Maternidad reciente, fatiga, somnolencia y conducción

Por Fernando Poó

martes 12 de marzo, 2019

Un sub-grupo especial en el tránsito, sobre el que no existen muchos trabajos de investigación, son las mujeres que han sido madres recientemente. Sin embargo, la información que hay disponible señala que deberían ser consideradas como un grupo de riesgo. El cuidado de un niño genera una serie de demandas que pueden ser fuente de estrés y alterar las rutinas cotidianas. Ha sido observado que las madres recientes a menudo se sienten abrumadas por la sobrecarga de trabajo extra que significa sumar al trabajo y a las tareas cotidianas el cuidado de un/a recién nacido/a. Estos cuidados derivan muchas veces en falta de sueño y en acumulación de fatiga. Ambos estados tienen el potencial de producir un fenómeno conocido como fatiga de postparto cuya duración puede llegar a superar las seis semanas. Esa prolongación se vincula con las dificultades de volver a encontrar una rutina diaria de actividad y de descanso debido a la falta de equilibrio en lo ritmos de sueño de los recién nacidos y frecuentemente a los roles culturales de género que ubican a la mujer como principal cuidadora de la infancia.

La carencia de sueño puede generar somnolencia, que se define como la tendencia que puede tener una persona a quedarse dormida en momentos que no son los destinados para ello. El término fatiga, por su parte, se refiere a la experiencia subjetiva de una sensación sostenida de cansancio, la reducción de la motivación y de la capacidad para realizar actividades físicas y mentales. La fatiga afecta la capacidad para conducir de manera similar al consumo de pequeñas cantidades de alcohol. Tanto la fatiga como la somnolencia son dos causas importantes de siniestros. La atención es el proceso psicológico más estudiado con respecto al efecto que produce la fatiga. La conclusión de la mayoría de esos trabajos es que un conductor o conductora fatigado/a no es capaz de destinar la cantidad de atención necesaria a las condiciones del camino o a las demandas del vehículo de modo que se reduce su conciencia sobre los elementos claves para el desarrollo seguro de la tarea. Esto conduce a que la persona cometa más errores mientras maneja.

La mayoría de los trabajos de investigación sobre el efecto de la somnolencia y la fatiga en la conducción se han realizado con conductores profesionales, trabajadores con horarios rotativos, y personas con alguna alteración del sueño como apneas obstructivas, o narcolepsia, pero muy pocos con mujeres (o varones) con hijos recién nacidos. La evidencia disponible señala que en  el caso de las madres la fatiga se asocia con conducir de manera automática, es decir, sin que tengan registro de las interacciones que se producen con el ambiente vial durante sus viajes. También se registró que un porcentaje importante de madres de hijos de 6, 12 y 18 semanas conduce con altos niveles de somnolencia. En muchos de estos casos no se detienen a descansar si sienten que su destino no está demasiado lejos. A eso debe sumarse que en varias de esas ocasiones viajan con sus hijos. La fatiga predice los errores que se producen al conducir durante este período especial de la vida. Además, también se ha registrado que este grupo de mujeres protagoniza un número importante de cuasi-accidentes (accidentes que casi no se evitan).

Es importante mencionar que algunos trabajos señalan que para las madres recientes la posibilidad de dormir una siesta frente a una situación de somnolencia alivia la necesidad momentánea de dormir, pero no la sensación de fatiga. Otras recomendaciones, que son útiles para conductores profesionales, como tomar un descanso durante la conducción, no son generalizables a este grupo en particular, que no ha recibido la suficiente atención por parte de los especialistas. Obviamente, necesitamos saber más sobre ellas para poder generar intervenciones que aumenten su seguridad y la de sus hijos e hijas.

 

 

Fuente: Sánchez-Garcia et al. (inédito). Chronic, but not acute, fatigue predicts driving distractions in mothers with infant children versus women without them.

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