Avisame cuando llegues

Por Fernando Poó

domingo 20 de diciembre, 2020

“Avisame cuando llegues”, “te aviso cuando llego”, “llegué bien” y otros mensajes similares se replican por miles cada vez que una mujer se despide de otra. Refleja una práctica habitual cuya finalidad es cuidarse mutuamente frente a la posibilidad de no llegar a destino o de sufrir algún tipo de agresión, sobre todo sexual, durante el viaje. La preocupación por la integridad física es un indicador de la inseguridad en el espacio público, que se vincula directamente con la movilidad urbana en su caso.

El colectivo Mujeres de la Matría Latinomericana (MUMALA), publicó en el año 2017 un informe cuyo título es Violencia Contra las Mujeres en el Espacio Público. La inseguridad de la que nadie habla. El estudio fue realizado en 10 provincias del país, incluida la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En total participaron 1300 mujeres de 18 a 80 años de edad. Veamos algunos de los resultados más destacados.

El 80 % de las participantes manifestó sentirse inseguras al transitar en el espacio público. El momento del día en el que se sienten más inseguras es por la noche. La falta de iluminación y las zonas poco transitadas son los principales factores contextuales que generan esa sensación. Es importante destacar que el 75% de las mujeres considera que las zonas por las que transita están poco iluminadas. Este dato señala, a la vez, la relevancia y el retraso de la infraestructura urbana.

En el estudio se indagaba sobre los medios de transporte que las mujeres utilizan con mayor frecuencia. Entre las entrevistadas el 82% señaló que utilizaba el colectivo, y el 37% taxis o remises. Existen diferencias en los momentos del día en los que se recurre a cada uno de ellos. El colectivo se utiliza principalmente durante el día. Durante la noche su uso se reduce a un 15%. Entre las mujeres que utilizan este medio de transporte 8 de cada 10 señalaron que preferían ser acompañadas a la parada del colectivo, o ser esperadas al bajar. Esto es fácil de comprender si se tiene en cuenta que el 44% de ellas había sufrido acoso verbal esperando el colectivo, y el 6% había sufrido acoso físico. Durante el viaje, 2 de cada 10 mujeres habían sufrido algún tipo de abuso, sobre todo rozamientos o manoseos.

El taxi es utilizado por las mujeres en mayor medida por la tarde y por la noche. El motivo principal para utilizarlo es que se sienten más seguras al hacerlo (59%), por encima del ahorro de tiempo (23%) o de la comodidad (19%). Al revés de lo que ocurre con el uso del colectivo, la mayoría de las que utilizan el taxi lo hacen por las noches (70%). Aunque la seguridad es el principal motivo para la elección de este medio de transporte, las mujeres no siempre se sienten a salvo. La mitad de las encuestadas señaló que siempre se mantiene comunicada durante el viaje. Un tercio de ellas dijo que lo hacía a veces. Visto de otro modo, 9 de cada 10 mujeres se mantiene comunicada durante el viaje para sentirse más seguras. Esta es una estrategia de cuidado frente a la posibilidad de ser agredidas por el conductor del taxi. Al respecto, el 14% de las mujeres que participaron del estudio señaló haber sido acosada por parte del chofer, y el 12% haber sufrido algún tipo de maltrato. Notablemente, entre las mujeres acosadas, el 74% no realizó la denuncia correspondiente.

Esta clase de situaciones han inducido a la segregación sexual del transporte en varios países. Es decir, se crearon servicios exclusivos para mujeres, que suelen conocerse como vagones rosas cuando forman parte del metro, el subte, el tren o el colectivo. En estos vagones no se permiten pasajeros adultos de sexo masculino. Esta iniciativa se ha tomado en países como Japón, México, Brasil, Alemania, Colombia, y la India, entre otros. En Argentina, hace un tiempo se creó un servicio de taxis exclusivos para mujeres que funciona a través de una aplicación para celulares y está disponible en algunas ciudades como Buenos Aires, Rosario o Córdoba. Este tipo de medidas son bien recibidas por muchas pasajeras, y provocan la reducción de la inseguridad que experimentan. No obstante, la medida no está exenta de debates. Las principales críticas señalan su carácter sexista y que no resuelven el problema de fondo. También se ha señalado que medidas afirmativas como estas, es decir medidas de discriminación positiva, deben ser transitorias. Sin embargo, en algunos países llevan más de 15 años de vigencia. Cierto es que el transporte rosa no resuelve el problema de fondo, sino que lo desplaza, dejándolo intacto. Es difícil saber si ante la creación de transportes exclusivos para mujeres nuestra reacción debe ser positiva, o si debemos sentirnos pesimistas por la condición humana, particularmente la de los varones. Sea cual sea la opción que prevalezca, hacen falta políticas globales que incluyan educación y sensibilización sobre el problema.

 

 

Fuente: MUMALA (2017). Violencia contra las mujeres en el espacio público. La inseguridad de la que nadie habla. Recuperado de http://www.enperspectiva.com.ar/wp-content/uploads/2017/09/OBSERVATORIO-07.pdf

 

Comentarios