Desembarques estables, precios que bajan y China que llegó a la cima

Más merluza, menos langostino y calamar generan cierta estabilidad en los desembarques de los primeros 10 meses del año. La caída en los precios motiva que las ventas al exterior generen menos divisas. El país asiático es el principal comprador de la pesca nacional.

domingo 15 de diciembre, 2019

Por Roberto Garrone

Al cierre de esta columna el nuevo gobierno anunció el incremento de los derechos de exportación y elevó al 9% la retención a los productos de la pesca, que pagaban $3 y $4 por dólar exportado según el grado de valor agregado.

La medida generará un impacto en el desarrollo de la actividad y fundamentalmente desalentará el trabajo en las plantas procesadoras de tierra, que tienen costos laborales muy por encima de los que enfrenta la flota congeladora que exporta filetes congelados a bordo.

Vale la aclaración antes de desglosar la radiografía de la industria pesquera en los primeros diez meses del año, de acuerdo a la estadística oficial que difunde la Subsecretaria de Pesca de la Nación.

Área ya en manos de Carlos Liberman, el abogado de la Cámpora que llegó al cargo por pedido expreso de Máximo Kirchner y que entre las primeras declaraciones periodísticas se mostró partidario de fomentar el empleo ligado a la pesca en Mar del Plata.

El Decreto 37/2019 fomenta todo lo contrario.  Veremos si el ex representante de la Provincia de Santa Cruz en el Consejo Federal Pesquero puede generar incentivos que permitan revertir la crítica situación que se vive en las calles del puerto, donde la mayoría de los trabajadores se mantiene con salarios garantizados por debajo de la línea de pobreza y el SOIP reparte bolsones con alimentos no perecederos para atemperar la crisis.

Lo más destacado en los 10 primeros meses del año es la merma en las descargas de langostino patagónico (20%), un porcentaje parecido pero en positivo de la merluza hubbsi que permitieron al puerto local mostrar números en verde. Fueron 301.540 toneladas, un 9% más que entre enero y octubre del 2018.

¿Cómo es posible que haya más materias primas de origen marino desembarcadas en relación al mismo período del año pasado y el SOIP haya tenido que pedir subsidios para sus obreros? Porque ese pescado lo pescaron y procesaron en alta mar la flota congeladora. En ese mismo período su participación en las descargas de merluza creció un 25%.

Estas son las cuestiones básicas que el nuevo gobierno debería corregir con urgencia. Pero la suba de los derechos de exportación generará el efecto opuesto. Las empresas integradas que tienen buques factoría y fresqueros intentarán pescar todo con las unidades productivas más rentables.

A nivel general, los datos oficiales hasta el 31 de octubre marcan que se descargaron 672.746 toneladas de todas las especies. La cifra representa una merma del 1,8% respecto de igual período de 2018. En ese número también tuvo que ver una reducción en las descargas de calamar del 11%.

La estadística también reporta el nivel de las exportaciones pesqueras, en este caso, hasta septiembre. Se vendieron 360.521 toneladas por 1.376.832.000 dólares. Las cifras representan una reducción del 2% en volumen y 11% en divisas, en un comparativo con lo ocurrido en el 2018.

El año seguramente terminará muy por debajo de los 2130 millones de dólares del año pasado. Los productos que más cayeron fueron el langostino, 11% en toneladas y 16% en divisas; y el calamar, 10% en toneladas y 15% en divisas. El producto con mayor crecimiento fue el filet congelado a bordo, un 38% en toneladas y un 37% en divisas. El que más cayo, las horas ocupadas de los obreros en tierra.

El dato distintivo es que China pasó a ser el principal comprador de los productos pesqueros nacionales, por encima de España. El país asiático compró 83.616 toneladas por un valor de 303, 84 millones de dólares.

Lo sigue España con 59.060 toneladas por 292,86 millones de dólares. Estados Unidos demandó 15.141 toneladas por 104,68 millones de dólares. Fuera del podio, Italia compró 15.572 toneladas y desembolsó 81,78 millones de dólares. Brasil, que no levanta la barrera al langostino, y solo ingresa por contrabando, compró más volumen, 23.534 toneladas por 70 millones de dólares. Principalmente merluza congelada a bordo.

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