Ventas estancadas, caída de precios y barreras que se mantienen

Las exportaciones pesqueras en los primeros ocho meses del año registran un volumen igual que el año pasado pero la recaudación retrocedió un 8% por caída de precios. Brasil mantiene la barrera sobre el langostino pese a anuncios oficiales.

domingo 17 de noviembre, 2019

Por Roberto Garrone

El negocio pesquero en el fin de ciclo de Cambiemos muestra un equilibrio en las descargas declaradas, tal como lo reflejamos en la columna de la semana pasada, aunque también mostramos la preponderancia que cobró la flota congeladora en los primeros meses del año con desembarques por encima del 25% de lo registrado el año pasado.

La otra pata para conocer el nivel de actividad y la realidad que atraviesa a la pesca descansa en el comercio exterior. En esta industria más del 90% de lo que se captura y trae a puerto se exporta por lo que esos datos del comercio exterior marcan el pulso del presente.

Al igual que los desembarques, el volumen de exportaciones se mantiene estable en los primeros ocho meses del año, de acuerdo al Informe de Coyuntura que elabora la Subsecretaría de Pesca de la Nación.

Apenas se retrajo un 0,3% y se ubicó en casi 325 mil toneladas, por las que se recaudaron 1235 millones de dólares. Este si es un dato distintivo y representa una reducción del 8% en relación a las divisas generadas en el mismo período del año anterior.

La caída en la recaudación se explica por la temporada de langostino que fue muy buena pero no excelente como la del 2018. En volumen se exportaron casi 93 mil toneladas de marisco salvaje y austral por 617 millones de dólares. Las cifras representan una merma del 8,5% en volumen y un 13% en divisas.

Los más castigados fueron el langostino entero que mayormente pesca y procesa la flota tangonera mientras que la cola tuvo un aumento de más del 4%. En este escenario se torna indispensable que el gobierno pueda destrabar el bloqueo que aplica Brasil sobre el langostino.

Pese a los anuncios oficiales de haberse levantado las restricciones para la cola de langostino pelada y devenada, un producto que requiere alto valor agregado en tierra, las autoridades sanitarias brasileñas exponen trabas burocráticas a las empresas importadoras.

La última bronca en los frigoríficos marplatenses radicaba en que el DIPOA, el SENASA brasileño, no había aprobado el último sanitario. Hace 4 meses se reunieron miembros de ambos organismos con representantes de Cancillería y la agregada agrícola de Brasil para encontrar un camino y volver a exportar. Quedaron en conformar una mesa técnica para pulir los detalles: “nunca se formó”, advierten los industriales locales.

Poder exportar langostino a Brasil no solo generaría un aumento en las divisas para Argentina y un aumento significativo de la actividad en las plantas de reprocesamiento sino que permitiría agilizar los stocks de pescado congelado que consumen electricidad y ocupan cámaras frigoríficas. Recordemos que se exportaron 93 mil toneladas hasta agosto pero la flota pescó, hasta septiembre, 160 mil toneladas de langostino.

Lo que atempera la caída son los mejores números que regala este año la merluza hubbsi. Se vendieron hasta el 31 de agosto 71 mil toneladas por 181 millones de dólares. Estos números representan un incremento en volumen del 30% y del 26% en divisas, con una previsible caída del precio promedio del 3%. El mismo porcentaje cayó el valor del calamar: las ventas de 83 mil toneladas por 205 millones de pesos representaron también una merma de casi 10% en volumen y el 12% en dólares.

Otro dato que aporta la estadística oficial y que remarca el protagonismo de China en el tablero pesquero nacional. El país asiático se convirtió en el principal cliente desplazando a España.

Por volumen y generación de divisas, China encabeza el ranking. Entre enero y agosto se exportaron 77636 toneladas que generaron 274 millones de dólares. España con 53 mil toneladas y 265 millones, y Estados Unidos con 14 mil toneladas y 99 millones, ocupan los otros dos escalones del podio.

Luego asoma Brasil, el principal socio del Mercosur que bloquea al langostino patagónico. Recibió 21 mil toneladas por 63,5 millones de dólares. Los números son mejores que los del año pasado pero se explican por una sencilla razón. Más merluza congelada que cruza una frontera plagada de obstáculos desde la bodega de los buques factorías.

 

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