Drogas: preocupación por el crecimiento del policonsumo en la ciudad

El director del centro del SEDRONAR en el barrio El Martillo, Joaquín Simón, aseguró que “hay una creciente demanda” de tratamiento para salir del abuso de sustancias. “Atraviesan la ilegalidad, también hablamos del consumo de alcohol y psicofármacos”, agregó.

Por Redacción

sábado 6 de abril, 2019

La problemática del consumo de drogas es compleja y se agudiza en tiempos de crisis económica, en los que el desempleo y la pobreza en aumento marginan y excluyen a más personas del sistema. Sin embargo, no es un tema “de agenda” para los gobiernos sino que su abordaje es circunstancial.

Joaquín Simón, director del Dispositivo Integral de Abordaje Territorial (DIAT) que instaló en el barrio El Martillo la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (SEDRONAR), aseguró que “hay una creciente demanda” de tratamientos ambulatorios para personas con consumos problemáticos de sustancias psicoactivas.

“El fenómeno de consumo es más amplio a las adicciones. Son una problemática muy compleja para el sistema de salud. Son situaciones que requieren atención y atraviesan la ilegalidad, porque también hablamos de consumos abusivos de sustancias legales como el alcohol y los psicofármacos”, sostuvo el psicólogo que, junto a Soledad Elizalde, trabajan en el centro de día.

Para Simón, el consumo abusivo de alcohol es una problemática que crece entre los adolescentes y es un factor preponderante en muchos casos de violencia.“Es la puerta de entrada a las adicciones. Antes se consideraba a la marihuana como entrada a la droga, pero estamos observando otro padrón de consumo, ese responde más a prejuicios. Actualmente, hay policonsumo de sustancias en general”, precisó.

Las demandas de tratamientos por el consumo abusivo de marihuana que llegan al DIAT El Martillo son “escasas”. “Hay un uso creciente y mayor aceptación social. Incuso, para algunas personas, presenta una puerta de salida de otras sustancias. La naturalización no es ni buena ni mala, sino que nos debemos una respuesta como sociedad a esta realidad. Que la respuesta llegue por la vía penal, obtura la llegada de las personas a los sistemas de salud. La cárcel no es el lugar para curarse de las adicciones“, ahondó el profesional.

El tratamiento de las adicciones requiere de un gran trabajo interdisciplinario y, también, de factores ajenos a la tarea terapéutica. “No es una enfermedad como una gripe. Hay que ampliar una compresión y definir mejor, no es lo mismo la dependencia a diferentes sustancias. Hay que tratar de atender la cuestión orgánica, la psicosocial, el acceso a derechos, la perspectiva de género, los colectivo trans, cuál es la manera de atender a personas que tienen dificultades para ser integradas socialmente. Muchas veces no tienen más remedio que dedicarse a la venta minorista de drogas. Las drogas no excluyen a las personas, sino las leyes“, sentenció.

Por otro lado, remarcó que, aunque el centro no cuenta con los recursos necesarios para dar respuesta a esta creciente demanda, sí los tiene “para orientar y dar respuestas”. “Tenemos un equipo interdisciplinario y planteamos la definición del problema. Atendemos a gente sin trabajo, sin educación, en situación de calle, donde es complicado construir un horizonte. Es una tarea artesanal, con mucho compromiso. La respuesta la tenemos que construir entre todos”, afirmó.

“Las personas que tienen consumo problemático de sustancias no lo hacen por malas. Están atravesadas por circunstancias afectivas. Hay que comprenderlas, acompañarlas, poder brindarles un asesoramiento profesional y construir un panorama distinto de su vida cotidiana y sus vínculos. Tiene que ver con modificar hábitos de vida, de acceso a derechos y esa respuesta no siempre está disponible”, concluyó.

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