El debate de la lucha contra el hambre

El hambre y la pobreza es una de las enfermedades que a afectado al mundo por siempre, y el debate de como combatirla ha sido frondoso, y desde diferentes gobiernos se han encarado programas de distinto enfoque con variado grado de éxito. Lamentablemente en nuestro país, la pobreza e indigencia se han profundizado en los … Continuar leyendo "El debate de la lucha contra el hambre"

jueves 5 de diciembre, 2019

El hambre y la pobreza es una de las enfermedades que a afectado al mundo por siempre, y el debate de como combatirla ha sido frondoso, y desde diferentes gobiernos se han encarado programas de distinto enfoque con variado grado de éxito. Lamentablemente en nuestro país, la pobreza e indigencia se han profundizado en los años recientes, y luego de la salida de la convertibilidad se ha instalado en forma estructural.

En primer lugar, es necesario destacar que pobreza e indigencia, son fenómenos diferentes a sociedades mas o menos igualitarias, por ejemplo, Chile claramente bajo los niveles de pobreza en las ultimas décadas, pero a su vez es una sociedad desigual. Esto se debe a que el crecimiento económico y la consistencia macroeconómica es una condición necesaria disminuir la pobreza y la indigencia, sin embargo, para generar una comunidad igualitaria es necesario la acción del Estado a efectos de inducir la redistribución de ingresos que genera el sistema productivo.

También es necesario distinguir claramente entre la indigencia que “procura establecer si los hogares cuentan con ingresos suficientes como para cubrir una canasta de alimentos capaz de satisfacer un umbral mínimo de necesidades energéticas y proteicas” y la pobreza que nos indica a partir de que ingresos los hogares “tienen capacidad de satisfacer –por medio de la compra de bienes y servicios– un conjunto de necesidades alimentarias y no alimentarias consideradas esenciales.” . Por lo cual un plan para una Argentina sin Hambre, implica en principio focalizar en la urgencia de la indigencia con el objetivo de sentar las bases mínimas para el desarrollo alimentarios de casi 1.800.00 de argentinos.

Ese limite monetaria según el ultimo informe del INDEC se encuentra en $ 13.052,29 para una familia compuesta por una pareja de 40 años, y tres hijos de 5, 3 y 1 año respectivamente. En la ciudad de Mar del Plata el número de familia indigentes se encuentra en 8.176 hogares, lo que es equivalente a 39.944 personas.

La forma de disminuir sensiblemente la pobreza e indigencia se encuentra en sentar las bases para el crecimiento del empleo simultáneamente con una desaceleración inflacionaria sólida. En la actual situación de nuestro país ello solo puede lograrse mediante políticas publicas orientadas a mejorar las condiciones para la inversión en capital productivo orientado a la exportación, pero con políticas fiscales prudentes que tiendan a evitar la monetización de los déficits que presionen sobre la inflación. En resumen, generar empleo para empoderar a las familias de los recursos suficientes para gestionar sus mínimas necesidades, y mantener a raya la inflación para que el poder adquisitivo de los sectores con ingresos fijos no deteriore sus condiciones de vida.

El plan contra el hambre impulsado por el Gobierno entrante debería transformarse en un puente entre la situación actual y la eliminación progresiva de la pobreza e indigencia con políticas publicas descritas anteriormente, y no un fin en si mismo, no solo en temporalidad sino en materia de objetivo a mediano plazo. Una cuestión esencial para ello es que el manejo de los recursos públicos destinados a tal fin sean lo mas coordinado posible en varios planos. Por un lado, armonizar las legislaciones nacionales, provinciales y municipales para evitar superponer esfuerzos, y mejorar la focalización de los programas; por otro, es esencial que se confeccione una base única de beneficiarios, que evite duplicaciones e intermediaciones innecesarias, y que mencionada base sean centralizadas a nivel municipal, que es el estamento público con territorialidad indiscutida.

Veamos el caso de Mar del Plata, si una familia compuesta como mencionamos precedentemente se encuentra en situación de indigencia tendría en principio acceso a un programa nacional que es la Asignación Universal por Hijo; un programa provincial el Plan Mas Vida; y a uno Municipal que es la tarjeta complementaria de alimentos. Por el programa nacional la familia cobraría $ 6363, por el provincial $ 2.628 y el municipal aportaría otros $ 876, totalizando la familia en cuestión $ 9.867, que es 76% de los ingresos monetarios requeridos para salir de la indigencia. Si además, en el marco de la coordinación sugerida, las compras realizadas por todos los programas tendrían la eximición del IVA propuesta para el plan presentado por el futuro gobierno, con los recursos utilizados estamos cubriendo casi el 96% de los ingresos necesarios para que esas familias salgan de la indigencia en Mar del Plata.

Como conclusión, mejorar fuertemente las condiciones de vida de los marplatenses batánense mas postergados es factible, para ello es fundamental lograr coordinar los esfuerzos estatales, sin necesidad de presionar sobre los bolsillos de los ciudadanos.

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