¿Cómo hacer una compra en el supermercado de forma sana e inteligente?

Los hábitos de compras influyen directamente en la economía, la alimentación y la salud de las personas, por eso es importante aprender cómo hacerlas. La Lic. Carolina Cordingley nos da algunos consejos para logarlo.

lunes 29 de junio, 2020

En general, nos pasa que salimos a hacer las compras teniendo en mente aquello que necesitamos, pero por alguna razón terminamos comprando más de lo que íbamos a buscar. Alimentos que compramos “por las dudas” y que en general no son del todo saludables. El hecho de tenerlos a mano en cualquier momento del día, no es aconsejable.

Por estas razones, es que les dejo a continuación algunos consejos para poder hacer una compra inteligente, que no afecte la economía ni la ingesta:

  • Comprar lo necesario y no por si acaso: en general cuando se compra por el “si acaso” los alimentos que se eligen no son los más saludables e ingresan en la clasificación de “para darme un gustito”. El comprar por si acaso, hace que tenga en casa al alcance de la mano, y en cualquier momento del día, ese tipo de alimentos que lejos están de colaborar en una buena y sana alimentación. Si lo tengo, lo como, es así de fácil. Si en algún momento tengo ganas de darme un gustito en la alimentación, como siempre les digo a mis pacientes, no es lo mismo abrir una alacena o la heladera y tenerlo a mano, que tener que salir a comprarlo, muchas personas lo pensaríamos dos veces y más en este momento en particular dónde las salidas se encuentran un tanto restringidas y el clima no es el más apropiado. Todos podemos tener ganas de comer algo en especial, pero sería una buena práctica no contar con eso en casa en todo momento.
  • Hacer una lista de los alimentos que voy a comprar: si bien uno tiene en mente aquello que va a adquirir a un supermercado o almacén, es bueno además llevar una lista. Está claro que esto no hará que evite comprar ciertos alimentos que no coloqué en la misma, pero en muchos casos sirve para delimitar la compra, además de la fuerza de voluntad de cada uno. En los supermercados, determinados alimentos se encuentran estratégicamente ubicados en las góndolas (al ingreso del establecimiento, o los productos que se encuentran ubicados a la altura de los ojos, o en zonas de cajas). No casualmente tienen, en este sentido, la misma distribución de la mercadería que ofrecen. Es ahí donde además de la lista que llevo hecha, entra en juego la fuerza de voluntad para decir que no, o no tomar determinados productos por el sólo hecho que los tengo al lado (y nunca es una fruta), con fácil acceso mientras espero que me cobren, por ejemplo.
  • Leer las etiquetas de los alimentos: ésta es una buena práctica para poder conocer la composición de lo que estoy comprando. Tomarme el tiempo para poder analizarla y realizar entonces una compra inteligente en base a la calidad de los nutrientes que me ofrece determinado producto. Leer las etiquetas puede llevarnos tiempo, pero una vez que empezamos a  conocer los alimentos o las marcas, a medida que pasa el tiempo la compra se va agilizando. En el consultorio nutricional, se lo orienta al paciente en cómo debe leer las etiquetas, a qué debe prestar atención, cuáles son los sinónimos con los que puede aparecer denominado un mismo nutriente, cuáles son los porcentajes recomendados para algunos nutrientes en especial, etc.
  • Evitar ir con hambre a hacer las compras: si bien no es algo a lo que le prestemos atención, ir con hambre al supermercado puede jugarnos una mala pasada. Alguna que otra vez se han cruzado con alguien comiendo algún producto de los que compró, mientras termina de hacer las compras y nunca es una fruta la elegida. En general se eligen galletitas, algún snack salado, o golosinas. Si vamos con hambre, es más fácil tentarnos a ingerir algo que no tenía pensado consumir/comprar.
  • Planificar las comidas: es muy importante tener una planificación de lo que voy a cocinar, ya sea en el día o en la semana. Ayuda a que la lista de compras sea más exacta y acotada. La planificación alimentaria, en este sentido, es fundamental ya que nos permite hacer las compras en función de lo que tengo planeado cocinar, en función de recetas, con alimentos y cantidades predeterminadas. Si logramos tener esta conducta de planificación, evitaremos el “por si las dudas” o los excesos en las compras.
  • Compras por internet o teléfono: teniendo en cuenta la coyuntura de la pandemia es una muy buena opción, para no tentarse ni comprar de más, hacer las pedidos por internet y/o teléfono. La tecnología nos provee de un recurso muy valioso hoy por hoy, nos permite hacernos de los alimentos que necesitamos sin tener que movernos de casa, sin tener que exponernos a tentaciones o “súper ofertas” de alimentos que no necesitamos o que no íbamos a buscar. No existe la espera en la línea de cajas y ese tentarse con productos a mano. Consideremos entonces esta opción como una forma de cuidar nuestro presupuesto y nuestra salud.

Ahora ya los saben: ¡una buena alimentación, empieza por una buena compra!

 

*Por Lic. Carolina Cordingley

Nutricionista (MP:2060)

@lic_cordingley

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