Crimen en Estación Norte: la autopsia determinó que no hubo disparos

Por la forma circular que tenía la herida en la cabeza de Susana Yas, de 77 años, los investigadores pensaron que se trataba de un balazo. Sin embargo, los informes preliminares determinaron que el orificio es compatible con un golpe con un objeto pesado y punzante. El hijo de la mujer, que tuvo el año pasado una orden de restricción, declarará este lunes ante el fiscal.

Por Redacción

domingo 13 de enero, 2019

Pese a que los investigadores habían sospechado en un primer momento que la mujer de 77 años asesinada en el barrio Estación Norte había muerto de un disparo en su rostro, el informe preliminar de la autopsia determinó que la herida en la cabeza de Susana Yas es compatible con un golpe con un objeto pesado y punzante.

La confusión surgió a raíz de la forma de circunferencia que tenía la herida. Según le explicó a El Marplatense el fiscal de la causa, Fernando Castro, al no haberse detectado orificio de salida de lo que se creyó era un disparo, se procedió a hacer una radiografía, y, al no detectarse el proyectil, se examinó nuevamente la herida y se determinó que debió ser inferida con un objeto punzante con una maza, como un punzón o destornillador. Además, la víctima tenía varios golpes en la cabeza.

Por otro lado, los investigadores pudieron determinar que el hijo de la mujer tuvo el año pasado una orden de restricción que le prohibía acercarse al domicilio de sus padres, aunque la perimetral ya no estaba vigente. El fiscal Castro aseguró que ya tomó contacto con él y que este lunes se presentará a declarar en el Palacio de Tribunales, ubicado en Brown y Tucumán.

Yas habría sido ultimada en horas de la madrugada en el ascensor del edificio, ubicado en Chaco y avenida Libertad. Luego su cuerpo habría sido arrastrado hasta el lugar de su hallazgo, donde un vecino detectó manchas de sangre y dio aviso a la policía.

La motivación del homicidio aún es materia de investigación y no se descarta que haya sido cometido en ocasión de robo. La mujer vivía en el primer piso del edificio junto a su marido, un hombre mayor que padece mal de Alzheimer.

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