Sasso: las medidas viales que ordenó la Justicia “están prohibidas”

En la misma sentencia en la que el Tribunal Criminal Oral N°1 condenó a Federico Sasso por la muerte de Lucía Bernaola, los jueces ordenaron que se coloquen reductores de velocidad en el lugar del siniestro. “Está prohibido ponerlos, precisamente, en curvas como la de Alberti y la costa”, aseguró el perito vial Héctor Ragnoli.

Por Redacción

domingo 14 de abril, 2019

El Tribunal Criminal Oral N°1 de Mar del Plata ordenó al Municipio el pasado 6 de abril -mediante la sentencia que condenó a Federico Sasso a 6 años de prisión por el homicidio culposo de Lucía Bernaola– que coloque reductores de velocidad en Alberti y la costa para evitar otros siniestros viales en el lugar en el que murió la adolescente en junio de 2017. Sin embargo, el perito vial Héctor Ragnoli aseguró que dicha intervención “está prohibida en curvas”.

Los reductores de velocidad está prohibido ponerlos, precisamente, en curvas y en accesos a rotondas. Hubiese estado bueno que se solicitara a la Agencia Nacional de Seguridad Vial, a la agencia provincial o a estudios periciales de Mar del Plata hacer un encuentro para ver cómo se soluciona el problema de la velocidad en la costa”, sostuvo Ragnoli en diálogo con Radio Mitre Mar del Plata. 

De acuerdo al experto, una alternativa viable en esa intersección “sería una división física de los carriles”. Además, afirmó que hay otros motivos por los que los reductores de velocidad no deben colocarse en una vía rápida como la costa marplatense. “Este tipo de arterias son las que se usan para el servicio de ambulancia. Entonces, no se pueden poner obstrucciones que producen un movimiento vertical cuando están llevando pacientes en la ambulancia”, destacó en el programa Antes que sea tarde.

En el mismo sentido, agregó que, incluso, si un conductor ebrio pasa por una curva con reductores de velocidad, la pretendida medida de seguridad vial podría causar el efecto contrario al buscado. “También tenemos que pensar en los errores humanos. Los que vamos a respetar los reductores vamos a ser nosotros, pero el que toma alcohol va a doblar como viene porque va a pensar que lo va a poder superar y ahí genera un siniestro, por eso está prohibido en esos lugares“, explicó.

Por otro lado, el experto en vialidad se refirió al test de alcoholemia que fue descartado por la Justicia en el caso Sasso, ya que el tribunal entendió que violaba el derecho a defensa del acusado. “Lo que habría que modificar, y que se hace en muchos países, es hacer un primer soplado y ahí tendríamos una prueba indicial, si tiene alcohol o no tiene alcohol. Esperar 15 minutos y hacer un segundo test de prueba evidencial. Si no está de acuerdo con esa prueba el presunto infractor, se hace una prueba de contraste con una muestra de sangre. Y si da positivo, el costo de todo ese trámite se le cobra al infractor”, detalló.

“Tendrían que sentarse el secretario de Gobierno con el fiscal general de Mar del Plata y el de provincia, y buscar un protocolo para que pueda utilizar el personal de Tránsito cuando se hacen los controles de alcoholemia, para después no tener esas impugnaciones cuando se incorporan a procesos judiciales”, agregó.

Por último, Ragnoli hizo mención a las modificaciones que Sasso le había hecho a su auto -un Renault Clio- y las graves consecuencias que “bajar” el vehículo tiene sobre la pérdida de control del rodado. “Los autos se bajan de adelante porque ofrecen un efecto cunea, entonces ofrecen menos resistencia al avance. Eso facilita desarrollar más velocidad en línea recta. Se colocan amortiguadores más cortos y se cortan los espirales. El vehículo de Sasso estaba así“, dijo.

“Se acorta el movimiento vertical y se aprovecha la fuerza que se disipa. El acortamiento cambia el centro de gravedad. Tiene mayor estabilidad en línea recta y sobre un pavimento liso. Pero pierde un montón de estabilidad en los giros, porque cambiamos el centro de gravedad. Atrás lo alivianás, entonces frena más de adelante que de atrás, donde no tiene casi agarre. Tenés todos los condimentos que se necesitan para no sostener un auto cuando dobla porque se va despegando permanentemente del piso“, precisó.

Según el perito, para aprobar la Verificación Técnica Vehicular (VTV), quienes tienen autos “bajos” como el de Sasso, “piden prestadas otras llantas más grandes para elevar el perfil de la parte delantera y pasar la VTV”. “Por eso, en los controles de tránsito no habría que basarse solamente en la planilla de la VTV, sino tener un protocolo para infraccionarlo y secuestrarlo porque difieren las características originales con las que aprobó”, concluyó.

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