DISEÑO

Elogio de Dior al “tacto”: trenzados y bordados “feministas”, grandes protagonistas de su colección de Alta Costura

Por Adrian Caballero

domingo 18 de julio, 2021

Escasamente tres semanas después de firmar la vuelta de su público a los desfiles de la casa con aquella deslumbrante presentación de su colección Crucero 2022 en el Panathinaikó de Atenas, la Maison Dior hasta ahora nuevamente lo propio con motivo de la Semana de la Alta Costura de París, en cuyo marco daba a conocer, su colección de Alta Costura para la próxima temporada Otoño/Invierno de 2021/2022.

Diseñada por Maria Grazia Chiuri, directora creativa de las colecciones femeninas de la casa, la colección veía la luz a lo largo de un desfile, con público, organizado en el Museo Rodin de París, al que asistían personajes tan conocidos como Monica Bellucci, Jessica Chastain, Nicole Garcia o la modelo Cara Delevingne, y que era retransmitido, en directo, a través de los canales oficiales de la Maison y de la plataforma oficial de la Fédération de la Haute Couture et de la Mode de la moda francesa. Un espectáculo que se significaba como el primero de los escasamente 8 desfiles, junto a los programados por Chanel, Giorgio Armani, Balenciaga, Jean Paul Gaultier, Zuhair Murad, Vaishali S y Pyer Moss Couture, que contará esta nueva edición de la Semana de la Alta Costura de París. La primera Semanas de la Moda organizada por la FHCM en la que vuelven a permitirse, a la luz de las aparentes mejoras en la propagación del virus, los desfiles con presencia de público en directo desde que durante el pasado 2020 se desatase esta pandemia por coronavirus.

Recuperar el valor del “tacto”

Para celebrar precisamente esa paulatina vuelta a un mundo que, nuevamente, comienza a mostrarse ante nuestros ojos como un entorno más físico que virtual, la diseñadora italiana se ha decidido a confeccionar una sólida colección a modo de elogio a ese “tacto” y a esa materialidad que tanto se han perdido durante estos últimos meses de pandemia. Un tiempo en el que ha sido más que imposible poder experimentar con el roce de esas telas o de la riqueza de los acabados, de unas piezas que, de manera generalizada, todas las casas de moda han debido de dar a conocer y comercializar a través del medio online. Una solución temporal frente a la que ahora Chiuri sale a defender todas esas riquezas de texturas y acabados de las que solamente pueden disfrutarse desde el medio físico.

“Recuperar los valores de la alta costura tras este periodo de restricciones en el que”, apuntan desde Dior a través de un comunicado, las colecciones de la casa “diseñadas por Maria Grazia Chiuri han debido de presentarse principalmente a través de grabaciones”. Ese es por tanto el principal objetivo de esta colección, en la que “la materialidad de los tejidos” se encarga de armar una propuesta en que “el bordado” y “los trenzados” adquieren un tono subversivo, elevando la calidad de la colección, y de su presentación, al grado de “performance”, añaden desde la firma de moda francesa.

“La vuelta al ‘estar presente’ implica el volver a poner la atención sobre la materialidad y sobre el tacto”, defienden desde Dior. “Transmitir esa materialidad en la era de lo virtual, también significa entrar a reinterpretar el bordado”, que pasa a entenderse ya “no solo como un adorno decorativo”, sino también “como un elemento conectado con los sentidos de la vista y del tacto”.

El bordado como reapropiación cultural feminista

Para dar forma a toda esta serie de inquietudes y terminar de moldear esta suerte de “performance”, la creativa italiana se valía, por un lado, de la artista francesa Eva Jospin, autora de esos grandes murales bordados, provenientes de su obra “Chambre de Soi” (Una habitación propia) que han servido de telón de fondo a la presentación de las piezas. Mientras que de otro lado, para la ideación del fondo y de la forma de esas prendas, y del significado mismo de la colección, Chiuri se ha nutrido de la inspiración venida de “Threads of Life: A History of the World Through the Eye of a Needle”. Libro publicado en 2019 por Clare Hunter que, subrayan desde Dior, “ha jugado un papel fundamental” en esta colección, en términos de “concienciación crítica” sobre el valor de esos bordados y trenzados que se muestran como el hilo conductor de toda la propuesta.

Aunando ambas colaboraciones/influencias, queda claramente patente la visión femenina, y feminista, que Chiuri a buscado de manera activa imprimir a la colección. En su aspecto escenográfico, con una obra de una artista, mujer, que hace referencia a uno de los escritos más feministas de la británica Virginia Woolf, y mediante unos murales que además han sido bordados en los talleres Chanakya de Bombay con los que desde Dior han creado una escuela dirigida a formar a mujeres en esta práctica artesanal, en la India un oficio principalmente ejercicio por hombres. Misma inquietud feminista que se ve reflejada sobre unas prendas, desde las que se defienden las técnicas de los bordados y de los trenzados como una expresión de la propia identidad femenina.

“El final del feminismo no llegará nunca”, afirmaba la propia Maria Grazia Chiuri a lo largo de unas declaraciones recogidas por la agencia francesa de noticias AFP. Un testimonio del que igualmente se valía para señalar el que “reivindicar el valor artístico del bordado, que está considerado como una labor doméstica, es un mensaje feminista”.

Siluetas más femeninas, cómodas e inclusivas

Entrando ya en las cuestiones más propias del diseño de las piezas, sobre una profusión de ricos bordados y de unos trenzados que no solamente se encargan de servir de elemento ornamental, sino de conformar y dar forma a un buen número de las prendas, nos encontraremos con una colección de una gran feminidad, en la que Chiuri no duda en entrar a jugar reconfigurando siluetas y volúmenes. Obteniendo como resultado un nuevo universo de formas holgadas, que nuevamente se prestan a sostener el mensaje feminista de la diseñadora italiana.

“Los colores se muestran naturales y al margen del tiempo”, apunta la diseñadora, al tiempo que enfatiza la aparición de una silueta “más contemporánea y atemporal”, que no solamente sirve para elevar la calidad de las piezas, haciendo de ellas prendas capaces de ser transmitidas de madres a hijas, sino a mostrarlas como piezas más inclusivas. Ya que los ajustes de las formas se hacen visualmente mediante juegos de volúmenes, y no mediante cortes más ajustados.

“La Alta Costura despierta deseos insospechados, al tiempo que revela la existencia de aquellos que no conocíamos”, y acaso “¿no es ese el papel que deben jugar las vanguardias”, sostienen desde Dior. “Hacer visible lo que no se ve. Saber definir, a través de la práctica artística, los anhelos que despiertan en un mundo en profunda transformación”, defienden, en lo que sirve como su respuesta para sostener el valor innegable que muestra la Alta Costura como sinónimo mismo de ese “avant-garde”.

Adrian Caballero
Diseñador de Alta Costura/ Presidente de CIMMAR
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Pagina Web: www.adriancaballero.com

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