Comfort Food: la comida como un peligroso placer para escapar al desánimo

La cuarentena dio lugar a una conducta alimenticia que puede ser peligrosa y que ha sido estudiada desde hace más de sesenta años. La licenciada Carolina Cordingley analiza el tema interdisciplinariamente, abarcando aspectos psicológicos, emocionales y nutricionales.

sábado 1 de agosto, 2020

El término “Comfort Food” o “alimento reconfortante” surge en Estados Unidos alrededor del año 1960, dentro de una redacción publicada en un diario de el Estado de Florida, haciendo referencia a que los adultos, cuando están bajo un fuerte estrés emocional, recurren a lo que podría llamarse 'Comfort food', lo que se definió por entonces como aquellos alimentos asociados con la seguridad de infancia, como una comida que proporciona un valor nostálgico o sentimental a alguien.

Dicha definición se ha ido modificando/adaptando con el tiempo y actualmente lo que se puede ver en consultorio en relación a este tema, es que la comida termina siendo “un escape”, “una salida”, “un momento de placer”. Como podrán ver, este término tiene íntima relación, más allá de con el aspecto nutricional, con aspectos psicológicos y emocionales de las personas.

Leonardo Arroniz, Licenciado en Psicología (MN 47335), explica que actualmente se la define como “una comida a la que se le adjudica algún tipo de emoción y es buscada para transitar momentos de desánimo o estrés”.
Teniendo en cuenta este particular momento que vivimos desde hace ya 140 días, el Lic. Arroniz nos comenta que el aumento de ansiedad, incertidumbre, desánimo, nostalgia, estrés, entre otros, pueden ser muy frecuentes en este contexto de pandemia y confinamiento que nos toca atravesar. Las mismas, asociadas a emociones displacenteras que transitan tanto adultos como niños y adolescentes, pueden causar conductas alimenticias no saludables a modo de mitigar el malestar emocional asociado a una situación.

Nos explica que transitar emociones displacenteras puede ser una tarea bastante difícil para algunas personas, por lo que tienden a evitar o negar lo que les sucede. Ante ello, en este caso, la comida podría operar como recurso que detenga ese malestar o lo postergue momentáneamente. Sin embargo, nos tendríamos que preguntar qué sucede luego que ese efecto circunstancial placentero termina, ya que las emociones tanto placenteras como displacenteras son momentáneas por lo que tienen un ciclo determinado en el tiempo. Comúnmente, luego de ese momento placentero a través de alguna conducta alimenticia, vuelven esas emociones displacenteras pero con mayor intensidad, volviendo a repetir el ciclo. Por ende, podemos decir que con estas acciones no se estaría buscando placer, sino evitando emociones negativas

Nutricionalmente, este tipo de conductas en general tienen un mismo patrón en cuanto a la calidad de los alimentos que se eligen para mitigar determinadas emociones negativas. Los alimentos a los cuales se recurre tienen una naturaleza altamente calórica, con un alto nivel de hidratos de carbono y grasas y de preparación simple o ya preparados. Estas características la hacen el objetivo alimenticio inmediato para quienes buscan sentirse mejor en determinado momento o situación.

El consumo de alimentos ricos en energía, altos en calorías, grasas, sal, azúcar, desencadenan lo que se llama sistema de compensación del cerebro que brinda un placer distintivo o una sensación temporal de elevación y relajación emocional; más allá de lo que por su naturaleza provoquen este tipo de consumo en el organismo a nivel fisiológico real, deberíamos comenzar por quitarle a determinados alimentos cierta connotación como puede ser la de “malo” o “bueno”, y dejar de tener estos prejuicios hacia ellos.

Por esto, es importante trabajar con los pacientes sobre esta conciencia alimentaria y analizar qué medidas tomar. Si la única recomendación es prohibirle a la persona determinada ingesta de algún producto determinado (como puede ser el chocolate, por ejemplo), y éste es un alimento de preferencia del paciente y suele usarlo por lo que provoca a nivel emocional como “Comfort Food”, lo único que fomentaremos es que el paciente pierda el control en el consumo, porque además de las respuestas hormonales y fisiológicas que este provoca de por sí, le sumamos ese “gustito” por estar comiendo lo que no debo.

Es mejor, en estos casos, plantear la solución desde las porciones, haciendo hincapié en la alimentación equilibrada, saludable, con los famosos “permitidos” (siempre considerando la preexistencia o no de alguna patología en el paciente). No es recomendable prohibir nada, para evitar los NO rotundos y ciertas connotaciones sobre determinados alimentos, en un momento de estrés emocional o displacer, y que eso nos juegue una mala pasada.

Ante este tipo de situaciones sería ideal poder trabajar sobre los alimentos y las relaciones emocionales que generamos con éstos, para poder generar otro tipo de vínculo en relación a ellos, quizás un vínculo más sano o aquel que no represente “un escape” en todo sentido.

Entonces, como recurso alternativo a conductas poco saludables, deberíamos atender el desarrollo de una adecuada gestión de la Inteligencia Emocional que nos permitiría tomar decisiones asertivas y saludables. Como plantean Mayer y Salovey, cuando definen a esta inteligencia, se trata de aquella que está basada en el uso adaptativo de las emociones, de manera que el individuo pueda solucionar problemas y adaptarse de forma eficaz al medio que lo rodea.

Tener la posibilidad de ahondar en esta problemática de forma interdisciplinaria, le dará a los pacientes más herramientas para poder empezar a transitar estos momentos de la mejor forma posible sin escapes, ni culpas, ni atracones, ni posibles malestares emocionales mayores, después de haber tenido ese gran momento de placer con la llamada “Comfort Food”.

“Somos seres sociales y tenemos una profunda necesidad de no dejar que nuestra emociones corran sin freno, para ajustarlas a las demandas de cada situación y el nivel de confort de los demás”
Dalai Lama y Ekman 2008

Por Lic. Carolina Cordingley
Nutricionista (MP:2060)
@lic_cordingley

Aclaración: los conceptos vertidos de quienes opinan son absoluta responsabilidad del firmante.

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