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Caso Oyarzún: “Los jueces son mucho más presionables que los jurados”

Guillermo Nicora, miembro de la Asociación Argentina de Juicio por Jurados, aseguró en diálogo con Radio Mitre Mar del Plata que el caso del carnicero fue la primera absolución de un “justiciero” en la provincia. “El jurado muestra la sociedad que somos y tenemos que hacernos cargo. El prejuicio tiene un lugar y lo que tenemos que hacer es achicarlo lo más posible”, sostuvo.

Por Redacción

domingo 30 de septiembre, 2018

Guillermo Nicora, miembro de la Asociación Argentina de Juicio por Jurados e investigador de la Universidad Atlántida Argentina, dialogó con Radio Mitre Mar del Plata acerca del caso del carnicero Daniel Oyarzúnque fue absuelto recientemente por un jurado popular de la localidad bonaerense de Zárate por el asesinato de un hombre que lo había asaltado– y de la particularidades de este instituto que prevé la Constitución Nacional, pero que se comenzó a aplicar en la provincia desde 2015.

Debido a los fundamentos que originaron el sistema penal, el letrado sostuvo que “cuando tenemos que tomar la decisión de aplicarle una respuesta violenta a la conducta de una persona, está bueno que lo decidamos entre todos“. “Si yo a una conducta violenta le agrego más violencia, a lo mejor empeoro las cosas. Es bueno que la llave para regular la respuesta violenta a la violencia la tenga la comunidad. Históricamente esto ha sido así y es el origen del juicio por jurados”, explicó.

Por otro lado, recordó que, en la provincia, antes del resonante caso de Oyarzún, hubo otros tres casos de “justicia por mano propia” en los que intervinieron jurados populares y decidieron condenar a los imputados. “Esta es la primera vez que en el caso de un “justiciero” hay una absolución. No es hay una postura de los ciudadanos favorable al linchamiento, favorable a la justicia por mano propia. Para combatir el canibalismo no se puede comer uno al caníbal”, añadió.

“El problema es cuando los conflictos entre las personas tienen un cierto grado de violencia y la respuesta es demasiada violencia o no hay ninguna respuesta, entonces crece la violencia. Uno se harta y empieza a tomar en mano propia las respuestas que el Estado no te da. Los casos de justicia por mano propia son tremendamente nocivos y peligrosos para la comunidad, pero muchas veces tienen relación con una falta de respuestas estatal frente a problemas recurrentes, como los robos en comercios y en casas. Esto termina produciendo la sensación de que, si no me defiendo yo, no me defiende nadie, y esto produce efectos muy peligrosos. La falta de respuesta estatal apropiada tiene que ver con respuestas inapropiadas“, afirmó.

Consultado sobre cómo los prejuicios de cada jurado pueden condicionar el veredicto al que arriban, Nicora hizo hincapié en que “todas las sociedades tienen problemas de prejuicios“. “Es cierto que esto existe, pero quién dijo que los jueces profesionales no tienen prejuicios? Son parte de la sociedad y tienen un entrenamiento profesional que les permite barrer los prejuicios debajo de la alfombra. El jurado muestra la sociedad que somos y tenemos que hacernos cargo. El prejuicio tiene un lugar y lo que tenemos que hacer es achicarlo lo más posible”, sostuvo.

Para reducir al mínimo la posibilidad de que estos prejuicios tengan más peso del debido a la hora de valorar la prueba, la ley prevé un mecanismo de selección del jurado. “Se convoca a 48 personas, 4 veces la cantidad de las que van a deliberar en el juicio, que son 12. No sabemos ni el nombre, ni el DNI, ni dónde viven. Pero sí podemos preguntarles antes de llegar al juicio, en un cuestionario por escrito o en audiencia de selección, qué educación han tenido y en qué barrio se han criado. Y también preguntas más específicas que nos permitan detectar casos de prejuicio muy graves. El sistema trata de identificar a esas personas y cortamos los casos más extremos”, detalló sobre este proceso.

“Cada parte tiene el derecho de decir estas 4 personas no quiero que estén en el jurado y no están, y no debe explicar el porqué. Hay que enseñarles a los abogados cómo detectar a esas personas. En el medio queda mucha gente, pero que no tienen un prejuicio tan grande”, agregó al respecto.

