¿Para qué sirve la Filosofía?

Por Víctor Palacios

lunes 8 de abril, 2019

Cuenta el Etnógrafo que en las Islas del Pacífico Sur los habitantes originarios utilizan un recipiente de boca angosta atado a una cuerda de un metro y medio, hecha de fibras vegetales retorcidas y fijado a la tierra mediante una estaca. Dentro de la vasija introducen una fruta. Cuando los monos que componen la fauna local huelen el fruto, bajan de los árboles e intentan tomarlo. Al querer escapar quedan atrapados, puesto que su mano con la fruta aferrada entre sus dedos no pasa por el estrecho orificio. Cuanto más fuerte tira, más atrapado queda el mono. Pero, algunas especies más evolucionadas, como el chimpancé, logran solucionar el problema: sueltan el objeto, giran el recipiente y la fruta cae por el propio peso en su mano.

La pregunta que nos hace la Filosofía es: ¿qué clase de primate seremos? ¿Podemos dejar por un momento de tirar con todas nuestras fuerzas y darnos cuenta de que estamos atrapados? La Filosofía es la disciplina que nos enseña a dar un rodeo. A dar vuelta las cosas, a ponerlas patas para arriba y cambiar el punto de vista para analizarlas desde un ángulo nuevo. La reflexión que rodea la situación y el objeto de nuestro deseo.

En la Antigüedad se hablaba del criterio de los trascendentales. Algo era valioso si era bueno, bello o verdadero. Y los antiguos decían que los trascendentales se convierten: si algo es bueno será, también, bello y verdadero. Pero nosotros ya no vivimos en esa época sino en la del “¡Llame ya!”. En la época de la satisfacción inmediata y de las soluciones fáciles, el rodeo de la Filosofía aparece como un camino enrevesado y lento. Si evaluamos su utilidad con el Criterio de las tres P: Plata, Poder, Prestigio, seguramente concluiremos que la Filosofía no sirve para nada. Pero hay otros criterios. Ahora bien, si usted no quiere saber nada de Filosofía, siempre puede tirar más fuerte de la soga…

¿No nos sentimos a veces inmovilizados por una serie de obstáculos? ¿Cómo si estuviéramos enrollados en lazos invisibles? Cuentan que los Beduinos del Desierto, cuando encuentran un camello perdido, al llegar la noche lo ponen a continuación de la fila de camellos propios. Estos animales se echan para dormir. El camello perdido, sin bridas o correas para ser sujetado permanece, sin embargo, junto a los demás animales toda la noche por influencia de su conducta imitativa.

¿Cuántas veces nos consideramos atrapados, sin opciones, obligados a permanecer atados a una obligación, a una costumbre o a un patrón de conducta? La Filosofía nos enseña a descubrir que no siempre es necesario seguir la costumbre, el patrón o el modo típico de pensar y de actuar. Hay pueblos remotos con ideas diferentes y personas cercanas que se manejan de maneras muy distintas a las nuestras. Muchas veces quedamos atados por lazos invisibles que, en realidad, no existen. Si analizamos la situación desde otro punto de vista, podemos simplemente levantarnos y seguir nuestro camino. ¡Somos libres! ¿Qué era lo que nos hacía permanecer allí, prisioneros de un conjunto de percepciones y creencias? El pensamiento rompe las cadenas. Una de las formas de la liberación es la Filosofía. Pero, estamos demasiado ocupados para ponernos a pensar. A veces nos comportamos como el hámster en su rueda. Hay que apurarse y correr, pero no llegamos a ningún lado. Detenernos a pensar es un lujo que no podemos darnos. Carecemos del tiempo, incluso para pensar en nosotros mismos. Pero, ¿es cierto?

La Filosofía es una invitación para pensar con libertad. Aunque también podemos optar por seguir corriendo en la rueda del hámster, mantenernos esclavizados por viejos lazos o encadenados a otros compromisos. Después de todo, la práctica de la Filosofía no nos va a hacer ricos y famosos. Pero, reflexionar, cambiar el ángulo de análisis, modificar nuestro punto de vista, muchas veces nos permite encontrar una solución, resolver un problema, mejorar la comprensión de nuestra circunstancia. La Filosofía abre nuestra mente, amplía nuestro horizonte, ensancha nuestro mundo interior. Eso, aumenta nuestro capital social, multiplica nuestras chances, nos hace más perceptivos, nos permite cuestionar los valores heredados, mejora nuestra empatía con los demás y la capacidad de dialogar con otros, nos impulsa a reflexionar acerca del sentido de nuestra vida, de la verdadera motivación de todo el esfuerzo que hacemos y sobre los valores con los que estamos efectivamente comprometidos.

Resulta que una vez iba Tales caminando por las calles de Atenas. Fue uno de los primeros filósofos griegos, a quien se le atribuye la invención del nombre de la Filosofía. Caminaba pensando en vaya a saber qué ideas sobre el cosmos, sus orígenes y las leyes que lo gobiernan. Tan abstraído iba que no se dio cuenta de que delante de él se abría un gran pozo y cayó dentro. Era un pozo muy profundo. Un esclavo que estaba cerca comenzó a reírse a carcajadas y dijo: “Pobre tonto, tanta Filosofía y no ve por dónde camina”. Tiempo después, alguien le preguntó a Tales: “¿Qué es la Filosofía?” Y él, le dijo: “La Filosofía es esa actividad de la que se ríen los esclavos”.

Después de haber asistido al espectáculo de las guerras de exterminio, después de las terribles crisis humanitarias de la historia contemporánea, después de Auschwitz, los pensadores ya no hablan con la pretensión de tener acceso a una verdad superior. Algunos, incluso, hablan de la caída de las grandes utopías y los metarrelatos. Ya no tenemos esta idea de que nuestro saber nos hace superiores. A nuestra disciplina le interesa tanto escuchar a Tales hablando sobre el origen del universo como comprender el punto de vista del esclavo. Es más, hoy la Filosofía está interesada en escuchar la conversación entre el saber sabio y el discurso del sujeto que resiste contra las determinaciones sociales, culturales y políticas.

La Filosofía nos puede servir para ayudarnos a alcanzar nuestros objetivos, liberarnos de ataduras inexistentes, cartografiar espacios, comprender conflictos. Y, también, para resistir.

Víctor Palacios

Licenciado y Profesor de Filosofía, Especialista en Gestión y Conducción del Sistema Educativo y sus Instituciones

 


Aclaración: los conceptos vertidos de quienes opinan son absoluta responsabilidad del firmante.


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