Más capturas, menos ventas y el portazo de MSC

Los desembarques subieron casi un 9% en el primer semestre pero las exportaciones, a mayo, se redujeron un 0,3% en volumen y 3% en divisas. La salida de la naviera deja un montón de heridos y un puerto resumido en servicios.

domingo 4 de agosto, 2019

La radiografía de la actividad pesquera en cuanto a desembarques en el primer semestre y exportaciones, hasta mayo pasado, marca con certeza la realidad de la industria en lo que va del 2019.

El informe de coyuntura que publica la Subsecretaría de Pesca de la Nación revela un aumento de los desembarques y reducción de las exportaciones a partir de un freno en las ventas, sobre todo del langostino patagónico.

Los desembarques de pescados y mariscos registraron un crecimiento interanual del 8,8% entre enero y junio del 2019, en tanto el volumen de las exportaciones no acompañó ese incremento sino que se mantuvo estable, apenas retrocedió un 0,3% en los primeros cinco meses del año.

Donde más se advierte la brecha es en las divisas que generó la comercialización de la materia prima al exterior. Acá hubo una merma del 2,9%, a partir de una caída en los precios de los principales productos pesqueros.

En el primer semestre se declararon descargas por 412.730 toneladas, casi 34 mil toneladas más que el mismo periodo del año pasado. La menor abundancia en la zafra de calamar (-11 mil toneladas) fue disimulada por un mayor aporte de merluza hubbsi (170 mil toneladas) y merluza de cola (25 mil toneladas).

Se pescaron 75 mil toneladas de langostino, la cifra representa una merma del 8,5% en relación al semestre del 2018, que marca una tendencia para el resto del año ya que el mes pasado la actividad de la flota acentuó la caída.

Cuando se analiza la participación de las descargas según el tipo de flota, queda en evidencia el crecimiento sostenido de la flota arrastrera congeladora. Este tipo de buques aportaron  93785 toneladas, un 56% más que en el semestre pasado. Los que más pescaron fueron los buques fresqueros, con 98.706 toneladas, un 16% más que en el 2018.

En la otra punta del escenario sobreviven la flota de rada/ría, la más chica de los barcos comerciales. El 2019 marcó un retroceso en sus capturas. Fueron 13.877 toneladas contra las 16.260 toneladas que aportaron en el 2018. En Mar del Plata se explica en buena parte por la demora en el inicio de la zafra de corvina, que recién se habilitó la zafra la semana pasada.

De las 34 mil toneladas más desembarcadas  en el semestre, Mar del Plata aportó 13 mil y con eso le alcanzó para superar lo hecho el año pasado, pese a que en la terminal marítima se sintió con mayor impacto la menor actividad de los barcos poteros que pescan calamar.

Fueron 183 mil toneladas que permitieron mejorar el nivel de actividad de los obreros del pescado y estibadores, aunque sean en cuentagotas, porque buena parte de los desembarques es pescado congelado, que no genera trabajo en tierra ni al que se le agrega mucho valor.

Las exportaciones pesqueras entre enero y mayo alcanzaron las 780.258 toneladas, un 0,3% menos que en los primeros cinco meses del año pasado. Esos envíos generaron 780 millones de dólares, un 2,9% menos que en el período analizado.

En las próximas actualizaciones estadísticas se agudizará la caída de las exportaciones y la generación de divisas. Sobra langostino en el mundo a partir de las cosechas récord del de cultivo en Ecuador e India. Esto ha empujado para abajo los precios del salvaje y austral de nuestro caladero. Los compradores tienen stock y no renuevan los pedidos de compra especulando con que puede bajar aún más.

Todas las cámaras frigoríficas en Mar del Plata y en la patagonia están completas de pescado y marisco congelado. Y la licencia de Brasil para que pueda ingresar el langostino argentino todavía esta verde. El socio estratégico en el Mercosur no ha dejado de subir las barreras para arancelarias, que han motivado no solo la imposibilidad de exportar langostino sino también de merluza.

Esta semana hubo una reunión de industriales y armadores nacionales junto con representantes de SENASA, cancillería y organismos sanitarios brasileños para aunar criterios de modo de hacer más fluido el ingreso de pescado argentino al mercado brasileño.

Hasta hace unos años el 35% de las exportaciones de merluza iban a Brasil. El año pasado no llegaron a la mitad. En este escenario, el regreso del langostino argentino al mercado brasileño camina más fácil en los discursos que en los hechos. Costará mucho lubricar ese canal comercial que la industria necesita para diversificar el destino del marisco.

En este escenario de achique de las exportaciones pesqueras  se explica, en parte, la partida de la naviera MSC del puerto local después de una permanencia ininterrumpida de 4 años. La otra cara de la moneda tiene el ninguneo sistemático de las autoridades portuarias por el operador logístico de la carga y la falta de apoyo a una actividad pilar del puerto multipropósito que dicen pretender.

Las consecuencias del portazo de MSC ya comienzan a sentirse. El prestador del servicio de remolcadores anunció la reducción de la flota. Esto implica achique de personal embarcado. Lo mismo pasará con los ingresos por cobro de uso de puerto para el Consorcio y el trabajo para agentes marítimos, prácticos, estibadores y transportistas. Para todos habrá menos trabajo.

Lo único que aumentará serán los costos de flete para cargadores, la hilera de camiones para las fiscalizaciones anárquicas de Aduana y el tráfico por la Autovía. La gestión y el trabajo en equipo en los últimos años solo han logrado un puerto con cada vez mens servicios, bien a tono con el ocaso del puerto pesquero.

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