Fabián Vena: “Tuve una temporada en Mar del Plata fuera de serie “

El protagonista del unipersonal “Conferencia sobre la lluvia” que se presenta martes, sábados y domingos en la sala Nachman del Teatro Auditorium analizó en díalogo con El Marplatense el trabajo que le llevó armar el personaje, los resultados que obtuvo y las conclusiones de una temporada premiada por los Estrella de Mar.

Por Redacción

jueves 21 de febrero, 2019

Fabián Vena protagoniza esta temporada el unipersonal “Conferencia sobre la lluvia” en la sala Nachman del Teatro Auditorium. Con una gran actuación obtuvo salas llenas y la distinción a mejor unipersonal de los Premios Estrella de Mar. En exclusiva con El Marplatense analizó esta pieza teatral.

¿Qué significa cerrar la temporada con el Premio Estrella de Mar?

“Entramos por la ventana a la temporada, no tenía precisiones para hacerla, y se abrió un huequito en el Auditorum en la sala Nachman y a partir de ahí empezó un recorrido que es lo que le pasa a la Conferencia sobre la lluvia desde que la agarramos. Provoca un enamoramiento muy profundo, inmediato y genera esta diferencia que después de ver un espectáculo, en vez de decir andar verla, está bien, te dicen no te la pierdas. Es un texto muy original, atractivo, no solo para los que han leído alguna vez si no para los que son lectores habituales.

También abarca el mundo del amor de una manera muy particular, a través de la mirada de un tipo que es un erudito con los libros. El recorrido de conferencia es extraordinario, no deja de sorprenderme, maravillarme y no dejo de disfrutarlo. El premio Estrella de Mar es un corolario para una temporada fuera de serie.

¿Cómo se lleva adelante este unipersonal con un guión tan rico y completo?

Las preguntas que generan una expectativa de cómo se hizo, yo te diría que las respondo siempre con a pura técnica. Mucho más ahora que tengo mi escuela de teatro. Luego esa técnica no se tiene que ver, mucha gimnasia y disciplina, entendimiento de lo que uno quiere hacer y transmitirlo.

Todo eso luego no tiene que verse, uno tiene que ver al tipo, al espíritu, que es el acabado del trabajo. Ese espíritu me habita de tal forma que si tuviera que hacer un raconto de como lo hice, podría comentar algunas cosas pero otras quedan en el olvido. Sobre todo porque lo que me pasó con el texto es lo que quiero que le pase a la gente, ese es mi primer objetivo. Me enamoré por completo y a partir de que lo leí dije quiero transmitir esto.

Esa potencia, esa claridad del personaje y el texto,  fue lo que me dio mucha felicidad, mucha alegría y un recorrido precioso a la hora de hacerlo.

Si estuvieras sentado en el público, ¿Qué análisis hacés del personaje?.

Me llevó un tiempo trabajar algunos textos, guiños y demás del escrito de  Villoro. Llevó un tiempo descubrirlo, seguramente tiene que ver con esos enigmas como por ejemplo el nombre. Me di cuenta tarde, pero me di cuenta, que no tiene nombre. Podría en algún momento hacer una referencia a su nombre pero no lo hace y me gustó. Basta que abran la puerta al misterio para que uno como actor arranque con la imaginación. Me gustó y creo que de alguna forma es el espejo de un tipo que ve la vida con su propio prisma.

El es un erudito de los libros pero no te lo hace saber. Es llano, tiene lenguaje académico pero es simple. Describe al amor de una manera conceptualmente bella, poética pero solemne. Cuenta sus historias de amor que se pueden ver reflejadas en cualquier espectador. Por eso no importa como se llame sino que lo que dice y manifesta es sumamente identificable.

¿Cómo se logra demostrar sobre el escenario que el personaje se va por las ramas cuándo por dentro se tiene todo absolutamente diagramado?

Es técnica. Es una de las claves. Villoro pensó en la conferencia, que cree que es muy teatral. Basta analizar que es un tipo que habla y otro que escucha, eso es el teatro. Por el otro lado, Villoro busca la divagación, como en una conversación puedo darte una respuesta pero podría darte otras 10 y porque elegí esta. El transfiere eso de forma perfecta. Ahora, el hombre vivo en el escenario sigue todas las leyes de la actuación.

A partir de una pérdida de papeles, de un error comienza toda la historia. ¿Creés que eso sucede en la vida real?.

Somos seres que transforman la vida real para convertirla en vida teatral, así que seguramente pienso de esa manera. En la escuela de teatro decimos que el error es alimento. Si los alumnos no se equivocaran, no habría escuela, ni ganas de aprender. En nuestro trabajo mucho más. Tiene aspectos mágicos, estás pensando una creación de un personaje u obra y pasa algo en tu vida que te termina de hacer entender ese personaje. Es una retroalimentación inmediata entre la vida real y teatral. Una tortura deliciosa e insoportable, como dice el bibliotecario.

¿Cómo siguen tu carrera y proyectos?

Tengo la enorme felicidad de tener un teatro que será el centro de toda mi escuela, unificaré todo ahí. Las clases para niños, adolescentes y adultos se daban en distintos lugares y se fueron dando las cosas de manera mágica para ahora tener la posibilidad de tener la escuela ahí, y sumar espectáculos.

Estoy muy entusiasmado, en marzo inician las clases y hay una serie de seminarios por el país. El teatro lo construyen los espectadores, si están llenos es porque hay ganas. Con las clases me pasa lo mismo. Disfruto mucho de poder dar el combo, torturo gente en las clases y a la noche actuó yo, por si quieren ver como se desequilibra este ser . Verlo en exposición, me pone una vara muy rica. Desde que empece a dar clases siempre pienso que en cada función puede haber un alumno. Eso me da coraje alegría y muchísima disciplina.

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