Pictogramas, ideogramas y señales viales

Por Fernando Poó

martes 1 de marzo, 2022

Un pictograma es un dibujo o signo que expresa un concepto relacionado materialmente con el objeto al que se refiere. El pictograma es la imagen del objeto. Un ejemplo para la definición de pictograma dice que los símbolos, dibujos o grabados que realizaban los seres humanos antes del desarrollo de la historia, eran meros pictogramas. De acuerdo con los datos disponibles, alrededor del año 5000 antes de Cristo nacieron los ideogramas, una simplificación de los pictogramas, que permitieron que la expresión y comunicación se hiciera más fluida y abstracta. Así nació la escritura. Nació también la historia. Un ideograma es un signo gráfico que representa un concepto o idea de manera sintética. El ideograma es la idea. Un ejemplo para la definición de ideograma dice que el triunfo del alfabeto no desterró el uso de los ideogramas para representar ideas. Enumera entre ellos a los signos matemáticos, los números y las señales de tránsito.

Las pinturas rupestres eran pictogramas. Las hipótesis acerca de qué intentaban comunicar nuestros ancestros prehistóricos son variables. No obstante, en un pictograma un animal es un animal y un arco y una flecha son un arco y una flecha. Cuando los ideogramas hicieron su aparición, la imagen de la flecha se independizó del objeto flecha y pudo significar otra cosa. Para que una flecha se convirtiera en la imagen de un camino solo hacía falta que inventáramos los caminos.

En Roma se crearon los primeros objetos precursores de las señales viales. Los mojones tallados en piedra al costado de los caminos; la Tábula Peuntigeriana, que es el primer mapa de las rutas del imperio, atestiguan esos comienzos. La Edad Media no trajo muchos cambios en la señalización de los caminos. No fue hasta finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX que comenzaron a acumularse nuevas indicaciones en la forma de señales.

En Alemania, una calavera metálica que se reflejaba en la noche indicaba que los viajeros debían detenerse. Con la aparición y la proliferación de las bicicletas, se volvió necesario indicarles a los ciclistas sobre la presencia de peligros. Otra vez la calavera, pero esta vez con tibias cruzadas, fue la señal utilizada para alertarlos. La invención del automóvil cambió todo.

Cambiaron los caminos y la forma de usarlos, y aumentó la necesidad de información. Durante el siglo XX distintos países intentaron ponerse de acuerdo al respecto. En Europa, la Convención de Viena sobre Señalización Vial de 1968 fue un hito importante. Permitió que se llegara a acuerdos sobre las formas de las señales según su significado, los colores que debían usarse y el uso preferente de símbolos (ideogramas) antes que de letras. El modelo europeo también fue adoptado por algunos países de África y de Asia.

En América la sistematización de las señales de tránsito no se alineó con la Convención de Viena. Estados Unidos tiene un código que se basa en su Manual sobre Sistemas Uniformes de Control de Tránsito del año 1935. Un aspecto que distingue a sus señales es que utilizan más letras que imágenes, aun cuando algunas de ellas son iguales a las europeas. Australia y Nueva Zelanda comparten el código estadounidense. En América Latina, en 1929 se realizó el Congreso Panamericano de Carreteras que destacó la necesidad de encontrar un código internacional uniforme que derivó en el Manual Interamericano de Dispositivos para el Control del Tránsito en Calles y Carreteras. Sin embargo, este manual no es de uso uniforme en la región.

Para la década de 1990 varios países se inclinaron a diseñar sus propios manuales. Las variaciones existentes pueden ir desde el nivel nacional al nivel de las ciudades, algo que genera dificultades y confusiones.

A pesar de los esfuerzos, todavía no se ha logrado diseñar un código internacional uniforme y compartido. Tal vez no sea posible un código universal de señales, pero ¿por qué es necesario intentar reducir la variabilidad? Porque las señales viales son parte del sistema de tránsito y las personas nos movemos entre fronteras. Comunicarnos con señales (ideogramas) universales podría evitar confusiones y errores. Los errores, como ya sabemos, pueden derivar en choques, lesiones y muertes. No queremos que eso pase.

Comentarios