Es más complejo

Por Fernando Poó

miércoles 13 de noviembre, 2019

Es habitual que busquemos él o los factores activos que puedan explicar y luego resolver el problema de la inseguridad vial. Algunas veces esa pretensión puede llevarnos por un buen camino, pero otras tantas puede conducirnos a “vías sin salida”. Un camino que no deberíamos tomar sería suponer la solución de forma intuitiva. Generalmente, cuando esa es la vía elegida, se identifica una carencia única o principal como el origen de todos los males y de su solución. Por ejemplo, se dice que el problema es la falta de educación (generalmente de quienes conducen), la respuesta, naturalmente, es suplir esa carencia con más y mejor educación. Esta aproximación intuitiva tiene muchos aspectos criticables, entre los que se encuentra subestimar la complejidad del tema, y cierta candidez en el diseño de los cursos de acción correctos. Una mejor opción es aplicar un marco de pensamiento sistemático que nos permita identificar los problemas más allá de nuestras suposiciones. Uno de esos marcos es la Matriz de Haddon, que toma el nombre de su creador. William Haddon Jr. fue director de  algunos entes públicos de seguridad vial en los Estados Unidos durante la década de 1960, que dieron lugar a la creación de la Agencia Nacional de Seguridad Vial de ese país (NTHSA).

La Matriz de Haddon es un instrumento que permite aplicar un enfoque de tipo epidemiológico a los siniestros y rastrear su historia natural. Está compuesta por dos dimensiones que se combinan entre sí. Una de ella es de tipo temporal. Delimita tres momentos para todo choque. El pre-evento, el evento, y el post-evento. La otra dimensión se ocupa de distinguir los factores de riesgo. Distingue tres: el factor humano, el vehículo o vector, y el ambiente, que se subdivide en dos: físico (ej. estado de los caminos) y socio-cultural (ej. normativas de tránsito). Cuando las dos dimensiones de la matriz se combinan es posible identificar cuáles fueron las fallas activas que derivaron en el choque (y sus consecuencias), y en que momento ocurrieron. La potencia de la matriz es que se aleja de la idea de que existe un único factor que puede explicar todos los siniestros. Al contrario, supone que se trata de eventos multicausados, con un desarrollo temporal. Un ejemplo puede servirnos para entender como funciona. Supongamos que un auto atropella a un peatón. En el pre-evento podríamos constatar, a nivel del factor humano, que el  conductor estaba intoxicado y/o que el peatón era un anciano con movilidad reducida. A nivel del vehículo podríamos ver que circulaba a alta velocidad con los neumáticos gastados. A nivel del ambiente físico podríamos analizar el momento del día, la señalización y el estado del pavimento. El ambiente social podría revelar escasos controles de velocidad, y poca inversión en sendas peatonales. Durante el evento, podríamos distinguir demoras en los tiempos de reacción del conductor y/o del peatón, la zona de impacto del vehículo con la persona, la velocidad de respuesta del sistema de emergencias médicas, y la respuesta solidaria de quienes son testigos del siniestro. En el post-evento podríamos evaluar la calidad de los cuidados de salud recibidos por los lesionados, el afrontamiento psicológico del choque y de la lesión, la severidad de las lesiones, la cobertura en salud, y las opciones de rehabilitación.

Este ejemplo breve y esquemático permite constatar que en un choque se entrelazan distinto tipo de hechos y factores que trascienden las aproximaciones simplistas. La Matriz de Haddon es una perspectiva sistemática que posibilita identificar problemas, formular estrategias, fijar objetivos, y monitorear las acciones realizadas. Destaca, a su vez, que la seguridad vial requiere de intervenciones que contemplen simultáneamente la educación, la ingeniería y el control. Es evidente que, aunque podamos tener buenas intuiciones, el conocimiento guiado por buenos esquemas de pensamiento siempre es una mejor guía para la acción.

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