El desbande del comercio exterior

Las exportaciones por Mar del Plata se redujeron un 30% y la merma se acentuará por la salida de MSC de la ruta. La carga sale por camión hacia Buenos Aires y la amenaza de accidentes y robos se cristalizó esta semana. No asoman soluciones para revertir la situación

domingo 13 de octubre, 2019

Por Roberto Garrone

El vuelco de un camión con un contenedor de pescado congelado a la altura de Chascomús y el robo en el conurbano de una carga de 28 toneladas de langostino con destino a Roma, por parte de una banda de piratas del asfalto, son hechos/consecuencias que explican el desbande que ocurre con el comercio exterior desde el puerto de Mar del Plata.

Ninguno de los dos casos, ni Ardapez ni Solimeno, que se convirtieron en noticia esta semana debería haber ocurrido si la carga hubiese podido salir desde el puerto que la origina y no tener que transitar los 404 kilómetros para salir por las terminales porteñas hacia su destino final.

Claro que los cargadores tienen sobrados motivos para encarar la Autovía y mover la carga por un puerto que ofrece lo que no tiene Mar del Plata: una frecuencia regular de buques que levanten la carga. La terminal marítima local resintió el servicio en agosto pasado cuando MSC dejó de entrar y solo quedó Maersk, con una frecuencia cada vez más elástica que oscila entre los 10 y 14 días.

En un contexto de crecimiento de desembarques pero reducción de exportaciones por la caída de precios y sustitución de algunos productos del caladero nacional, el movimiento de las exportaciones desde el puerto local registró una merma del 30% entre enero y agosto en comparación con el mismo período del año pasado, según datos de TC2, el operador del servicio logístico de la carga en el muelle 2.

El año pasado se habían exportado por Mar del Plata 115 mil toneladas, la mejor desde que se había recuperado el servicio de portacontenedores luego del dragado del 2014, pero que quedará lejos en este 2019. Hasta agosto se llevaban casi 60 mil exportadas y para lo que queda del año solo sumará el feeder de Maersk.

MSC no viene más pero ofrece salir por Buenos Aires, tal vez a precios más baratos incluso que los que ofrecía en las últimas entradas del “Lena” o el “Algol”, los últimos barcos que dispuso en esta ruta.

Maersk no se queda atrás y todo lo que no carga en el “Arsos” también sale por la Autovía. Hasta Moscuzza, uno de los que se había plantado y defendía la idea de exportar por el puerto donde opera su flota pesquera, ha mandado carga por camión.

Y es lógico que ocurra. Nadie puede darse el lujo de esperar 10/14 días a que venga un barco. Por más que haya costos ocultos, se dañen las rutas y crezca el riesgo de accidentes o de robos como vimos esta semana. Y por eso el desbande de camiones esperando pasar por el scanner de la Aduana en el playón próximo a los silos del puerto.

En TC2 tampoco pueden salir a promocionar carga como han hecho antes porque se redujo el movimiento y hay costos fijos que se mantienen más allá del movimiento en la plazoleta de contenedores.

¿El estado podría encauzar la situación?. La administración portuaria parece más un enemigo que aliado del operador y la habilitación del predio como Terminal Portuaria en mayo pasado no genera incentivos para promover inversiones. Es un permiso precario y para renovarlo le exigen que cuente con la habilitación de Aduana. Aduana no habilita porque la Terminal no tiene el frente de amarre.

El Consorcio aduce que no tiene lugar para entregarle el muelle. TC2 elaboró el informe sobre los barcos abandonados para demostrar que sí hay lugar pero esta obstruido para limitar el desarrollo del comercio exterior. La historia sin final….

Aunque a decir verdad, el operador hace varios años que cumple la misma función en idénticas condiciones en el muelle 2 y no parecen asomar riesgos a que alguien lo reemplace. O en realidad sí, ese goteo de contenedores por la autovía a la larga tiene consecuencias.

Hasta ahora la intención de TC2 de chartear un buque propio que una Mar del Plata con Montevideo o Santos se quedó en eso, una idea. La posibilidad de sumar una grúa o pórtico al muelle para atender barcos sin grúa propia, igual, aunque dicen que el muelle no soporta el peso de una grúa de las que se necesitan para operar la carga…

Mientras todos cruzan responsabilidades, nadie se hace cargo de frenar el desbande y los riesgos que conlleva, que quedaron a la vista esta semana.

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