Discapacidad y accesibilidad al transporte

Por Fernando Poó

domingo 9 de mayo, 2021

El tránsito es el contexto en el que se originan la mayor cantidad de discapacidades por causa externa en el mundo. En Argentina, antes de la pandemia, se estimaba que los siniestros viales sumaban a diario unas treinta nuevas personas con discapacidad. Ahora bien, la discapacidad no es una condición esencial, sino el resultado de la interacción entre algunas características de las personas y el ambiente en el que se desenvuelven. En el caso de la movilidad y el transporte el ambiente construido tiene un rol muy importante como facilitador o como barrera para la accesibilidad a recursos, bienes y relaciones.

La accesibilidad puede entenderse como el potencial de oportunidades que una persona tiene para la interacción en un espacio urbano. Mientras mayores sean las posibilidades de interacción mayor será la accesibilidad y viceversa. En términos más específicos, la accesibilidad al transporte se trata del potencial de oportunidades espaciales y económicas que tiene una persona para acceder a su movilidad. La accesibilidad al transporte está influida por tres componentes. El primero es el uso del suelo, que hace referencia a la capacidad productiva de un territorio, es decir, de proveer bienes y servicios que satisfagan las necesidades de las personas que lo habitan. El uso del suelo está vinculado con la forma de la ciudad. Las ciudades extensas, con un uso del suelo fragmentado, generan más distancia entre el origen y el destino de los bienes, y, en consecuencia, mayor demanda sobre el sistema de transporte, que es el segundo componente de la accesibilidad. La infraestructura disponible, los costos, y la calidad, en términos de comodidad, seguridad, y esfuerzo para su uso, son aspectos clave de este componente. Por último, las condiciones personales también son un elemento necesario para entender la accesibilidad. Las capacidades y habilidades físicas y cognitivas, y factores como la edad, el nivel educativo, el nivel de ingreso y hasta la propiedad de los vehículos van a interactuar con el ambiente e incidir sobre la accesibilidad que logren las personas.

Bajo condiciones ideales la accesibilidad no es un problema, pero a menudo las condiciones ideales se alejan de las reales. Cuando nos apartamos del modelo del hombre adulto y sano comienzan a aparecer barreras de distinto tipo. En primer lugar están las barreras físicas, que incluyen el diseño de los vehículos, de las calles, de las estaciones, y de las señales viales. En este punto es importante distinguir entre aquello que es adaptado y aquello que es practicable. Practicable significa que puede ser usado por todos, sin necesidad de modificarlo para grupos específicos. Un ejemplo serían los colectivos de nivel cero, o las rampas para acceder a edificios. Otro tipo de barreras son las económicas. En Argentina, según el último censo poblacional, el 60% de los jefes de hogar que tenían alguna discapacidad estaba desempleado, factor que impacta en los ingresos de una familia y la empobrece. Los vehículos adaptados son caros, y hay pocos; por lo tanto, las personas con discapacidad deben recurrir en muchas ocasiones al transporte público. Eso no sería un problema si respondiese a sus necesidades, pero raramente lo hace. A las barreras económicas y físicas deben sumarse las barreras temporales. En este caso, se trata de la duración de los tiempos de viaje, que pueden ser mayores por los desplazamientos hacia las paradas o por la necesidad de realizar combinaciones. Las barreras espaciales se vinculan con las temporales, por ejemplo, cuando las paradas están mal ubicadas, o la conexión entre servicios es mala. Por último, pero no menos importante, están las barreras psicológicas, que pueden llevar a que las personas se auto-limiten. Entre ellas se encuentran las preocupaciones y los temores por la seguridad física, pero también por la discriminación.

Cuando las barreras son más que las oportunidades, entonces se configura una situación de exclusión social. En el caso de las personas con discapacidad la exclusión suele ser silenciosa, pero no por ello menos compleja. Un sistema de transporte accesible para todos es un medio para lograr una sociedad más inclusiva.

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