Vamos de paseo, en un auto nuevo

Por Fernando Poó

domingo 5 de diciembre, 2021

Seguro está uno cuando no tiene temor
ni a los inconvenientes del momento
ni al desenlace de la comenzada empresa.

Cicerón

La seguridad es un tema, una preocupación y un deber de nuestra época. Las personas necesitan, quieren y reclaman seguridad. Como muchas palabras, seguridad es polisémica. No solo tiene múltiples significados asociados a los sustantivos y adjetivos con la que se la acompañe. Seguridad jurídica, seguridad ciudadana, seguridad laboral, seguridad vial, y la lista podría seguir. Contratamos seguros para todo o casi todo lo que poseemos: nuestra vida, nuestras casas, nuestros objetos, nuestros automóviles. Cuando contratamos un seguro nos protegemos ante la posibilidad de perder algo en el futuro. Es decir, nos representamos la inseguridad que podría acontecer e intentamos reducir el daño que algún evento potencial pueda causarnos. Curiosamente, hay un aspecto relacionado con los automóviles que no forma parte del sentido común sobre la seguridad. Son pocas las personas que cuando compran un auto se preguntan si cumple con las normas de seguridad recomendadas a nivel internacional. Sin embargo, ese es un importante factor que colabora con la probabilidad de reducir el riesgo de que ocurra un choque y de sufrir una lesión en el caso de que suceda.

¿Qué son las normas de seguridad de los vehículos? Son reglamentos que establecen las condiciones que deben cumplir los vehículos con respecto a su diseño, equipamiento y partes, así como los procedimientos para su verificación con el objetivo de proteger a sus usuarios. La Organización de las Naciones Unidas (ONU), por medio del Foro Mundial para la Armonización de la Reglamentación sobre Vehículos (WP. 29) desarrolló marcos normativos que son de aplicación voluntaria por los países miembros. Estas normas son revisadas y actualizadas periódicamente.

Entre las más importantes se encuentran especificaciones sobre (a) cinturones de seguridad, (b) anclajes de los cinturones de seguridad, (c) airbags, (d) colisión frontal, (e) colisión lateral, (f) control electrónico de estabilidad, (g) sistema avanzado de frenado de emergencia (AEBS por sus siglas en inglés), (h) protección de peatones, (i) sistemas de retención infantil ISOFIX, y (j) sistemas de frenado anti-bloqueo (ABS por sus siglas en inglés) para moto-vehículos.

Otra iniciativa de la ONU ha sido recomendar la creación de programas de evaluación de vehículos nuevos (NCAP por sus siglas en inglés) con la finalidad de aumentar los estándares de seguridad con los que se fabrican los vehículos. Global NCAP (Global New Car Assessment Program) es una plataforma global para la cooperación entre programas de evaluación de vehículos nuevos que promueve la adopción de los estándares de seguridad de la ONU alrededor del mundo. La organización espera colaborar en el largo plazo con reducir la mortalidad por colisiones de tránsito a cero. En América

Latina, desde el año 2010, existe LatinNCAP que evalúa los vehículos fabricados en la región y brinda información independiente y transparente para los consumidores sobre los estándares de seguridad para todos los ocupantes, adultos y niños. El sistema de calificación es muy sencillo de comprender. Consiste en otorgar estrellas, de cero a cinco. Cero implica que el vehículo no cumple con ningún estándar de seguridad. Por el contrario, los que obtienen cinco estrellas cumplen con todos. Un ejemplo de cómo pueden influir estos programas de evaluación ocurrió en México con la fabricación del Nissan Tsuru. En el año 2016 Nissan detuvo de manera definitiva su fabricación en ese país luego de que LatinNcap informara el mal desempeño del vehículo en las pruebas de choque y advirtiera que los automóviles con cero estrellas debían ser retirados del mercado.

Los normas de fabricación de muchos de los vehículos que se comercializan en la región son inferiores a los que rigen para los mismos modelos en países desarrollados. Este doble estándar es cuestionable y, sin duda, es uno de los múltiples factores que influye en que los países de ingresos medios y bajos tengan tasas de mortalidad más altas que los países de ingresos altos. La plataforma de LatinNCAP es una buena herramienta para que las personas puedan verificar por sí mismas y exigir mejores condiciones de seguridad para sus vehículos. ¿Sentirnos seguros, no es, acaso, parte del espíritu de la época?

Comentarios