Un jardín, sin clases, y con una espera de 12 años por otro edificio

Se trata del establecimiento que se encuentra en 180 e Ituzaingo, que también comparte el espacio con una primaria y una secundaria. La actividad está suspendida por “tiempo indeterminado”. “Las salitas hoy no son aptas para que los chicos estén”, advirtió su directora, Marcela Manzo.

Por Redacción

martes 14 de agosto, 2018

El Jardín N°913 vive sin clases, y a la espera de respuestas por reclamos que se sostienen hace años pero que aún no encuentran solución. La actividad en el establecimiento que está ubicado en calle 180 e Ituzaingo, donde también funciona una secundaria y una primaria, está suspendida por “tiempo indeterminado” y exigen celeridad en las gestiones para atender las problemáticas.

El lugar se encuentra sin gas desde hace un año y recién en junio pasado comenzaron las obras para atender los inconvenientes en la calefacción. “El tema de gas está en marcha por lo menos, pero tenemos otras problemáticas como las filtraciones de los techos que provoca que las salitas estén muy húmedas y no sea un lugar apto para estar con los chicos. La solución hasta el día de hoy no está“, le dijo a El Marplatense Marcela Manzo, directora de la institución.

La máxima responsable del jardín reconoció que se trata de “edificios muy viejos” y con una evidente “falta de mantenimiento”, lo que ha motivado un histórico reclamo por un traslado que, hasta la fecha, tampoco tuvo una respuesta pese a diferentes promesas.

“Hace años que solicitamos un cambio de edificio, un traslado a otro lugar. En 2006, teníamos un terreno asignado y la obra no se hizo nunca. Estamos tratando de gestionar para que ese terreno vuelva a ser del jardín pero la verdad es que la situación no da para más. Necesitamos un edificio nuevo que fue prometido en el año 2006 y no se concretó nunca“, manifestó.

Debido a las obras que se realizan en el jardín por esta época, las clases permanecen suspendidas. Hace 20 días, también se había determinado una reducción horaria en la actividad. “Esto va a estar así hasta que termine la obra. Están todas las cañerías y los chicos no pueden circular e ir al patio”, planteó.

Algunos de los padres presentes también sumaron su preocupación por la “falta de condiciones” en las que se encuentra el jardín. “Lo que es la comida está funcionando gracias a Dios, pero no se pueden dictar clases porque los salones no están en condiciones”, señalaron.

“La escuela primaria está en obras pero va muy lento el tema del gas. Y luz no tenemos, y cuando se enchufa algo se recalienta todo. Somos un colegio más de la Provincia y el país que sufre las problemáticas de infraestructura”, reconoció otro de los directivos.

 

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