¿Qué sabemos?

Por Fernando Poó

miércoles 20 de noviembre, 2019

El jueves de la semana pasada participé como invitado en una jornada organizada por la ONG de Familiares de Víctimas de Delito y Tránsito en la que expusieron varios especialistas en temas de Seguridad Vial. Entre ellos estuvieron Marcos Basualdo, director del Observatorio Vial Municipal; Rodolfo Moure, Fiscal en la Fiscalía de Delitos Culposos; Hernán Gacio, Jefe de la Delegación Departamental de Policía Científica; Dante Galván, ex director de la Dirección de Movilidad Urbana y de Gestión del Plan Maestro de Transporte y Tránsito durante la intendencia de Gustavo Pulti; y Héctor Ragnoli, Director de Seguridad Vial de General Pueyrredón. Cada uno de nosotros habló sobre el problema desde su perspectiva y área de trabajo.

En primer lugar, el responsable del Observatorio Vial compartió estadísticas del año 2018 que confirman que estamos frente a un problema grave. Durante ese año ocurrieron en la ciudad 1739 siniestros viales con lesionados, de los que participaron 3644 personas. Entre ellos hubo 72 víctimas fatales. La mayoría de estos eventos ocurrieron en las calles de la ciudad. Los datos del 2019 son parciales e incompletos por ahora.

El Fiscal Moure, desde una perspectiva legal y de seguridad, sostuvo que es un error que los municipios se hagan cargo de los controles viales porque carecen de los recursos económicos y humanos necesarios. Reclamó, en su lugar, el uso de fuerzas de seguridad como Gendarmería, Prefectura o la Policía Bonaerense. Además, se refirió a la necesidad de cambiar la legislación sobre delitos viales con la finalidad de endurecer las penas. Según su punto de vista, esto les daría una fuerza disuasoria y preventiva que en la actualidad no tienen. La Policía Científica, que colabora con la Fiscalía, se enfrenta, de acuerdo con Hernán Gacio, con la dificultad que generan la falta de insumos y de instalaciones adecuada para muchas de las tareas que realizan.

Mi exposición y la de Dante Galván no fueron más optimistas. Ambos señalamos que los problemas de nuestro sistema vial no pueden resolverse sin cambios radicales. Coincidimos en que de no ser así, la intención de evitar las muertes de tránsito será, tal como hasta ahora, solo declarativa. Nuestro sistema de seguridad vial es reactivo y pone énfasis en la responsabilidad individual. Es decir, se enfoca mayoritariamente en los comportamientos sin analizar las condiciones ambientales que los favorecen e intenta resolver las consecuencias negativas, pero sin modificar sus causas. También es un sistema que carece de sustentabilidad y de equidad. Una ciudad que crece sin planificación, con un transporte público poco eficiente, y ninguna política que favorezca la movilidad activa da como resultado una ciudad cada vez más extensa, dependiente del vehículo privado, con un aumento progresivo de la moto como vehículo familiar, con ciclistas y peatones en riesgo, con niños que no pueden recorrer las calles de manera autónoma, y con tasas de morbi-mortalidad que no se reducen.

Por último, el responsable de Seguridad Vial, Héctor Ragnoli, describió las dificultades que enfrenta la gestión de la seguridad vial. Enumeró muchas carencias que pueden ser resumidas señalando que falta  personal, faltan recursos materiales, la infraestructura es deficiente, y no hay dimensión sobre el alcance del problema en otros sectores de la administración pública.

La suma de todas estas exposiciones indica que es mucho lo que sabemos sobre la inseguridad vial, la movilidad y el transporte en la ciudad. Con una mirada optimista, podemos afirmar que hemos avanzado en comparación con lo que sabíamos algunos años atrás. Contamos con diagnósticos bastante certeros, existen expertos trabajando en distintas áreas, y hay un fuerte impulso de las ONG de víctimas (aun cuando es triste el motivo que los convoca). Sin embargo, también hay que decir que el tema sigue teniendo un lugar secundario en la agenda de políticas públicas. Ha sido objeto de muchas declaraciones, pero de pocas acciones, y solo parece inquietar a las mayorías cuando ocurren algunas muertes espectaculares. Necesitamos un sistema de transporte y movilidad sustentable, equitativo y seguro. El tiempo de actuar es ahora.

Comentarios