CINE

El Festival de Mar del Plata luce su excelente programación, con Miranda July y Walter Hill como invitados de lujo

Se han visto ya, y pueden verse hasta el 29 de noviembre, muy buenas películas argentinas e internacionales, además de las actividades especiales. Todo gratuito, pero no se duerman porque muchas funciones, como en la versión presencial, se agotan.

Por Redacción

miércoles 25 de noviembre, 2020

Desde su cocina del confinamiento, con un buzo de Disneyland, la multifacética Miranda July, que este año estrenó Kajillionaire, su tercer largometraje, escuchó preguntas del público en una charla virtual. La condujo, con mucho talento, Pablo Conde, que logró que July hablara hasta de su vida privada, además de llevarla de paseo por sus múltiples proyectos, ideas solapadas, películas para Instagram, literatura y, por supuesto, cine.

Miranda July en Sundance (Foto: Arthur Mola/Invision/AP/REX/Shutterstock)

Un día después, el legendario Walter Hill (48 horas, Calles de Fuego, The Warriors) hizo lo mismo, siempre a través del canal de Youtube del Festival de Mar del Plata. Conversaciones que, por supuesto, quedan ahí para quien no llegue al vivo o quiera repetirlas, otra de las notables actividades que el MDQ Fest lleva a cabo como complemento de las películas, que incluyen las de los homenajes a Pino Solanas, María Luisa Bemberg, Eduardo Antín, Norma Aleandro y Eduardo Cozarinsky.

Sin posibilidad de una edición presencial, el MDQ Fest arrancó con una programación más acotada pero muy bien equilibrada. Entre lo nuevo de acá y del mundo, largos y cortometrajes, cosas a descubrir y otras que llegan con mucha expectativa por ser por fin descubiertas. Si esta es una edición “de resistencia”, como dijo su presidente, Fernando Juan Lima, en la ceremonia de apertura, el término trasciende al festival en sí: de acá al 29 de noviembre, jornadas de resistencia cinéfila, en las que lo virtual sirve como caja de resonancia para el intercambio sobre el cine que espera pronto se abran las salas.

Una imagen de Las mil y una, nueva película de la correntina Clarisa Navas que puede verse en MDQFest

Entre lo local, la muy buena nueva película de la correntina Clarisa Navas (Hoy partido a las 3, 2017), que se mete en los pasillos del barrio Mil Viviendas (Las Mil), donde la directora se crió, para seguir a un grupo de adolescentes y, en especial, a dos chicas que se buscan. Un retrato de un universo duro cruzado con la luminosidad de las vidas y los sueños jóvenes, el deseo y el sexo disidente, la norma, lo popular y lo queer. Como en su película anterior, de chicas que jugaban al fútbol, Navas mira y se mete en un mundo que conoce, con actores no profesionales que son los verdaderos vecinos. Y se nota. Y eso le da a Las Mil y Una una potencia única.

Presentada en festivales europeos, se puede ver también Nosotros nunca moriremos, de Eduardo Crespo. Que filmó en Crespo (Entre Ríos), con una estupenda actriz trans Romina Escobar (la de Breve historia del planeta verde) como protagonista, mujer cis, de un relato sobre el duelo. Escobar es una madre que llega, con su hijo menor a Crespo, para enterrar a su primogénito, que fue encontrado muerto. Se hospedan en un hotel, esperan los trámites, reconocen el cuerpo, lo entierran. No hay mucho más que esas tristes y serenas interacciones, burocracia de la muerte, que Crespo, el director, combina con una cierta liviandad, cerca del absurdo, que le da a la película un clima, y una poética, muy especial.

Tampoco es liviano el asunto del que se ocupa Mamá mamá mamá, ópera prima de Sol Berruezo Pichon-Rivière, que participa también en la competencia argentina. Viene de competir en San Sebastián y de obtener una Mención Especial del Jurado Generation KPLUS en la Berlinale. Una película de iniciación, impresionista, sobre la forma en que una nena cicatriza la herida causada por la muerte de su hermana menor, ahogada en la pileta de la casa, y la consecuente postración de su madre. En una serie de momentos de un verano con tía y primas, con cambios hormonales y descubrimientos que ayudan a distralerla de la pena.

Romina Escobar, protagonista de Nosotros nunca moriremos, de Eduardo Crespo, filmada en Crespo (Entre Ríos).

Otro realizador, Nicoás Prividera, hizo un film sobre su padre enfermo de Alzheimer, Adiós a la memoria. Natalia Garayalde reelaboró la explosión de la fábrica de Río Tercero a partir de unos videos caseros filmados en pleno episodio, y recuperados por una niña de 12 años. Hay cortos y largos de género, y otros documentales, largos, conceptuales, sobre temas vinculados al Holocausto o a los últimos tiempos de la realidad española, que parece no hay que perderse.

Además de cine coreano, en el año que sigue a la coronación Oscar de Parasitedel venerado Hong Sang-soo, The woman who ran, y del debutante Yoon Dan-biMoving On, que viene de ganar premios en distintos festivales y mira a distintas generaciones de una familia muy poco normal. Como todas.

Fuente: TN

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