El arte de la guerra

Por Fernando Poo

domingo 10 de abril, 2022

Grandes resultados pueden ser conseguidos con pequeños esfuerzos.
Ganará quien sabe cuándo luchar y cuándo no luchar.
Sun Tzu

Pensamos que la estabilidad y el cambio están en permanente tensión. Pero la estabilidad es ilusoria. Nada permanece idéntico a sí mismo. Aun en la permanencia aparente del cuerpo, si nos detenemos para observarnos, se hacen notorios los cambios en el estado de ánimo, la variación de la temperatura, la mutación de la calma en alerta. Si pudiéramos mirar en un solo instante el paso de los años, serían evidentes las transformaciones de la edad, las marcas de la piel. Si miráramos un jardín con el ritmo de las plantas, veríamos una flor nacer, abrirse con sutileza y morir; las hojas de un árbol caer sin ruido; la luz y las sombras avanzar mientras la temperatura oscila entre el frío y el calor. Si pudiéramos observar una ciudad con el ritmo de su historia o, quizás, con una mirada arqueológica, veríamos lo viejo y lo nuevo superponerse, el presente fabricar las ruinas del futuro.

Nada permanece idéntico a sí mismo, pero la ilusión de la identidad nos vuelve conservadores. El urbanismo táctico parece surgir de esa premisa. Aunque se hizo popular con la pandemia, no es uno de sus inventos. Su popularidad fue la consecuencia de las limitaciones que la transmisión del coronavirus impuso para el uso del transporte público, el repentino auge de las bicicletas y la necesidad de espacios abiertos para actividades cotidianas de esparcimiento. Su marca distintiva son intervenciones de bajo costo y rápida implementación que generan cambios para maximizar el uso compartido del espacio público. El urbanismo táctico permite realizar modificaciones específicas y ajustadas al contexto, evaluar su funcionamiento y decidir acerca de su permanencia. Si tienen buenos resultados pueden perdurar en el tiempo, si no, pueden ser removidas con facilidad.

En muchas ciudades hay ejemplos de urbanismo táctico aplicado a la movilidad. Por ejemplo, acortar las distancias de cruce en las esquinas para darle más visibilidad a los peatones, reducir las velocidades de circulación y los espacios de estacionamiento y mejorar la accesibilidad para las personas con menor movilidad. Las intervenciones recurren a distintas herramientas de planeamiento urbano. Una de ellas es la interpretación de las líneas de deseo. Las líneas de deseo son los caminos más usados por las personas en sus desplazamientos. Reflejan los tramos más cortos para realizar un cruce o recorrer una distancia, aun cuando el ambiente construido no los favorezca. Otro recurso es apaciguar el tránsito, que es un medio y un fin en sí mismo. Esto se logra mediante modificaciones ambientales como desvíos, isletas, estrechamientos de la calzada y ampliación de las sendas peatonales. Para ello pueden usarse, entre otros elementos, pintura reflectiva, tachas, delineadores flexibles y reflectivos, mobiliario urbano y macetas con plantas que cumplen la doble función de ornamentar y delimitar el espacio. El urbanismo táctico también puede ser una acción momentánea, que puede durar algunas jornadas, a veces horas. Los movimientos de ciclistas conocidos como masa crítica son un ejemplo de ello, también intervenciones en espacios en desuso como vías de tren, riveras de ríos, arroyos o terrenos baldíos.

En el Arte de la Guerra Sun Tzu escribió sobre táctica militar. Sostenía que la mejor victoria era la que se lograba sin combatir. Para ello un guerrero debía ser capaz de distinguir entre cuándo luchar y cuándo no hacerlo. La mejor táctica, decía, es la que se ajusta al enemigo. El urbanismo táctico es un digno capitán nacido del cuerno del cielo.

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