Los jóvenes y la seguridad vial

Por Fernando Poó

martes 27 de noviembre, 2018

Los siniestros viales son una epidemia. A diario son causa de muerte, lesiones y discapacidad para personas de todas las edades. Sin embargo, hay grupos poblacionales para los cuales el riesgo comparativo es mayor. Para los adolescentes y jóvenes que tienen entre 15 y 29 años de edad los siniestros son la principal causa de muerte en el mundo. Argentina no es una excepción. Los factores que permiten entender la exposición de los adolescentes y jóvenes al riesgo vial son múltiples. Existen factores ambientales vinculados con la infraestructura y la cultura vial, factores vinculados con el medio de transporte utilizado y factores relacionados con el comportamiento y las características de los individuos, conocidos como factor humano. Separarlos es una buena forma de entenderlos, aunque un siniestro y sus consecuencias siempre están multideterminados. En esta ocasión vamos a ocuparnos de algunos aspectos que se incluyen bajo la categoría de factor humano entre los adolescentes y los jóvenes.

Los comportamientos más relacionados con la siniestralidad son el exceso de velocidad, y la conducción bajo los efectos del alcohol, mientras que la gravedad de las lesiones también se vincula con no utilizar mecanismos de protección como el cinturón de seguridad o el casco. Toda vez que la edad es el factor que define al grupo de adolescentes y jóvenes, señalar que es un factor de riesgo es redundante. Sin embargo, no es un grupo homogéneo. Entre los jóvenes, los varones respetan menos las normas de tránsito, se involucran en mas siniestros que las mujeres y experimentan consecuencias más severas. El aprendizaje del rol de género está vinculado con la mayor exposición de los varones al riesgo vial.

Otro factor que afecta el desempeño de los jóvenes en el tránsito es la inexperiencia, que no es una condición inherente a la edad, pero suele ser más marcada entre ellos. La inexperiencia se vincula con menos capacidad para detectar peligros potenciales en el tránsito. Es decir, los conductores con menos experiencia son menos capaces de anticiparse a fuentes potenciales de peligro. La capacidad para controlar el vehículo también es menor entre los conductores nóveles, algo que puede llevar a tomar malas decisiones. Por otra parte, cuando se vinculan inexperiencia con consumo de alcohol el riesgo de siniestros es mayor tanto en términos absolutos como relativos, es decir, cuando las mismas condiciones de ingesta alcohólica las presentan conductores más experimentados

La influencia de pares es otro aspecto que suele ser problemático en el caso de los jóvenes. El riesgo de siniestros parece ser mayor cuando los adolescentes y jóvenes viajan con otros adolescentes y jóvenes. Algo que ocurre a menudo. Cuando se combinan alcohol y pasajeros, el riesgo para los más jóvenes puede multiplicarse hasta treinta veces, comparado con conductores de mayor edad (mayores de 30). Hay algo que es importante señalar aquí, y es el tipo de mensajes sociales dirigidos a la juventud, entre los que predominan aquellos que asocian la diversión con el alcohol y con la desinhibición que genera. Este tipo de mensajes son persuasivos y prevalentes, y se relacionan con el tipo de expectativas compartidas acerca de cómo debe ser el comportamiento a nivel individual y grupal.

Por último, la Busqueda de Sensaciones, un rasgo de personalidad de base psicobiológica, es más marcado durante la adolescencia y la juventud. Consiste en la búsqueda intencional de actividades novedosas, atractivas y estimulantes que pueden implicar algún tipo de riesgo para sí mismo y para otros. Este rasgo ha sido sistemáticamente asociado a los siniestros viales. Ahora bien, aunque tenga bases biológicas, su expresión depende de patrones culturales, es decir, puede ser direccionada y moderada socialmente.

Conocer los factores de riesgo debería ser insumo para la prevención. Algunas medidas como la licencia de conducir graduada para los conductores jóvenes se basan en el conocimiento científico acumulado, y han tenido resultados positivos en la reducción de la siniestralidad. Esta iniciativa contempla la inexperiencia, el rol de los pares, la influencia del consumo de alcohol, y de variables ambientales, como el momento del día. Generar alternativas de movilidad más segura es algo que ha sido menos explorado. Conocer el riesgo que enfrentan los jóvenes es fundamental, pero no debería convertirlos en chivos expiatorios de un sistema vial inseguro.

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