Un plan de desguace que marcha a paso de tortuga

El Consorcio anunció el retiro de buques inactivos en noviembre del 2017 con la idea de recuperar 110 metros lineales sobre el muelle 2. En marzo pasado dijeron que arrancarían en julio. Pero todavía no colocaron el cabrestante en el varadero de la Base Naval.

domingo 11 de agosto, 2019

Por Roberto Garrone

Uno de los problemas principales del puerto marplatense es la falta de espacio en los muelles interiores. De los 270 buques que tiene el Consorcio identificados como asiento, es decir como base de operaciones la terminal marítima local, más de 50 hace, al menos, un año que no salen a pescar.

Muchos de ese listado llevan más de mil días ocupando áreas vitales para la operatoria portuaria y contradiciendo el sentido de todo puerto donde lo normal sería que los barcos entren carguen/descarguen y salgan a la mar. Acá lo cada vez más habitual es que los buques amarren y no salgan más.

Por falta de inversiones para renovar certificados exigidos por Prefectura para salir a navegar, o por transferencia del permiso de pesca a otra embarcación o reparaciones que largamente exceden la justificación de la inactividad comercial, los muelles se ocupan de barcos improductivos.

El Consorcio y el Estado Nacional con una grúa especial de Prefectura habían terminado de remover y limpiar el espejo interior de cascos hundidos en el 2009 cuando se retiraron casi una treintena de buques.

Una década después el escenario vuelve a repetirse. Las autoridades anunciaron un plan de desguace en noviembre del 2017 que se financiaría con fondos de los propios armadores cuyos barcos serían extraídos.

El área donde comenzaría el trabajo de extracción es el muelle 2, sobre las secciones 4ta y 5ta donde el objetivo anunciado era recuperar 110 metros lineales de muelle. Al día de hoy todavía no se ha extraído un solo barco ni recuperado un solo metro de muelle.

Ahí están todavía acumulando óxido el “María Luisa I”, “San Pablo”, “Wiron IV”, “Mellino II”, “Chiarpesca 58”, “Mister Big”, “Chiarpesca 57” y “Coral Azúl”, ya listos para convertirse en chatarra naval con la intervención de los equipos de Lusejo, la empresa que se hará cargo de las tareas.

Sobre el “Ribazón Dorine” y “Mar Azúl” también abandonados en el área, Moscuzza apura el retiro luego de haber sido intimado por Pesca Nación con la amenaza de sanciones. Todavía aguardamos la que recibió Solimeno por mentir con las Nototenias, pero esa es otra historia.

En marzo pasado el Consorcio Portuario firmó junto al Ministerio de la Producción bonaerense un convenio con la Armada para utilizar durante 40 meses el varadero de la Base Naval.

En el Consorcio estimaban que en cuatro meses subirían uno de los “Chiarpesca” para arrancar. El acuerdo con la fuerza amplió la nómina de buques a desguazar por Lusejo. Incluyó tres remolcadores de la Armada: A.R.A. “Ona”, A.R.A. “Chulupi” y A.R.A “Chiquiyán” que ya cumplieron su vida útil, y la inactiva draga Mendoza.

Pero los plazos tampoco se cumplieron. El Consorcio debía poner en valor el varadero y las obras no terminaron. Ya se colocaron los alambrados, nuevas bitas y anillas, se hizo el tendido eléctrico, pero falta la batea para colocar el cabrestante, un elemento vital para poner los barcos en seco.

Como será el volumen del negocio de la chatarra naval que Lusejo va a donar un cabrestante para el varadero, de modo de apurar los tiempos y evitar la necesidad de comprarlo vía licitación. El valor del “regalo” supera los 35 mil dólares.

Pero todavía falta. En las últimas horas pusieron la base donde fijar el cabrestante y hay que esperar el fraguado. Después traerlo del conurbano donde se está poniendo a punto y colocarlo.

En noviembre se cumplen 2 años del primer anuncio del plan de remoción y desguace. Mucho tiempo para que todavía haya que seguir esperando para recuperar un metro de muelle.

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