Fatiga, conducción y trabajadores

Por Fernando Poó

miércoles 8 de mayo, 2019

La fatiga es un estado físico y mental que afecta el humor y la motivación, las funciones cognitivas y las habilidades de una persona, y por lo tanto, también de un conductor. La somnolencia es un proceso que está vinculado con la fatiga. Sin embargo, mientras que la somnolencia es activada por la necesidad de dormir, la fatiga es un proceso más amplio que puede entenderse como una señal que envía el organismo para que detengamos todas las actividades que estamos realizando, sean mentales o físicas, y que descansemos, aunque no necesariamente el descanso implique dormir. La fatiga tiene tres aspectos, uno fisiológico, que lleva a la reducción de la capacidad física; uno objetivo, que implica la disminución de la capacidad de trabajo; y uno subjetivo, que implica los sentimientos de fatiga y cansancio. Es un proceso que puede ocurrir como resultado de la tarea, tanto si es muy demandante como si es monótona, automática o predecible. También puede asociarse al ritmo circadíano de los seres humanos, es decir, a la sucesión de estados de sueño y de vigilia. En los seres humanos el ritmo circadíano provoca que los niveles de activación disminuyan entre las 14 y las 16 horas del día, alrededor de las 22 horas, y a las 2 am.

En el contexto de la conducción la fatiga puede provocar la inclinación a dejar de conducir, o a que el conductor se quede dormido. Algunas condiciones específicas dependen del nivel de demanda de la tarea. Entre las condiciones de alta demanda se encuentran la circulación de muchos vehículos, las malas condiciones climáticas, o tener que ocuparse de una tarea secundaria. Entre las condiciones de baja demanda se encuentran conducir en una ruta muy conocida, demasiado uniforme durante largas distancias, o con muy bajo volumen de tránsito. La cantidad de tiempo dedicada a la tarea y la monotonía pueden interactuar y afectar las capacidades necesarias para desempeñar la tarea correctamente.

Los datos disponibles sobre siniestros viales alrededor del mundo señalan a la fatiga como uno de los principales factores de riesgo. Este tipo de siniestros suelen tener consecuencias graves, tanto a nivel material como personal, suele haber un solo vehículo involucrado, y en muchos casos implican salidas del camino que no dejan marcas de frenado. Por otra parte, los siniestros vinculados con la fatiga son más prevalentes entre los conductores profesionales que entre los conductores particulares, con estimaciones que van entre el 20% y el 50% del total de los siniestros entre los primeros. Existen tres factores que se relacionan con su participación en este tipo de choques. En primer lugar, los vinculados con el sueño cuando la jornada laboral no respeta los ritmos circadíanos. Es decir, trabajar cuando se debe dormir y dormir cuando se debe trabajar. No es casual que se registren más choques relacionados con el sueño entre las 2 y las 6 am, y entre las 14 y las 16 hs. En segundo lugar, hay factores vinculados con las condiciones de trabajo como la duración de la jornada laboral  o la ausencia de tiempos de descanso. En algunos países las jornadas no pueden superar las 12 hs de trabajo con períodos de descanso incluidos (4 hs de noche 5 hs de día, con descansos que van desde los 45 minutos hasta las 2 horas). También se estipulan jornadas de descanso de 12 horas y jornadas de descanso compensatorio. Por último, se encuentran factores de salud, como dificultades para dormir, o problemas vinculados al estilo de vida. La deprivación del sueño aumenta la somnolencia y empeora el desempeño (dificultad para mantener una velocidad homogenea, aumento de los tiempos de reacción, peor control lateral) comparado con dormir ocho horas.

Conocer como actúan factores de riesgo como la fatiga es un paso necesario para pensar y diseñar estrategias de prevención. Mientras la intervención más importante para la salud laboral es garantizar condiciones de trabajo seguras, también se han generado otras. Entre ellas se encuentran intervenciones en infraestructura como la inclusión de bandas sonoras al costado y en el medio del camino, que son efectivas para incrementar la alerta y reducir siniestros, pero no combaten la fatiga. Otras medidas incluyen dispositivos dentro de los vehículos como detectores de movimiento ocular, de control lateral y de peligros de choque frontal y lateral. Estos dispositivos no se incluyen de manera universal en los vehículos. Más allá de este tipo de intervenciones, descansar cuando se experimenta fatiga es la principal medida de prevención.

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