Volver al futuro: el auto eléctrico

Por Fernando Poó

domingo 25 de octubre, 2020

Si bien los automóviles tienen ventajas como la comodidad y la flexibilidad, desde hace un tiempo sus efectos negativos sobre el espacio, el ambiente, y las personas son objeto de análisis y discusión. Actualmente, los autos eléctricos aparecen como una alternativa para resolver algunos de esos inconvenientes. Curiosamente, pocos saben que el vehículo eléctrico se inventó hace casi 200 años, para la década de 1830, unos 50 años antes que el vehículo a combustión interna, y estaban muy desarrollados hacia finales del siglo XIX. Veamos un poco de historia.

El Benz Patent Motorwagen de 1885 fue el primer vehículo con motor de combustión interna impulsado por combustible fósil. Aunque cambió el mundo rápidamente, su éxito no fue instantáneo y se debió a muchos factores, entre los que se encuentran la fabricación en serie, el encendido automático, y el bajo costo del petróleo, y por ende del combustible. El Ford T fue el modelo que condensó esos elementos. Su triunfo también fue la derrota de su competidor, el auto eléctrico.

Si bien el automóvil a combustión interna fue el ganador de la contienda, el auto eléctrico tenía algunas ventajas comparativas. Era más rápido, no emitía gases, y era silencioso. Sin embargo, su autonomía era limitada y sus costos de fabricación eran altos, de manera que no era accesible para las mayorías. Para las primeras décadas del siglo XX el auto eléctrico prácticamente había desaparecido, pero no fue completamente olvidado.

Las crisis petroleras de las décadas de 1970 y de 1990 impulsaron nuevos intentos de producirlo. Sin embargo, el éxito también le fue esquivo. Algo de eso cambió con el nuevo siglo de la mano de una conciencia ambiental creciente, y la percepción de que los combustibles fósiles podrán agotarse en un futuro no tan lejano. Actualmente, luego de más de cien años desde que se patentó el primer vehículo a combustión, el auto eléctrico ha vuelto y promete ser parte de la movilidad del futuro.

El auto eléctrico, tiene la potencialidad de mitigar problemas como la contaminación del aire que surge de la combustión y la contaminación sonora, producida por el funcionamiento de los motores. Ambas formas de contaminación afectan la salud: generan dificultades respiratorias, alergias, problemas cardiovasculares y estrés, entre otros. Al contrario, el motor de los autos eléctricos es silencioso, y no produce emisiones de gases contaminantes.

A pesar de sus ventajas relativas, el auto eléctrico todavía enfrenta algunas dificultades. En primer lugar, su autonomía. Sin embargo, esto no debería ser un inconveniente para los recorridos urbanos. Actualmente, la industria ofrece modelos que pueden desplazarse hasta 500 kilómetros sin necesidad de recarga. Por otra parte, los autos híbridos, que funcionan con dos motores, pueden ser una solución alternativa. Otra desventaja suele ser su valor de compra, algo que se está reduciendo a medida que bajan sus costos de fabricación.

Los autos eléctricos no son una respuesta para todos los problemas del tránsito. Nada indica que atenúen la inseguridad vial, resuelvan el problema del uso del espacio público, faciliten las condiciones para el transporte multimodal, o reduzcan el sedentarismo asociado al predominio de vehículos motorizados. No obstante, los autos eléctricos son un avance en la reducción de los problemas ambientales y una opción frente al agotamiento de los combustibles fósiles. En una época en la que tenemos cada vez más conciencia acerca de los efectos negativos que la movilidad y el transporte tienen sobre otros aspectos de nuestra vida parece una buena idea considerar todas las alternativas. El futuro comenzó en el siglo XIX, pero hemos dado un largo rodeo para volver a él.

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