Radiografía de una asimetría

Mientras los desembarques se mantienen estables en los primeros nueve meses del año, la flota congeladora aumentó su participación en las capturas en más del 25%. En tierra, garantía horaria, subsidios y bolsones con alimentos.

domingo 10 de noviembre, 2019

Por Roberto Garrone

La estadística oficial que monitorea la actividad pesquera desde los desembarques de las principales especies por puerto y tipo de flota muestra algunos datos distintivos que ayudan a comprender las asimetrías que tienen a Mar del Plata como principal exponente.

Con mayores capturas de merluza y mejores niveles de descargas que el año pasado entre enero y septiembre, pero con trabajadores ligados al pescado fresco pidiendo subsidios cuando no mendigando una bolsa negra de consorcio donde el gremio del pescado envasa un conjunto diverso de alimentos no perecederos.

Ese es el mapa pesquero que exhibe la industria en este tiempo, que no ha hecho otra cosa que consolidarse a partir de los mejores rendimientos de merluza y que ante la falta de políticas que prioricen el agregado de valor en tierra, fomentan la exportación de productos congelados y acentúan el poder de unos pocos.

Los números globales marcan estabilidad: En los primeros nueve meses del año se descargaron 605 mil toneladas, un 0,5% más que en el mismo período pero del año anterior. Del total, la merluza aportó  más de un tercio. Fueron 237 mil toneladas, un 28% más que el año pasado.

Los otros dos recursos principales del caladero mostraron signos negativos. El langostino con 161 mil toneladas se redujo en un 18,4% mientras que el calamar bajó un 10,9% con descargas que sumaron 96 mil toneladas.

Mar del Plata se benefició con las mejores descargas de merluza hubbsi. En el período analizado suma 14 mil toneladas más que el año pasado. Son 260 mil contra 246 mil del 2018 que recibió la terminal marítima local entre enero y septiembre, y que le permite disimular la regular zafra de calamar a partir de la quita de algunos estímulos y promociones a los armadores poteros que terminaron recalando en puertos patagónicos.

El Informe de Coyuntura no distingue tipo de flota en la captura de los principales recursos ni en las descargas por puertos. De esa forma quedaría bien definida la participación de los buques congeladores en el crecimiento de la captura de merluza y los desembarques en Mar del Plata.

La flota de buques factoría captura y procesa en alta mar con máquinas fileteadoras automáticas y descargan producto terminado que de la bodega va a la cámara frigorífica y de ahí al contenedor mediante el que se exporta.

Estos barcos son los que muestran un crecimiento más significativo en relación al rendimiento del año pasado. Declararon 128 mil toneladas cuando en el 2018 habían sido 103 mil toneladas. Los fresqueros también aumentaron pero no en esos guarismos. De 154 mil pasaron a 157 mil.

El resto de la flota bajó el nivel de actividad: Los tangoneros (langostino) pasaron de 90 mil toneladas a 81500; los poteros de 96 mil a 86 mil, los costeros de 94 mil a 86 mil mientras la flota menor, de rada/ría, mostró niveles parecidos en torno a las 28 mil toneladas.

Hoy con algunos barcos pescando merluza adicional a la captura máxima permisible, otros que saltaron en continuado de la caballa a la anchoíta y aunque corta, permitieron sumar personal temporario en los saladeros y conserveras, Mar del Plata tendrá un cierre de año con un poco más de actividad y sin grandes riesgos de desbordes sociales. Sobre todo porque el SOIP viene repartiendo esos bolsones con alimentos y desde Trabajo y Desarrollo Social buscan ampliar los beneficios del subsidio para efectivos y precarizados.

Más allá que no hay planes de manejo para el langostino y la merluza, el modelo que fomentó Cambiemos en estos años se deja ver en esta foto que regala la estadística oficial y lo que ocurre en las calles del puerto. La merluza es para los congeladores. Para los obreros, garantía horaria, planes y bolsas con alimentos no perecederos.

Comentarios