La ventana que abrió el Dr. Montenegro

Por Jorge Bulchi (Runner)

jueves 21 de mayo, 2020

Cincuenta días de aislamiento llevábamos los marplatenses que vivimos en ciertos sectores de la ciudad el 9 de mayo que pasó. Y digo ciertos sectores de la ciudad porque amigos que van a trabajar al parque industrial o a alguna explotación agropecuaria dirigiéndose en ambos casos por la Avenida Champagnat unos hacia el sur y otros con destino a la ruta 2 u otros que transitan por Mario Bravo, me cuentan que por razones ampliamente justificables ante la falta de respuestas de la autoridad comunal, la gente que habita en los barrios de esas zonas se ve compelida a salir a la calle. Pero esto es motivo de otro análisis que me desviaría del sentido de esta nota.

Volviendo a la fecha indicada en el comienzo, el intendente volvió a cerrar las puertas de los confinados. Se negó nuevamente a conceder las ya sanitariamente necesarias salidas recreativas, que en una costa de 20 km aproximadamente como tiene esta ciudad solamente desde la Av. Constitución hasta Punta Mogotes, se podían haber organizado perfectamente. No para tomar mate, concentrarse en grupos o tan siquiera detenerse. Sino para satisfacer el anhelo de la gente a “estirar las piernas” y tomar un poco de sol.

Pero luego de sellar la entrada principal de las casas, abrió insólitamente una ventana por la que los vecinos ávidos de aire libre salieron en masa hacia las calles San Juan y Güemes los días 9 y 10 de este mes, a disfrutar del ensayo de apertura comercial.

Es muy cierto que el comercio debe de empezar a reactivarse. Pero no de esta manera, beneficiando solamente a dos de las varias arterias que cuentan con numerosos locales de venta y concentrando a la gente allí.

Es entonces que me formulo varias preguntas.

¿Y los comerciantes de otras zonas? ¿El Dr. Montenegro creyó seriamente que el potencial comprador tenía el articulo a adquirir y el lugar donde lo iba a hacer férreamente determinado? ¿Que no caminaría mirando las vidrieras de los escasos beneficiados? ¿Que cumplido su objetivo retornaría a su casa al mejor estilo maratonista o runner como se dice ahora y además tratando de no derretir el helado adquirido en ese tipo de locales cuya apertura permitió?

Todo un absurdo.

Pero llamó a risa los comentarios del intendente cuando lógicamente en La Plata no gustaron las fotos que se vieron.

Algunos se excedieron dijo. Se pusieron a tomar helados quitándose el barbijo. Repito entonces que la venta de helados fue habilitada por la autoridad municipal, agregando que los argentinos no tenemos la habilidad de las mujeres musulmanas de comer con el velo puesto.

Todo lleva a la inexorable   conclusión de que la apertura comercial y las salidas recreativas tienen que ir de la mano en caso de decidirse la primera por la cantidad de comerciantes que ya no resisten más.

Aquella por una acuciante cuestión económica y la segunda por una sanitaria del mismo calibre. Y como se ha dicho hasta el cansancio no son dos opciones contrapuestas, sino todo lo contrario. Deben complementarse. Se puede hacer en Mar del Plata

Pero para eso se necesita planificación. Retirarse un poco de dónde están las cámaras de televisión y los fotógrafos de los medios, y plasmar ideas.

La administración actual cuenta con un equipo que fue nombrado para eso. Cuenta también para llevar a la práctica lo decidido, con   personal policial y de tránsito propios a los que se han agregado las fuerzas federales.

Esperamos que a cinco meses de asumir las nuevas autoridades, en una situación difícil,  muestren capacidad de gestión

Comentarios

Argentina - Coronavirus (COVID-19)

Total casos: 9283 - Muertes: 403 | Mar del Plata Casos confirmados: 9 - Sospechosos: 36 - Muertes: 2