Cuarta etapa: caminar por la cornisa

Por Gustavo Blanco

lunes 27 de abril, 2020

"También hay que preservar la salud psicológica. Presten atención porque no podemos tener a la gente en un encierro eterno"… con estas palabras el Presidente defendía la postura de la cuarta etapa de la cuarentena.

Afortunadamente aun en la Argentina se está dando una curva de ascenso suave aunque muy incierta que, a diferencia de otros países, no tuvo hasta el momento un crecimiento exponencial aunque este concepto puede tener el sesgo de no estar testeando todavía a todos los pacientes necesarios.

Esto significa que por ahora es muy temprano para sacar alguna conclusión y se ira definiendo paso a paso, cuando cada una de las medidas vayan teniendo un determinado impacto, que se verá semanal o quincenalmente y es por esto que tomar una medida inapropiada en este momento puede hacer que suceda lo que no sucedió hasta ahora, es decir que aumenten exponencialmente los casos.

Algunas posturas como las de Canadá manifiestan la posibilidad de poner en peligro más vidas y de perder los avances que se han logrado en la lucha por controlar la pandemia del nuevo coronavirus es uno de los elementos centrales de cualquier estrategia.
“El apresurarse para poner las cosas en marcha de nuevo porque si nos movemos muy rápido para levantar estos controles, todo lo que estamos haciendo ahora podría haber sido para nada y nos encontraremos en otro brote igual o peor que el actual", dijo este miércoles el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, al justificar la continuación de las restricciones en un país como Canadá quien limitando con los Estados Unidos permanece con la curva aplanada.

En Corea del Sur gracias a las medidas de distanciamiento social establecidas se evitó el peor escenario posible a pesar de ser uno de los primeros países en ser golpeados por la pandemia.

Por otra parte la lucha mediática en lo macro entre la Organización Mundial para la Salud (OMS) y EEUU genera un halo de incertidumbre que poco aporta a tomar decisiones claras en países como el nuestro donde aún no se ha instalado en gran medida la pandemia.
Mientras la OMS por un lado ha advertido que levantar las restricciones demasiado pronto podría ocasionar un "resurgimiento letal" de la pandemia y en el caso de América Latina, la directora de la Organización Panamericana de la Salud, Carissa F. Etienne, recomendó este martes "extrema cautela" a los gobiernos a la hora de flexibilizar las normas de distanciamiento social y alertó de que el covid-19 aún "no ha golpeado con toda su fuerza".

En el otro extremo Trump en un tuit muy criticado "No podemos dejar que el remedio sea peor que la enfermedad", escribió en mayúsculas .El mandatario estadounidense expresaba así su preocupación por efecto que las medidas de confinamiento tendrían sobre la economía dado que en las últimas tres semanas transcurridas, el número de desempleados en Estados Unidos ha escalado hasta los 22 millones de personas y las cosas no lucen mucho mejor en otros países sobre todo los latinoamericanos y Argentina en particular.

En un artículo publicado en The New York Times a finales de marzo, el doctor David L Katz, director fundador del Yale-Griffin Prevention Research Center, un centro de investigación sobre salud pública de la Universidad de Yale, advertía sobre los graves efectos que un confinamiento prolongado podía tener sobre las sociedades.
"Estoy profundamente preocupado porque las consecuencias sociales, económicas y de salud pública de este casi absoluto colapso de nuestra vida normal (...) serán duraderas y calamitosas", escribió.

Planteado así el tema a nivel global, los gobiernos se enfrentan a la flexibilización de las medidas de confinamiento como a un acto de equilibrismo o dicho de otra manera a “caminar por la cornisa” donde: si caminamos lento pero seguro podemos sobrellevar la crisis y terminar en buen puerto pero si avanzamos muy rápido podemos retroceder en términos de mortalidad y si perdemos el equilibrio podemos caer en un desastre sanitario sin precedentes.

Con la extensión de las medidas de distanciamiento seguramente hasta el mes de Mayo, Argentina encarará la cuarta etapa en este plan de lucha contra el Covid 19 en un contexto marcado por la estabilización de unas cifras que, sin mucha certeza epidemiológica comienzan a elevarse tras la llegada del virus.

Hasta el momento las tres etapas del plan se venían coordinando casi a la perfección y de ahí el aplanamiento de la curva, insisto aun con muy poca circulación viral pero ojo, medidas tales como levantar paulatinamente el distanciamiento en los niños, permitir salir a caminar o a practicar actividad física, que además no influyen en la problemática económica del país, y delegar en la decisión de cada Gobernador y de la poca cultura argentina de respetar las normas, no hace más que hacernos caminar por la cornisa.

