El sufragio y el delito

Por Julio Razona

sábado 25 de julio, 2020

En Argentina había en el 2019, 103.600 delincuentes presos.

Casi todos los detenidos votaron al gobierno actual que cumple con las promesas de campaña: excarcelarlos, pago de salarios, sindicalización de delincuentes, concesión planes sociales y un marco de protección general, ya que los considera "inocentes victimas sociales del neoliberalismo". Teoría de Raúl Zaffaroni que ha hecho escuela en las universidades del país en los últimos veinte años y que ha “capacitado” a gran parte de los Jueces penales actuales.

Si por cada preso o delincuente excarcelado, a excarcelar, beneficiado con sumas de dinero por parte del Estado, o quienes por su actividad marginal pueden ser futuros detenidos, sumamos a diez allegados, padres, pareja, hermanos, suegros, amigos íntimos, compañeros de fechorías, etc. Son, al menos 1.036.000 de votos seguros que serán captados para las elecciones próximas.

Esa cantidad de sufragios es suficiente como para torcer cualquier elección nacional o provincial, conforme los porcentajes de las últimas elecciones.
En consecuencia, más allá de la indignación de gran parte de la población que solo pretende vivir con un poco de seguridad personal, prevalecerán las medidas para congraciarse con los delincuentes, creándose marcos protectores, Batallones Militantes, encubrimiento de las barras bravas del fútbol, movimientos sindicales ilegales cortando rutas o abastecimientos, procesamiento injusto a víctimas de delitos que se han defendido como han podido, políticos que encubren a viva voz a narcotraficantes o bien la judicialización del personal policial al menor atisbo de exceso con cualquier marginal.

En los hechos en la Argentina cualquier delincuente cuenta con un Defensor Oficial para que vele por sus derechos desde el primer momento de su imputación. En cambio las victimas deben recurrir al servicio de un abogado particular para ser oída y representada en el juicio a llevarse a cabo. Por lo tanto status judicial del delincuente es muy superior al de su víctima, también ante el Poder Judicial.

Observamos a diario cientos de hechos delictivos cometidos por delincuentes que llegan al absurdo de quejarse sus familiares por la falta de seguridad cuando cometen un robo, violan o matan, porque ellos y sus allegados sienten que son dueños del nuevo y estrafalario derecho argentino a delinquir.

Aclaración: los conceptos vertidos de quienes opinan son absoluta responsabilidad del firmante.

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