Circular por la derecha y el Día Nacional de la Seguridad Vial

Por Fernando Poó

miércoles 10 de junio, 2020

Aunque el ambiente vial es el resultado de convenciones sociales funciona de tal manera que lo vivimos como natural. Es decir, cuando salimos a la calle no necesitamos pensar cómo funciona para comportamos como se espera que lo hagamos porque hemos internalizado previamente las pautas de comportamiento. Una de esas convenciones es el sentido de circulación. En Argentina, a diferencia de lo que ocurre en otros países, se circula por la derecha, pero eso no siempre fue así.  

Es algo bastante conocido que en Inglaterra se conduce por la izquierda. No es tan conocido que este no es el único país en el que se hace de ese modo. En total, aproximadamente un tercio de la población mundial conduce de esa manera. Es así en países que fueron parte del imperio británico y otros cuyo sistema de transporte fue influido por los ingleses. Algunos ejemplos son Australia, India, Malasia, Sudáfrica y Japón.  El dato curioso es que hasta 1945 en Argentina también se circuló por la izquierda.  A partir de las 6 de la mañana del 10 de Junio de 1945 cambió el sentido de circulación. Esta medida fue preparada durante tiempo prolongado y comunicada de manera sostenida para prevenir el aumento en el número de choques. Además de las acciones de gobierno, el Automóvil Club tuvo una participación activa, y hubo empresas que realizaron campañas publicitarias para colaborar con el éxito de la modificación. También se redujeron temporariamente los límites de velocidad máxima, se adaptaron las señales de tránsito, y se imprimieron carteles con flechas para pegar en los vidrios traseros de los vehículos con la finalidad de que indicaran por dónde era correcto rebasarlos. En conmemoración de ese cambio tan notorio, los 10 de junio de cada año se celebra el Día Nacional de la Seguridad Vial. Pero ¿por qué cambiamos? 

Para entender por qué en Argentina se manejaba por izquierda hay que remontarse a la Antigua Roma. Esa era la dirección de circulación en el Imperio Romano de acuerdo con registros arqueológicos. Esa costumbre llegó hasta la Edad Media. Los historiadores dicen que el motivo principal era dejar la mano derecha en libertad para utilizar la espada ante algún agresor, o para utilizar el látigo con los animales sin poner en riesgo a los caminantes o a quienes circulaban por la mano contraria.  

El predominio de la circulación por la izquierda comenzó a cambiar con las revoluciones francesa y estadounidense. Para la época de la revolución francesa circular por la izquierda era un privilegio de la aristocracia, que lo hacía con mayor rapidez y dejaba la derecha para la plebe. La revolución anuló la circulación por la izquierda por ser un símbolo de desigualdad. Napoleón, impuso la circulación por la derecha en gran parte de Europa, pero no lo logró con Inglaterra. El desarrollo del imperio de ultramar británico llevó su organización del tránsito a las colonias. Influencia que se acentuó con el desarrollo del ferrocarril y de los tranvías. Así sucedió en Argentina  

En el nuevo continente, fue la independencia de EEUU el primer impulso para la circulación por la derecha. Luego de su independencia de Inglaterra, en el año 1792 se firmó la norma que se convirtió en Ley unos años después. Las guerras mundiales y la pujante industria automotriz estadounidense colaboraron con la expansión del cambio. Para mediados del siglo XX Inglaterra ya no era el imperio que había sido en el siglo XIX. Su predominio en la fabricación de autos había sido reemplazado por Estado Unidos. En América del Sur, para 1945 solo se conducía por la izquierda en Argentina, Uruguay, Guyana y Surinam. La inauguración de un puente que uniría Urugaina y Paso de los Libres en octubre de 1945 empujó el cambio en nuestro país. Actualmente, en América solamente se conduce por la izquierda en las Islas Malvinas, y en las mencionadas Guyana y Surinam. 

Esta historia permite realizar algunas reflexiones antes de terminar. Hoy celebramos el Día de la Seguridad Vial en el contexto de la pandemia por coronavirus. Una de las consecuencias inesperadas de las medidas de aislamiento social que se tomaron en muchos países para combatirla ha sido el descenso drástico de la siniestralidad vial, de los lesionados y de los muertos. Además, fue visible que la mayoría de las camas de terapia intensiva son ocupadas por las víctimas de los choques. Los números anuales son apabullantes. En Argentina mueren todos los años entre 5000 y 7000 personas, dependiendo de las fuentes que se consulten; en el mundo 1.3 millones. Es obvio que no podemos parar el mundo para que nadie más muera, pero a la vez es evidente que debemos hacer las cosas de otro modo. Nuestro sistema vial es intrínsecamente inseguro y lo aceptamos como algo natural. La historia del cambio de circulación muestra que las normas y los hábitos que regulan los comportamientos pueden modificarse, aun cuando se trate de modificaciones a gran escala. En segundo lugar, el compromiso colectivo parece ineludible si se quiere tener éxito. El éxito requiere de la participación de distintos sectores de la sociedad, tanto públicos como privados, y del trabajo sostenido en el tiempo.  

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