Aquí se detallan algunas situaciones particulares de nuestro país que pueden hacernos caer de la cornisa:

En primer lugar el "alto contagio" de los profesionales sanitarios debido a varios factores como por ejemplo a que en la fase inicial y por desconocimiento de la enfermedad, la transmisión en asintomáticos pudo generar casos entre el personal sanitario indebidamente protegidos o por escases en equipos protectores para atender o que en un escenario de transmisión comunitaria sostenida, aun con medios suficientes para protegerse en el entorno laboral, el personal sanitario también podían haber contraído la infección en la comunidad o en otro centro sanitario donde cumple sus tareas en zonas en las que no utilizaban equipos de protección.
En segundo lugar la falta de controles sanitarios en Geriátricos donde a priori se sabía que habría circulación viral, contagio y muertes, en tercer lugar el mismo estado favoreciendo la circulación viral y su transmisión generando largas colas para vacunarse por no descentralizar y por último lugar la escasa capacidad instalada de los servicios sanitarios públicos y privados.

El otro tema no menor es la gran cantidad de personas vulnerables que existe en nuestro territorio donde minimizar la exposición en estas poblaciones liberando medidas cono “el practicar actividad recreativa o salidas parciales” sin tener en cuenta que justamente en ellos el encierro está siendo peor sobrellevado puede poner en riesgo un considerable aumento en la circulación viral y sus consecuencias.
Vemos que tampoco hay estrategias para facilitar la prevención y el control de infecciones para las personas con viviendas inestables y las personas que viven en entornos congregados, donde el distanciamiento físico es inconsistente o imposible como, dormitorios, cárceles, centros de detención, centros de atención a largo plazo y salud conductual por ejemplo.
En cuanto al pico máximo, todos los expertos señalan que puede darse en la primera quincena de junio, aunque no se puede confirmar con certeza ante la falta de testeos suficientes para poder programar y determinar las curvas correctamente.
En lo que a la faz cultural sobre el cumplimiento de las normas, la primera parte de la cuarentena, prevista hasta el 31 de marzo, tuvo en sus últimos días una fuerte baja en el acatamiento social. Esa situación se agudizó luego de la prórroga que hizo Fernández del confinamiento hasta el próximo 26 de abril.

Vivimos diariamente entonces que el aislamiento dejó de serlo para muchos, quienes salieron a la calle, con justificadas razones o no, sin que fueran advertidos o sancionados por las fuerzas de seguridad, que se vieron desbordadas ante la cantidad de personas que decidieron romper la cuarentena.

Por todo lo comentado y si es que las decisiones de ahora en más pasaran por los municipios y las provincias es imprescindible antes de tomar medidas que nos hagan caminar por la cornisa, evaluar estrategias para la suspensión gradual y segura del confinamiento en casa teniendo en cuenta seis factores.

Estos son: que la transmisión del virus esté controlada; que haya suficientes servicios médicos y de salud pública disponibles; que se minimicen los riesgos de brotes en entornos especiales como los centros de atención a largo plazo; que existan medidas preventivas en los lugares de trabajo, las escuelas y otros lugares donde es esencial que la gente vaya; que los riesgos de importación del virus se puedan gestionar; y que las comunidades sean plenamente conscientes y participen en la transición.

Países que tienen sistemas sanitarios fuertes han sido sorprendidos por esta pandemia. Esto demuestra que todo sistema tiene deficiencias y que debemos tener la humildad de ver hasta qué punto nuestro sistema está preparado, donde están las deficiencias y cómo podemos mejorarlos en el futuro.

Esa lección no debe ser solo para los países en desarrollo, sino también para los países desarrollados, ya que la falta de preparación del sistema público de salud y de todo el sistema de salud se observa en todos los países”, insistió.

En relación con las medidas de "alivio" anunciadas solo cabe reflexionar en mi humilde opinión que éstas tienen sentido una vez se ha producido el descenso de la curva de transmisión, siempre y cuando ello no implique un aumento del riesgo de contagio haciendo hincapié en la necesidad de que la población se conciencie de que, si hasta ahora la consigna a seguir era la de quedarse en casa, el posible escenario futuro de la gestión de la pandemia va a implicar "situaciones en las que la responsabilidad individual jugará un papel determinante" y no cuando nos encontramos en un inicio de la curva con un pico incierto en lo que al tiempo se refiere "existen muchas opciones sobre la mesa que deben ser valoradas desde el punto de vista multidisciplinario. Ofrecer fechas concretas sería imprudente, pero me resisto a caminar por la cornisa.

Como dice el poema “Puente Madison Segunda Parte”
Robert aceleró la camioneta
Tratando de escapar de ese destino.
Si fue un desatino
Aún está por verse.
La curva de la muerte
Lo vuelve al hospital.
Francesca allí vital Ya muerto su marido
No le encuentra sentido
El no aceptar su suerte.
Terrible este accidente
Donde Clint sobrevivió
Y Meryl enviudó
Y así a placer tenerle.
Y con el paso de los años perderle otra vez

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