de calamar, la parálisis no distingue entre la rama del fresco y el congelado.

Mientras en el centro de contrataciones de estibadores eventuales reclaman el regreso de la mesa multisectorial que naufragó con el Rigel, algunos todavía esperan con esperanza que se cumplan las promesas de Carlos Mezzamico: esa de que los barcos fresqueros descargarían al menos una marea con langostino en Mar del Plata a modo de romper tanta parálisis.

El Secretario General del SUPA debería tener más cuidado a la hora de elegir la entidad que recibe los fondos de los subsidios que bajó el gobierno para sus afiliados. La Federación de Cooperativas de la Actividad Pesquera y Afines no parece la mejor opción. Recibió casi 5 millones de pesos antes de fin de año y comenzó a entregarlos en marzo.  Hermosa bicicleta financiera.

Mientras la falta de materia prima regala inactividad también en las plantas que procesan ese pescado que hoy falta, a las autoridades no se les cae una idea para reactivar a la industria del fresco.

Para colmo el langostino allá en la Patagonia no ayuda: los desembarques han retrocedido unas 15 mil toneladas en comparación del año pasado y la posibilidad que el marisco llegue a Mar del Plata para ser reprocesado se diluye.

Prolongados períodos de mal tiempo y conflictos gremiales retuvieron a la flota en muelle y le han dado un respiro al marisco. No todas son malas para los armadores: además de la devaluación las empresas pagan un 20% más en dólares el langostino fresco desembarcado en los puertos patagónicos.

Los que la siguen pasando mal son los trabajadores de tierra por estas playas. Loba Pesquera se presentó en concurso de quiebra y escupió otros 200 trabajadores a la calle esta semana y sin certezas de indemnización para los registrados: peones y envasadores, tripulantes de su barco pesquero, comercio y camioneros. Los fileteros, precarizados en plantas satélites, ni siquiera.

Junio mostró la peor cara y acentuó la crisis laboral que afecta a una industria que acentúa la pérdida de puestos de trabajo. Los gremios ni siquiera elevan la voz por temor a que se termine de cerrar la puerta de la migaja con forma de subsidio. Y las autoridades parecen no ver la gravedad del problema.

La zafra de langostino en aguas patagónicas se prolongará hasta octubre/noviembre. La noche más oscura en el puerto de Mar del Plata, también.

 

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