Tránsito y Condiciones Climáticas

Por Fernando Poó

domingo 27 de septiembre, 2020

Todo sistema vial está conformado por el ambiente, los vehículos, y los usuarios. El ambiente incluye la cultura y las normas viales, la infraestructura, y las condiciones geográficas, entre las que se encuentra el Clima. El término Clima hace referencia a las condiciones atmosféricas propias de un lugar, que incluyen, entre otras, la humedad, el nivel de precipitaciones, y la temperatura. El Clima interactúa con el estado de la vía y con el comportamiento de las personas, favorece la exposición al riesgo, e impacta sobre las tasas de siniestros. Entre las condiciones que afectan la seguridad vial se encuentran las precipitaciones (lluvia, nieve, granizo), la niebla (incluye la polución), la luz solar, el viento, y las altas temperaturas.

El riesgo de chocar es mayor cuando se producen precipitaciones si se lo compara con condiciones de clima seco. La visibilidad puede verse reducida por la lluvia, por la nieve o por el granizo. También por las salpicaduras que provienen de otros vehículos, particularmente cuando son de gran porte. Cuando la humedad ambiente deriva en precipitaciones, es más probable que los vidrios de los vehículos se empañen, y en consecuencia, se reduzca aún más la visibilidad. Otro problema que se relaciona con las precipitaciones es el encandilamiento, especialmente por las noches, como consecuencia del reflejo sobre el agua de las luces de los vehículos que se aproximan. Otro aspecto que afectan las precipitaciones es la fricción de los rodados sobre las superficies. La acumulación de agua puede producir hidroplaneo, es decir, que el vehículo pierda contacto contra el pavimento, se deslice y sea difícil frenarlo. También puede favorecer que el vehículo derrape. La resistencia de la vía, el estado de los neumáticos, y la velocidad pueden favorecer ambos fenómenos si se acumula agua sobre el pavimento, si los neumáticos están gastados y/o si la velocidad es alta.

Otra condición climática que incrementa el riesgo vial es la niebla, fenómeno que se produce cuando las partículas de agua son tan livianas que se mantienen flotando en el aire. Como consecuencia, la visibilidad disminuye y aumenta la posibilidad de que ocurra un siniestro. Es habitual que las personas compensen este riesgo reduciendo la velocidad de circulación. Sin embargo, también es común que se reduzca la distancia entre vehículos. Al contrario de la reducción de velocidad, la reducción de la distancia aumenta la probabilidad de chocar.

La luz del amanecer y del atardecer también pueden hacer más dificil percibir con precisión el tránsito circundante. Esto es más pronunciado cuando la luz del sol brilla a la altura del horizonte.  Algunos factores que pueden interactuar con la luz solar son la superficie reflectante de los edificios, el agua, o la suciedad en los vidrios de los vehículos. Las dos primeras pueden encandilar al reflejar la luz, los vidrios sucios se vuelven menos transparentes con el sol de frente.

Las ráfagas de viento pueden empujar lateralmente vehículos altos y medianos como colectivos, camiones, utilitarios, o combis. En condiciones extremas pueden provocar que vuelquen o que rueden. Los vehículos livianos como las motos o las bicicletas, y los peatones pueden verse particularmente afectados por el viento. Por supuesto, las ráfagas de viento pueden provocar la caída de árboles y arrastrar objetos que afectan la seguridad y la circulación de vehículos y personas.

Las altas temperaturas pueden afectar el desempeño de los conductores. Es posible que se irriten más fácilmente, pierdan su concentración, se cansen y tengan peores tiempos de reacción, es decir, que respondan más lentamente a las distintas situaciones que se presentan en la calle. Es posible que para contrarrestar el efecto del calor los conductores decidan trasladarse en momentos en los que las temperaturas son más bajas, como la noche o las primeras horas de la mañana. Esto suele ocurrir cuando tienen que hacer viajes de mediana y larga distancia. Sin embargo, eso  puede afectar el descanso, e indirectamente, empeorar el desempeño.

Intervenciones y medidas preventivas

Las medidas para reducir el impacto del Clima en la seguridad vial son variadas. En primer lugar, es importante el entrenamiento, la educación y la concientización, que pueden comenzar en el proceso de obtención de la licencia de conducir. Además, los medios de comunicación pueden advertir y disuadir a los usuarios de exponerse al tránsito si no es absolutamente necesario. En segundo lugar, a nivel de los vehículos, existen faros antiniebla, frenos ABS, sistemas que reducen el salpicado en vehículos de gran porte, y neumáticos especiales para la lluvia. En tercer lugar, a nivel ambiental, existen avances tecnológicos que permiten generar información que advierte sobre condiciones negativas, como niebla o posibilidades de deslizamientos y de derrapes. La utilización de asfalto poroso permite que el agua drene más fácilmente, de modo que se reduce la probabilidad del hidroplaneo, y permite que se vean mejor las señales sobre el asfalto (si las hubiera). Además, el asfalto poroso, a diferencia del asfalto liso, raramente tiene erosiones producidas por el tránsito. Por último, se puede intervenir sobre las normas viales. Una posibilidad sencilla es reducir los límites de velocidad los días lluviosos con respecto a los límites en días secos.

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