Cannabis: “La nueva reglamentación nos permitirá investigar sin trabas"

La nueva reglamentación de la ley para uso medicinal de cannabis decretada por el gobierno nacional es celebrada por los distintos grupos de investigadores. Debora Nercessian, investigadora del Conicet, manifestó que "se libera muchísimo más la investigación" y agregó que "para muchas patologías existen estudios científicos que avalan que se produce una mejora consumiendo derivados de cannabis".

Por Redacción

sábado 19 de diciembre, 2020

La nueva reglamentación de la ley para uso medicinal de cannabis decretada por el gobierno nacional fue celebrada por los distintos grupos de investigadores, abocados a lograr un mayor desarrollo en sus investigaciones sobre las propiedades de los derivados del cannabis y sus beneficios curativos y paliativos en un gran número de patologías.

La nueva reglamentación implica varios cambios con respecto a la anterior regulación ya que amplía su uso al legitimar la práctica del autocultivo, garantizar la provisión para pacientes -gratuita en el caso del Estado- y autorizar la producción pública y privada a laboratorios del aceite y sus derivados.

"Se sabe que en la humanidad el cannabis tiene propiedades medicinales, desde hace más de 10 mil años, pero por distintas cuestiones e intereses económicos y políticos en el siglo pasado fue prohibido. El cannabis o la plana de marihuana fue estigmatizado y prohibido e incluido dentro de las drogas peligrosas por la ONU, como si se tratara de heroína o cocaína", manifestó Debora Nercessian, investigadora del Conicet, en diálogo con el programa "El Verano Menos Pensado", por Radio Mitre Mar del Plata FM 103.7

"Se sabe que la marihuana tiene propiedades biológicas tanto curativas como paliativas, para muchísimas y diversas patologías. En el mundo esto se está revirtiendo en este siglo ,y es como que la información ha vuelto a resurgir y hay mucho más impulso de la sociedad presionando, como así también de la ciencia y los políticos, para volver atrás y poder volver a tener investigación tanto clínica como científica y legislar para que saliera desde la ilegalidad", destacó.

"Uno de los últimos datos dados a conocer el pasado 2 de diciembre, fue que las Naciones Unidas aprobaron por suerte, quitar por fin al cannabis o la marihuana de la lista de drogas peligrosas y esta ha sido una muy buena noticia sin dudas", remarcó Nercessian.

"La reglamentación lo que autoriza son los derivados de cannabis, siendo el más común en la cuestión medicinal o terapéutica, lo que conocemos como "aceite de cannabis", pero también se puede tomar la resina pura sin disolver en el aceite", indicó.

"Existen diferentes formas de extraer estos compuestos, como por ejemplo vaporizando las flores e inhalando. Hay distintas vías de administración, pero todas son para que el organismo capte los compuestos activos que tiene la planta. Después como un lo vehiculiza es también dependiendo de si se requiere un efecto más rápido o más a largo plazo. De cualquiera de estas formas se puede administrar en el organismo el extracto de la planta", subrayó la investigadora del Conicet.

"Para muchas patologías existen estudios científicos que avalan que se produce una mejora consumiendo derivados de cannabis. Lógicamente tampoco debemos llevar al cannabis al otro extremo, diciendo que es la cura a todos los problemas o enfermedades. En muchos casos tiene efectos curativos y en otros muchos tiene un efecto paliativo, mejorando la calidad de vida", señaló.

"Otro aspecto que es importante destacar es que no genera adicción y no tiene efectos secundarios. Al menos hasta el momento no se la han descubierto, como si sucede a veces con algún medicamento químico que soluciona un problema, pero hace mal para el hígado, estómago o los riñones", detalló la investigadora.

En referencia a acceso de este tipo de medicina o tratamiento con los derivados del cannabis, Nercessian sostuvo que "en la reglamentación aún no se ultimado algunos detalles con respecto a este tema. Pero la idea es que para las personas que no tengan cobertura social, los laboratorios públicos de producción de medicamentos que existen en las universidades y en los hospitales, produzcan el aceite de cannabis para distribuirlo a las personas a los cuales sus médicos autorizan este tipo de tratamiento y no tienen una obra social o recursos para poder acceder".

"Por otro lado las obras sociales van a tener que proveerlo a los pacientes que están adheridos a esas obras sociales. Si bien la reglamentación 'fina' en ese sentido aún no está detallada, esto será así", afirmó.

Al ser consultada sobre si la reglamentación colabora en el trabajo de investigación en este tema, Nercessian señaló que "la ley como salió en el 2017 no, ya que lo único que generó fueron trabas porque incluyó un montón de requisitos y de burocracias, que eran realmente imposibles de cumplir y lo único que hizo fue que no se pudiera trabajar".

"En todo el país a raíz de que salió la ley, muchos grupos empezamos a orientar nuestras investigaciones a hacia este tema y lo único que nos encontramos fueron trabas, porque no podíamos poner plantas en los laboratorios y no podíamos importar los insumos necesarios para realizar la investigación", aseguró.

"Por suerte en esta nueva reglamentación que se aprobó en noviembre de este año, ahí si se libera muchísimo más la investigación y estamos seguros de que vamos a poder trabajar sin ninguna traba", concluyó Debora Nercessian.

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