Pensá en el planeta

Por Fernando Poó

miércoles 14 de agosto, 2019

El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) fue creado en 1988 por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y por la Organización Meteorológica Mundial. Su objetivo es analizar la información científica, técnica y socio-económica relevante para entender el riesgo que supone el cambio climático provocado por la actividad humana, nuestras posibilidades para adaptarnos a él, y las alternativas que tenemos para atenuar su impacto. En el año 2018 el IPCC publicó un informe sobre el impacto que el calentamiento global tendrá en las próximas décadas y hasta el año 2100. El informe hace hincapié en las consecuencias que tendrá un aumento de la temperatura de 1,5°C por encima de niveles pre-industriales atribuibles a la actividad humana (factores antropogénicos). Sus conclusiones señalan la necesidad de tomar medidas drásticas para reducir los niveles actuales de calentamiento global  con el objetivo de evitar catástrofes en décadas venideras. El transporte se encuentra entre las áreas en las que debemos actuar de inmediato.

Las estimaciones disponibles indican que la actividad humana generó un aumento de la temperatura global de 1°C por encima de los niveles pre-industriales, y se calcula que llegará a 1,5°C entre 2030 y 2052 si continúa la tasa actual de crecimiento que es de 0,2° por década, en promedio. Uno de los principales gases de efecto invernadero es el CO2. Si lográramos ahora mismo que los niveles de emisión de este gas fueran iguales a cero, entonces tendríamos la posibilidad de estabilizar el aumento de la temperatura global en las próximas décadas o en un lapso temporal de cien años.

El transporte es en la actualidad una de las principales fuentes de emisión de CO2 (junto con otros gases de efecto invernadero como el dióxido de nitrógeno), y se estima que crecerá aún más como resultado de que la flota automotriz mundial se triplicará para el año 2050. Por este motivo, los gobiernos de países de todo el mundo están tomando medidas para promover un transporte más limpio. Entre las iniciativas propuestas se encuentran campañas dirigidas a cambiar hábitos de vida que promueven el uso de transporte público y de transporte activo, entre otros comportamientos pro-ambientales.

Otro tipo de medidas se enfocan en generar cambios en la infraestructura y no solo en apelar a la responsabilidad individual. Entre estas acciones, algunos países han decidido prohibir la venta de vehículos que utilizan combustible fósil (nafta y diesel) en un futuro próximo. Es el caso de Inglaterra o Francia, donde se espera que eso suceda para el año 2040. Más contundente ha sido Dinamarca donde se propuso la misma  medida para el año 2030 y la prohibición de la venta de vehículos híbridos a partir del año 2035. Otro tipo de políticas apuntan a incentivar el uso de vehículos eléctricos mediante medidas fiscales, algo que han hecho en Noruega y en Alemania. A nivel de las ciudades, los alcaldes de Atenas, México, Madrid y París se han propuesto prohibir la circulación de los vehículos diesel en los centros urbanos. Otras iniciativas se han enfocado en realizar cambios en el transporte público. En China, Australia, Inglaterra y Alemania, entre otros países, han comenzado a electrificar las flotas de colectivos. En Londres pretenden que para el año 2037 todos los autobuses sean cero emisiones. En Alemania comenzaron a crear estaciones de recarga eléctrica que sirven para vehículos de distintas compañías, y en Australia incorporaron recientemente un autobus que se mueve en base a energía solar.

Mientras estas iniciativas tienen lugar, el calentamiento global tiene efectos reales: provoca el aumento del nivel de los océanos, el recrudecimiento de las tormentas, las inundaciones y las sequías, la reducción en la disponibilidad de agua dulce, y la disminución o extinción de especies que no logran adaptarse a los cambios en sus ambientes. Los factores que lo provocan también afectan directamente nuestra salud. Por ejemplo, las emisiones de CO2 generan problemas respiratorios y cardiovasculares, entre otros. Argentina está muy atrasada en definir una agenda que promueva cambios en el transporte, no obstante cada uno de nosotros puede reducir su impacto ambiental. Usar menos el automóvil en favor del transporte activo o del transporte público es una opción sencilla y necesaria.

 

Fuentes:

IPCC. Global Warming of 1.5°C. https://www.ipcc.ch/site/assets/uploads/sites/2/2019/06/SR15_Full_Report_Low_Res.pdf

National Geographic. Efectos del calentamiento global. https://www.nationalgeographic.es/medio-ambiente/efectos-del-calentamiento-global

ONU Medioambiente. El sector del transporte siente el peso del cambio climático y prepara su transformación. https://www.unenvironment.org/es/news-and-stories/reportajes/el-sector-transporte-siente-el-peso-del-cambio-climatico-y-prepara-su

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