A nivel internacional, hay estudios muy rigurosos que sostienen que en más del 80% de los casos, el juez profesional coincidió con el veredicto del jurado. “En Argentina, en la provincia de Neuquén, se repiten estas cifras. Y en el 75% de los casos en los que no ha habido coincidencia, los jueces hubiesen condenado y el jurado absolvió. Esto nos dice que los jurados son más exigentes que los jueces a la hora de aplicar un castigo penal a una persona”, afirmó el abogado.

“Esto quiere decir, y se aplica en el caso de Oyarsun, que la prueba que vieron no alcanzó para convencerlos de que este señor debía ir preso con una condena muy alta, entonces decidieron no condenarlo. Es muy posible que haya habido algún problema con la prueba. La historia del carnicero es que quiso frenar y no le frenó el auto. Yo no puedo decir que el jurado se equivocó”, añadió.

Cómo funcionan los juicios por jurado

El enjuiciamiento por jurados deriva de la forma más natural de solucionar un problema entre dos personas, en el que la comunidad interviene para que no haya violencia y no haya venganza, es decir, un nivel de conflicto más grande que perjudique a toda la comunidad”, indicó Nicora sobre el origen de esta práctica que recién fue legislada en 2013.

Según el especialista, el sistema penal se ha transformado a lo largo de los siglos y hoy “se cree que lo único que hace es castigar a las personas que no cumplen las leyes”. “Ese no es el verdadero fundamento del sistema penal. A las conductas violentas que nos causan perjuicio a la comunidad, le hemos empezado a asignar respuestas violentas. La cárcel hoy parece ser la respuesta a casi todos los problemas“, destacó.

Nicora explicó que la ley provincial establece que el juicio por jurados se debe aplicar “en cualquier caso en que el fiscal le quiera aplicar una pena de 15 años o más a una persona, salvo que el imputado renuncie a su derecho a un jurado popular”. “Todos tenemos derecho a que nos juzguen nuestros pares, no señores que no sabemos quiénes son. Los fiscales y los jueces pertenecemos a un pequeño grupo de la comunidad que somos lo que tenemos acceso a la universidad”, enfatizó.

La Constitución de la Provincia de Buenos Aires establece que todos los juicios serán por jurados, una vez que esta institución se difundiera en todo el país. “Pasaron 160 años. Nosotros los abogados defendimos con mucho esfuerzo este monopolio de decidir quién va preso y quién no en este país, y eso no está bien. Desde 1811 siempre se pensó en el juicio por jurados, en todas las constituciones. Los padres de la patria siempre quisieron el modelo de Estados Unidos”, relató y destacó que aún resta ampliar la brecha que se inició con la ley sancionada en 2013. “Todavía falta bajar hasta los delitos con penas entre 6 y 15 años y no solo para los juicios penales”, agregó.

Además de la selección de los miembros, el sistema de juicio por jurados prevé ciertos “recaudos de calidad“. Por un lado, todo el proceso del juicio tiene un trabajo de depuración de la prueba que puede ser prejuiciosa, “las pruebas más morbosas, que den golpes bajos y los lleve a equivocarse, haciéndole caso más al corazón que a la razón”. “Los jueces no son inmunes a los prejuicios ni a la presión pública. Son mucho más presionables que los jurados porque son 12 vecinos de la zona que juzgaron esto y al día siguiente volvieron a su vida habitual”, argumentó.

Para tener una condena, bastan 10 votos favorables. En el caso de ser 9, el fiscal puede solicitar un nuevo juicio. Si en cambio, 8 o menos jurados que votan por la culpabilidad, se absuelve al imputado. “En la mayoría de los países se requiere la unanimidad para absolver o para condenar y sino siguen discutiendo. Nos parece fundamental la unanimidad”, dijo.

Los condenados penalmente, los empleados públicos, los abogados, los miembros de un culto religioso no pueden integrar los jurados populares. “Nadie que tenga un entrenamiento profesional para convencer a otro puede ser parte. Las 12 personas saben que tiene voz y voto en la decisión y desbalanceas ese jurado poniendo un líder que se lleva a 3 o 4 sin discutir”, explicó.

Por último, recordó que el sistema mediante el que se eligen los miembros del jurado popular “no es de voluntariado sino de sorteo legal de candidatos para el año siguiente”. “Se divide en partidos judiciales y antes del juicio se hace un sorteo. La clave es que no tengan una opinión formada, porque ya tiene un prejuicio sobre el caso. Se les paga una remuneración, los traslados, la comida por los dos o tres días que dura el juicio”, precisó.

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