El abandono portuario en la plana nacional

El Consorcio niega el frente de atraque en la sección 9na a TC2 para conformar una Terminal Portuaria habilitada por Aduana aduciendo falta de espacio. Como respuesta el operador privado divulgó un informe especial mostrando que sobra lugar pero está ocupado por un cementerio flotante que nadie retira.

domingo 8 de septiembre, 2019

Por Roberto Garrone

La noticia de los 53 barcos pesqueros amarrados y abandonados en los muelles interiores de puerto Mar del Plata, que desde el jueves se coló en los titulares de los diarios y portales de noticias nacionales, no es nueva, al menos para la comunidad portuaria local.

Pero causó estupor y asombro entre colegas de esos medios cuando los directivos de Terminal de Contenedores 2 (TC2) mostraron un informe detallado con el impacto que genera esa mole de chapa naval absolutamente inactiva, con imágenes áreas, desde la línea del muelle e incluso desde el interior de alguno de esos barco abandonados, convertidos en basureros flotantes y generando un daño ambiental que es ignorado por la justicia federal solo para no interponer una medida que afecte el desarrollo de toda la actividad.

Poniéndolo en números concretos, el perjuicio se torna más tangible. Entre las secciones 4ta del muelle 2 y la 13ra del muelle 3 hay casi 1500 metros lineales de muelle que deberían estar al servicio de las necesidades de la flota pesquera de altura y de portacontenedores, que conviven en esa área.

Pero solo un 36% están operativos para dicha flota. Entre las secciones 7ma y 9na, apenas menos de 500 metros lineales. Todo lo demás esta ocupado por buques que, en el mejor de los casos, hace un año que no salen a pescar. En el peor, hay barcos que suman más de 10 años que no abandonan el puerto.

TC2 se siente perjudicado por este hacinamiento improductivo. Operadores del servicio logístico vinculado a la carga de contenedores, pretenden que el Consorcio Portuario les entregue el frente de atraque de la sección 9na, donde amarran los barcos de Maersk y hasta el mes pasado, el de MSC.

Desde el Consorcio, su Presidente, Martin Merlini, niega esa posibilidad aduciendo que la situación del puerto, la falta de espacio, impide que esos metros puedan ser privatizados para conformar la Terminal Portuaria que pretende TC2 y también avala la Aduana. Acá hay otro riesgo latente. Toda la operatoria del movimiento de cargas no tiene habilitación del organismo de control. Si alguien se cansa de la precariedad y baja la palanca, se cancela también esa actividad.

Para los operadores de TC2 el Consorcio no quiere modificar la situación de inactividad porque se benefician en el caos. Lo dejó entrever Alberto Ovejero, uno de sus directores. “Los barcos amarrados desde quinta andana no se facturan”. Hubo semanas que en la sección 7ma hubo poteros hasta en undécima andana.

La propuesta para resolver la situación asoma inviable. Un plan de contingencia para reubicar la flota inactiva en la zona de la Escollera Sur, un área que no afecta la operatoria pesquera. Pero esa espacio no puede albergar muchos buques. Ahí cerca amarra el buque tanque de YPF en la posta de inflamable.

El relevamiento fotográfico encargado por el operador privado deja en evidencia otras áreas sensibles. El Consorcio se jacta de haber recuperado el espacio de la Escollera Norte interior, pero esa zona funciona como un taller naval flotante, tareas no permitidas. No hay actividad de descarga para la flota pesquera en esa zona.

En el muelle 3, el de la galería de los silos, hay  16 barcos inactivos entre las secciones 11 y 13. En la superficie que se genera al sumar sus metros cuadrados bien podrían entrar 3 buques portacontenedores como los que periódicamente amarran en la sección 9na.

Y en el muelle de la Terminal de Cruceros, de los 270 metros lineales, la flota solo ocupa el extremo, para alistar víveres y subir cajones antes de zarpar. El resto del espacio lo ocupa la Draga Mendoza, que llegó en el 2009 al puerto y hace 4 años que acumula óxido y ya no aspira sedimentos.

¿Es Merlini el responable del desastre?. Antes que él están todos los armadores que creen que el puerto es el basurero o el cementerio donde pueden dejar tirado los barcos que ya no usan más o cumplieron su vida útil. La Subsecretaría de Pesca y la Prefectura deberían mostrar mejores reflejos y ejercer su autoridad. Pero es como pedirle peras al olmo.

Cuando asumió en el Consorcio, casi toda esta flota lucía inactiva. El problema de Merlini es que se comprometió como ninguno a resolver la situación. Hoy es preso de sus palabras con el boleto ya picado.  Si no se produce un milagro, en diciembre vuelve, con suerte, a la oficina de su agencia marítima. Es que varios lo estarán esperando y no precisamente para agradecerle los servicios prestados.

El primer anuncio de Merlini como liberador de espacio portuario fue en noviembre de 2017. En dos meses se cumplen dos años. En una muestra cabal de la gestión y el trabajo en equipo, en este lapso no se retiró ningún buque ni recuperó ningún metro de muelle para descomprimir espacio.

Merlini viene en falsa escuadra hace rato. En marzo firmó el acuerdo con la Armada para que el varadero de la Base Naval sea el destino final del desguace. Pero al varadero hubo que ponerlo en valor. Dicen que gastaron 7 millones de pesos en un plan de obras que duraría 4 meses y comenzarían con la remoción de 7 barcos de las secciones 4ta y 5ta en una primera etapa.

En julio Merlini reconoció demoras y dijo que la remoción de buques comenzaría en agosto. En el varadero todavía no habían colocado el cabrestante, indispensable para poner los cascos en seco. Se lo sacaron al “San Pablo”, uno de los barcos abandonados, y lo “donaron” al Consorcio.

Con la exposición nacional de la colección de buques abandonados en Mar del Plata que promovió TC2, el funcionario dijo que…. sí, adivinaron…. “los trabajos de desguace comenzarán antes que termine septiembre”. Más parecido al pastorcito mentiroso no se consigue…

A esta altura sobran dudas sobre el desempeño de Lusejo, la empresa del conurbano que el presidente del Consorcio interesó para reducir los buques abandonados en bloques de acero naval.

En el muelle 2 hace varias semanas que no ven operarios de Lusejo trabajando para alivianar los cascos antes del traslado al varadero. El chaterrero se quedó sin ingeniero para certificar las tareas en seguridad e higiene y también se fue Américo,  habilitado por Prefectura para cortar los buques a flote.

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