40 días y 40 noches

"La obra tiene un mensaje muy fuerte de dejar atrás los prejuicios"

Con más de 50 años de trayectoria, Leonor Manso y Pablo Alarcón analizaron en diálogo con El Marplatense las claves de "40 días y 40 noches" obra que protagonizan esta temporada. También se refirieron a la dirección de Luciano Cáceres y las nominaciones a los premios Estrella de Mar, entre otros temas abordados en una amena charla.

Por Redacción

jueves 7 de febrero, 2019

Con más de 50 años de trayectoria sobre los escenarios, Leonor Manso y Pablo Alarcón se sientan a dialogar con El Marplatense con una predisposición, amabilidad y entusiasmo que pareciera ser la primera entrevista que efectúan.

Ambos actores son parte del elenco de "40 días y 40 noches" que se presenta de jueves a domingos en la sala Piazzolla del Teatro Auditorium. El texto es de Gonzalo De María y la dirección de Luciano Cáceres.

-Hace muy poquito acaban de recibir la noticia de estar nominados para los premios Estrella de Mar, ¿Qué les genera este reconocimiento?

Manso: Siempre es muy agradable estar nominado, es un reconocimiento al trabajo más allá de quien se lleve el premio. Estamos contentos. En lo personal me hubiera gustado más nominaciones, tanto al director como a Joaquín Berthold.

Alarcón: Mi abuela siempre decía cuando hablan bien de vos callate la boca y no discutas. Es muy merecido, hemos trabajado mucho. No hay ningún actor que trabaje para hacerlo mal. Todos trabajamos seriamente y este reconocimiento demuestra que no hemos hecho mal las cosas.  Después discutimos si ganamos, si no, pero bienvenida cualquier mención porque le hace bien al espectáculo. Es cierto que me hubiera gustado que estén todos nominados porque todos trabajamos todos con seriedad y talento.

-Remarcan mucho al director, Luciano Cáceres, ¿Cómo fue el trabajo y la conjunción entre dos escuelas de teatro tan distintas generacionalmente?

Manso: Es la cuarta vez que me dirige. La primera vez, yo tenía un texto que quería actuar y no había encontrado el director que quería. Fui a ver una obra en San Telmo, me encantó el director, pregunté quien era y era Luciano. A partir de ahí hicimos muchas cosas juntos. Generacionalmente es distinto, pero suma no resta. Es un director que a través de la puesta te va diciendo que quiere de cada personaje. Nuestra formación es más sobre el texto, las intenciones. Él en cambio pone y el actor tiene que comprender porque esa decisión del director. Me llevo muy bien, me encanta, lo quiero mucho es como un hijo y a veces un padre.

Alarcón: Con Leonor empezamos a trabajar en el inicio de nuestras carreras, nos hemos conocidos siendo jovencitos. Nos queremos mucho, somos amigos y cuando me dijeron su nombre dije no hay ninguna objeción, dije quiero estar. Yo vi la misma obra que Leonor hace 10 años y dije quien es el director. Era un trabajo que brillaba por todos lados, pregunté y me dijeron Luciano Cáceres. Apareció un pibe alto, demasiado alto para mi gusto, y le dije quiero trabajar con vos. Por distintos motivos pasaron 10 años y ahora me volvió a llamar. Tenemos un gran escritor, una gran director, y los compañeros increíbles.

Luciano tiene una forma distinta de dirigir, no hace trabajo de mesa. Hace girar el bolillero y los personajes van apareciendo. Es como un partido de fútbol con jugadores que no se conocen y empiezan a conocerse a lo largo del partido. No es un loquito que dice pavadas, es alguien que sabe leer, entiende el texto y lo respeta. Se puede opinar, discutir pero tengo el mejor de los conceptos sobre el director.

- ¿Cómo se generó esa relación fluida entre los actores que se demuestra sobre el escenario?

Manso: Fue muy natural, no había trabajado ni con Juana, Joaquín o Iván, con Pablo hace muchos años pero era a quien más conocía. No hubo ningún problema, son compañeros muy agradables y se prestan para jugar todo el tiempo.

-Pablo, sos el puntapié inicial de la obra con este mensaje divino que te llega. Luego van apareciendo otros mensajes que deja la obra. ¿Qué aporta la obra al espectador?

Alarcón: El mensaje principal es salvémonos, cambiemos algo, porque estamos sobre un barril de nafta de avión con un fósforo en la mano prendido. Cuando un loco baje la mano volamos todos.

El segundo mensaje es aceptar al diferente, el gran mensaje. Sea homosexual o lo que sea. Acá un sepulturero siente el llamado de dios sobre un nuevo diluvio universal. Esperamos a alguien y llega con algo inesperado, sexualidad diferente, color diferente. Es una obra esperanzadora y que dice dejemos de tener prejuicios.

Manso: Además habla de no perder y ser coherente con la esencia de cada uno. Estos dos viejos tienen una aparición y se embarcan en el proyecto. Terminan siendo jóvenes que persiguen al sueño. El hijo, que es joven, sin embargo es viejo de alma, traicionó su esencia, dejó la poesía por el diseño y perdió su ser. Finalmente logra romper eso y volver al camino. Hay que tener un proyecto.

-¿Cómo logran mantenerse vigentes, con salas llenas y con nuevos proyectos?

Alarcón: "Hay muchísimo de suerte, hay actores muy muy talentosos que están sin trabajo. A veces me pregunto porqué, investigo, analizo y estudio. Muchas veces tiene que ver con el entorno, con la falta de perseguir los sueños. Tirarse al suelo a llorar y esperar que el teléfono suene. Con Leo pertenecemos a una generación donde pasamos muchos momentos duros y el teatro siempre fue una trinchera, y acá seguimos luchando.

Manso: Es justamente eso, tenemos muchos años de carrera pero comenzamos con un sueño, una obra, un texto. Aunque no había un peso  lo concretabamos como sea, la fuerza de la auto gestión no se va. El trabajo de actor no permite saber que sigue después, o cuanto se va a cobrar pero estamos habituados y tenemos proyectos en mente.

 

 

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