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Por Roberto Garrone

Otra catarsis colectiva en la cara de Macri

Este martes la pesca nacional se reúne con el Presidente en Puerto Madryn. El langostino disimula todos los problemas que afecta a la industria del procesamiento de pescado fresco en Mar del Plata.

domingo 13 de enero, 2019

Este martes la ciudad de Puerto Madryn recibirá una nueva edición de la Mesa de Competitividad Pesquera, la cual será encabezada por el mismísimo presidente de la Nación, Mauricio Macri, en una de las primeras actividades oficiales luego de su prolongado descanso en Villa La Angostura.

Como ocurrió en julio pasado en Mar del Plata, con un INIDEP que lució vallado en su exterior para prevenir protestas de organizaciones sociales, y vacío en su interior ya que todo su personal tuvo asueto para espantar muestras de repudio científico a la envestidura presidencial, la pesca nacional volverá a hacer catarsis frente Macri.

Industriales exportadores, lobistas disfrazados de funcionarios, empresarios integrados, armadores de barquitos y de barcazos, sindicalistas locales y visitantes, todos convocados a la misma mesa como muestra de una preocupación por mejorar una actividad que necesita mucho más que buenas intenciones.

La actividad muestra uno de los pocos brotes verdes de la industria nacional a partir de la buena temporada 2018 que tuvo el calamar y que el langostino volvió a superar las capturas declaradas por arriba de las 240 mil toneladas, un 100% más que hace 5 años.

Pero la pesca enfrenta varios desafíos que estos espacios no han podido resolver, como la reactivación de miles de puestos de trabajo en Mar del Plata, anestesiados por la falta de pescado fresco que dejaron de aportar los barcos que migran al langostino y generaron una caída de las descargas en el puerto local del 25% en los últimos 4 años.

Como vemos el fenómeno no es nuevo pero sin embargo hasta ahora no han asomado políticas de manejo capaces de revertir la situación. El mayor aporte a la mejora de la competitividad lo generó la mega devaluación del año pasado, más del 100% en relación al 2017. La implosión del cuerpo de inspectores en el Distrito Pesca Mar del Plata para liberar de los controles a la flota de más de 4 mil cajones, es una ventaja made in Fortunato.

Luego de la visita de Macri a Mar del Plata no se limaron las diferencias abismales de rentabilidad que exhiben los buques congeladores con el resto de las flotas y los cambios en la industria conservera fueron contrarios a cualquier reactivación. Cerró Supremacía Marina y ya se cuentan con los dedos de una mano las fábricas que se mantienen en pie.

La industria vinculada al procesamiento de pescado fresco siguió perdiendo fuentes laborales mientras reclama por cambios en los convenios colectivos. Si no llegaron hasta ahora, difícil que ocurran en un año electoral. Los que se adhirieron a los beneficios de la tarjeta Pactar Pesca la guardaron en un cajón cuando se dispararon los intereses de financiamiento.

Las autoridades recibirán a los invitados al Hotel Rayentray, donde se alojará el Presidente, con la buena nueva de la baja en los aranceles para ingresar langostino congelado a China. El gigante asiático lo redujo del 5% al 2%.

En el salón principal con vista al Golfo las gritas de la pesca nacional serán indisimulables. En las últimas horas el secretario de Pesca de Chubut, Adrián Awstin, pidió que los actores pesqueros patagónicos se reúnan por separado con el Presidente. “Son realidades y necesidades distintas”, dijo el funcionario.

También representante de Chubut en el CFP, Awstin adelantó que pedirá subsidios para compensar las diferencias de costos con Mar del Plata, “donde el trabajo en negro está a la orden del día”.

Esta semana todas las cámaras armadoras le pidieron a Tezano Pinto, el representante bonaerense en el CFP, una “férrea defensa” de los intereses pesqueros de las empresas bonaerenses en el seno del cuerpo. Claro que después se copa tanto Tezanos que termina presionando para que entre el José Américo, como ocurrió el año pasado.

Subsidios parece ser la palabra comodín que oficia de puente entre la Patagonia y Mar del Plata. El gobierno que asumió con la promesa de generar trabajos de calidad, en la pesca parece resolver todo con asistencialismo que prolonga la agonía.

Esa fue la nueva promesa que sembró Leonardo Sarquís esta semana en el Consorcio cuando volvió a pedir creatividad a los actores de la pesca. Hasta ahora el creativo es Juan Manuel Bosch que se las ingenia para seguir sumando esfuerzo pesquero sobre el langostino.

Mientras ahora hablan de fortalecer el compromiso de la defensa del trabajo –el poco que queda- en Mar del Plata, anuncian el desembarco de más subsidios para los eslabones más castigados por la flota ausente: obreros registrados, precarizados y estibadores del fresco. De todas las promesas del año pasado, no germinó ninguna. Pero este año hay elecciones…tal vez broten.

Aclaración: los conceptos vertidos de quienes opinan son absoluta responsabilidad del firmante.

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