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guerra de malvinas

Por primera vez tras la guerra, traen al país el cuerpo de un caído

Se trata del capitán post mortem Luis Castagnari, quien antes de partir le pidió a su esposa: “Si no vuelvo quiero que traigas mi cuerpo y me entierres junto a Gustavito”. Hoy sus restos regresarán a Río Cuarto, su ciudad natal

Por Redacción

miércoles 5 de diciembre, 2018

“Si pudiera elegir cómo terminar mi vida, le pediría a Dios morir defendiendo la Patria”, había dicho el primer teniente Luis Darío José Castagnari mucho antes de partir hacia la guerra. Por eso, el 1 de abril de 1982, cuando dejó su casa en el barrio de El Palomar para ir a Malvinas, solo le pidió tres cosas a su esposa: “Cuidate, cuidá a nuestros cuatro hijos, y si no vuelvo de las islas quiero que traigas mi cuerpo y me entierres junto a Gustavito”.

El comando de la Fuerza Aérea iba dispuesto a entregar su vida. Así, dejó su alianza matrimonial en una cajita, besó con devoción a sus cuatro hijos que aún dormían, y abrazó a su mujer mientras le repetía su más íntimo anhelo.

María Cristina Scavarda le prometió que cumpliría. Ella cuidaría de los niños, ella llevaría adelante la casa, ella -que lo había visto llorar abrazado al cuerpo de su pequeño de tres años, ese trágico 7 de enero de 1978, cuando el cáncer se los arrancó de sus vidas- cumpliría con su deseo.

“El Furia”, como llamaban todos al cordobés, murió en la guerra a las once y veinte de la noche del 29 de mayo durante un intenso cañoneo inglés y mientras intentaba proteger a sus hombres, en el Aeropuerto de Puerto Argentino.

Como segundo oficial al mando del GOE -Grupo de Operaciones Especiales- le había tocado custodiar el radar, evaluar las condiciones de seguridad del área ocupada por las fuerzas argentinas y ayudar al funcionamiento de la Base Aérea Militar Malvinas (BAM). El aeropuerto se había convertido en el blanco de la flota y la aviación británicas y desde el 1 de mayo cada noche se había transformado en un infierno de estruendos, explosiones y bombas. Castagnari pudo volver antes de Malvinas: le ofrecieron replegarse con unos prisioneros británicos, pero no quiso. Pidió quedarse con su gente.

Cayó en medio de un feroz bombardeo inglés, mientras se acercaba a los integrantes del escuadrón Pucará para indicarles dónde estaban los refugios. Los oficiales alcanzaron a protegerse. La radio de Castagnari atrajo a un misil y él no pudo llegar. Las esquirlas atravesaron su cuerpo.

Durante 36 años sus restos yacieron en la tumba 14, fila 1, ala A del cementerio de Darwin, muy lejos de su Río Cuarto natal y de su hijo Gustavito. Hoy, después de mucho luchar, su viuda llega a las islas para cumplir con el último deseo de su marido.

El féretro envuelto en una bandera argentina, despedido con honores militares y con una pequeña ceremonia religiosa en la capilla de Mount Pleasant, marca un hecho histórico: por primera vez desde que finalizó la guerra, el 14 de junio de 1982, se traslada al continente el cuerpo de un caído en Malvinas.

“Me siento en paz, pude cumplir con la promesa que le hice cuando partió hacia la guerra”, dice María Cristina frente a Infobae. “Siento como si él me dijera: ‘Sabía que lo ibas a lograr'”, agrega con emoción.

El proceso para que esto ocurra fue largo, difícil y entreverado. La ayuda del embajador británico Mark Kent, fue clave. El diplomático recibió una carta de la viuda pidiéndole ayuda y contándole su peregrinar por dependencias oficiales. El diplomático, junto al secretario político Richard Jones y al agregado militar Robin Smith, fueron el nexo con el gobierno de las islas: todos consideraron que estaban frente a un hecho humanitario que debían acompañar.

El hombre que finalmente lo hizo posible fue Eduardo Eurnekian, CEO de Corporación América, quien -conmovido por la historia- ofreció hacerse cargo de la exhumación, el viaje de la familia a las islas y el traslado del cuerpo al continente. El empresario es padrino del cementerio de Darwin y de la Comisión de Familiares de Malvinas, fue quien hizo la reforma del camposanto argentino en 2004 y quien también asumió el costo del histórico viaje de las familias a las islas, el 26 de marzo de 2018, cuando se pusieron las placas a los soldados identificados en el marco del Plan Proyecto Humanitario.

 

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