Elecciones

Por Fernando Poó

lunes 11 de julio, 2022

Mi amor, la libertad es fiebre
Es oración, fastidio y buena suerte
Que está invitando a zozobrar

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota

Elegir puede ser difícil, pero es inevitable. Desde que nos levantamos a la mañana, hasta que nos acostamos por la noche, estamos eligiendo. Pienso si es posible elegir sin condicionamientos. No soy el primero ni seré el último que se haga esa pregunta. ¿Somos libres para elegir? Sartre sostuvo la libertad de la conciencia como la base para la libertad humana. La idea parece sencilla, pero en realidad no lo es. Sus exploraciones fenomenológicas son difíciles de interpretar si el lector no está iniciado en ese lenguaje. La conciencia en Sartre es existencial y es anterior a su encarnación en el ser humano. No es una esencia. En Sartre, como en muchos pensadores antes y después de él, la realidad no puede ser aprehendida, pero su ser aparece en relación a la existencia de la conciencia.

En la relación entre realidad y conciencia, la conciencia está incondicionada, de allí se deriva la libertad del ser humano. Como sucede con muchos pensamientos complejos es posible encerrarlos en una oración sencilla. Para Sartre el ser humano es responsable de sus actos, de sus decisiones y de sus elecciones. Sin embargo, como la libertad está encerrada en sí misma, es ajena a la relación con los otros y, por ende, con su libertad. La libertad encuentra un límite donde otra libertad se hace presente. ¿Qué ocurre con nuestras decisiones y nuestras elecciones en un mundo repleto de otras personas?

Cuando usted sale a la calle toma varias decisiones a la vez. En primer lugar, necesita salir y elige salir. Podría no hacerlo un día, dos, tres; pero no podría hacerlo al infinito sin poner en riesgo su supervivencia. Al nivel más básico posible, vivir es una decisión. Una vez en la calle deberá decidir hacia dónde va. Supongamos que tiene tres destinos posibles. Ir a trabajar, ir a estudiar, o cualquier forma de recreación, entretenimiento u ocio. La ruta que seleccione será el resultado de muchas decisiones. Configurará un mapa mental que guiará su trayecto y que desechará cuando no sea útil. No hará cualquier recorrido. Las combinaciones posibles son finitas. Están condicionadas por el trazado de las calles, por el lugar de destino, por el estado del tránsito y por otras tantas circunstancias. Hay otro elemento fundamental para el viaje. Usted decidirá cómo ir. Elegirá conducir, tomar un colectivo, andar en bicicleta o caminar. La mayoría de las veces nadie le dirá cómo hacerlo o al menos eso creerá usted. Conducirá (una moto, un auto) si aprendió a hacerlo y si tiene un vehículo. ¿Alguna vez se preguntó por qué aprendió a conducir? Si tiene un vehículo y lo usa ¿por qué lo usa? ¿por qué tiene ese vehículo y no otro? ¿alguna vez sintió que su auto o su moto decían algo sobre usted? Pongamos que no conduce, entonces podrá andar en colectivo. Eso dependerá de muchos factores. Sintetizando: disponibilidad, accesibilidad, eficiencia. Otra opción es usar una bicicleta.

Acá, otra vez, hay muchos factores para usarla. Desde hace algún tiempo, además de ser un buen medio de transporte, es un mensaje sobre el orden del mundo. La bicicleta es ecológica y saludable. Sin embargo, el contexto hace su parte. Mientras más bicisendas hay en una ciudad más se usan las bicicletas. Entonces, ¿es libre su decisión de usarla? ¿qué hace más atractiva a la bicicleta cuando hay bicisendas? Hay un factor más que muchas veces no se considera. Sus capacidades físicas tendrán gran importancia en sus decisiones.

La libertad filosófica parece encontrarse con muchas condiciones cuando se trata de elegir una forma de movilidad. El ambiente construido, los recursos económicos, la disponibilidad, las capacidades físicas, el mundo simbólico. Todos estos factores alienan la libertad irreductible que Sartre pensó y concibió para el ser humano. En todo caso, cuando decida salir de su casa, antes de comenzar el viaje, deténgase un segundo, piense en los determinantes de su elección. Piense por qué lo hace de ese modo, piense si quiere y si puede hacerlo de otra manera. Luego comience la odisea.

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