La pesca atravesada por la ola del coronavirus

Los principales destinos de las exportaciones pesqueras son países afectados por el virus donde el año pasado compraron más de mil millones de dólares. Más de la mitad de lo que generó toda la industria en 2019. Y de este lado, una posible cuarentena pone en vilo paritarias para tripulantes y obreros en tierra.

domingo 15 de marzo, 2020

Por Roberto Garrone

El jueves a la tarde/noche consulté a un empresario de la industria pesquera local para hacer una entrevista que se publicaría en el suplemento de Comercio Exterior del diario La Nación. No era muy original con la propuesta del reportaje: cómo afectaba a una industria netamente exportadora como al pesquera, la pandemia del conoravirus.

Tenía fundamentos, claro. Los principales destinos de los productos que la industria vende al mundo están en el epicentro de la enfermedad de la que hablan todos: sanitaristas, médicos e infectólogos, pero también panelistas, periodistas, sarasaseros y vecinos que conocen a una prima, de una tía de la hermana del chofer que trajo al broker de pescado internado en al clínica 25 de Mayo.

Por abora me niego a prolongar cadenas de whatsapp vengan de donde vengan, Ni los mensajes apocalípticos en que todos vamos a morir, ni que fue un invento de los chinos para poner en jaque a Estados Unidos ni los que dicen que lo curan rezando. Por lo pronto ya lei la carta natal del coronavirus que pasó Crónica, sé como hacer alcohol en gel casero, aprendí a improvizar barbijos con papel higiénico, aunque es probable que me contagie arriba del 552 volviendo a casa.

Volvamos a la pesca, el coronavirus y un negocio que irremediablemente será impactado por la crisis que generó la propalación de la enfermedad viral. Si sumamos las ventas a China, España, Italia y Estados Unidos el año pasado, llegamos casi a los 1100 millones de dólares. Sabe cuál fue el total de lo comercializado en el 2019?. Fueron1863 millones de dólares. Sí, estamos en problemas.

El empresario y futuro entrevistado, primero me dijo que sí. Al otro día, a primera hora, lo pensó mejor y me dijo que no. “Disculpame Roberto, gracias, pero no tengo idea qué puede pasar. No quiero meter la pata y malinformar a nadie”. Ojalá Ginés se contagie de ese sentido común, pensé, pero le contesté otra cosa “Ningún problema, será la próxima”, como para disculparlo, como un autómata. La próxima qué?? semana, crisis, pandemia...

La rebaja en los derechos de exportación ocurridos hace menos de dos semanas parece que fueron en el siglo pasado. Todo el sector esta mirando más la evolución de los contagios en Europa y Estados Unidos en tanto China parece ir recobrando normalidad.

El coronavirus parece una gran ola que avanza de derecha a izquierda del planisferio sembrando círculos rojos de tamaño diverso. Acá los empresarios estan con un ojo mirando las consecuencias que generó o generará en los mercados de destino, y con el otro, anticipando lo que puede ocurrir en los frigoríficos de procesamiento de pescados y mariscos.

La industria tiene una ventaja. La mayoría de las cámaras de frío están bastante llenas stock, principalmente de langostino, como para hacer frente a una cuarentena si la situación así lo obliga. Más allá que a nadie le gustará pagar salarios con fábricas vacías, luego puede haber compensaciones y beneficios fiscales que compensen el esfuerzo y sacrificio.

Esa preocupación la dejó plasmada el Dr. Fernando Rivera luego de la audiencia de conciliación que firmó Trabajo Provincia por un reclamo de un grupo de peones en una de las PyMES de Solimeno, por un incremento en el plus de productividad que la empresa paga por sobre el valor horario establecido en el convenio colectivo.

CaIPA y el SOIP deberán en las próximas semanas iniciar conversaciones por la paritaria 2020. Ya comenzaron, con charlas informales, los gremios marítimos con la Cámara de Armadores. En un escenario que puede paralizar el trabajo en cualquier momento, nadie piensa en acuerdos de largo plazo.

Los trabajadores ya tienen la suma fija establecida por el decreto de Alberto Fernández que descomprime urgencias. Entre los últimos que lo recibieron están los obreros navales de SPI, que esta semana puso en seco en el Mosdook a la Fragata Libertad.

Despliegue mediático llamativo para una tarea que no pas de lava el casco y desmontar la pala de timón para cambiar cuatro bujes. Igual, muy emocionante ver la nave insignia de la Armada Nacional arriba de un dique flotante de un astillero privado.

Si tuviese que elegir, creo que la flota pesquera abrazaría una cuarentena ahora que el CFP no abrirá al norte de la veda de merluza para pescar langostino y no en plena faena en aguas nacionales, donde buscan hacer la diferencia que no les da la merluza ni las restricciones de rayas y abadejos. Pero eso ocurriría si deciden paralizar la actividad en tierra. En este escenario, otra vez, los únicos beneficiarios serían los barcos congeladores, que capturan y procesan a bordo.

A qué velocidad se recupera China de la pandemia parece clave para determinar la demanda del marisco salvaje y austral. No es que la mayoria de los chinos esten acostumbrados a comer langostino sino que es un producto más selecto, vinculado al turismo y la hotelería, sectores que tardarán un poco más en reacomodarse tras el simbronazo.

Otras empresas con intereses en España, como Iberconsa y Conarpesa, tienen puestos en la península ibérica los dos ojos. A Conarpesa le devolvieron un par de contenedores que llegaron a Europa en el pico de la crisis. Ahora frenó la zafra de la flota de Rawson dos semanas antes de lo previsto. Buenas señales para que el precio del langostino no acelere la caída ante la excesiva oferta y el menor nivel de ventas.

El futuro de Europa por ahora parece más sombrío. Bajo el pico de la ola del coronavirus nadie piensa en comer pescados y mariscos. Aunque la evolución del virus no es la única preocupación en Mar del Plata donde muchos no venden ni merluza ni langostino.

También la crisis del petróleo golpea de manera colateral a un par de eslabones de la industria pesquera. Fundamentalmente la atada a la pesquería de corvina, en Mar del Plata y General Lavalle, en Bahía de Samborombon.

Países como Nigeria, Camerún y Angola, además de China, son los principales compradores de corvina entera que se pesca en aguas del Río de la Plata. Los países africanos compran siempre y cuando le ingresen dólares por sus exportaciones petroleras. Con el crudo en el piso, los exportadores de corvina tendrán que buscar otros mercados.

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