Con un empate 0-0 Túnez y Dinamarca debutaron en Qatar

Igualaron sin goles en el Estadio Ciudad de la Educación, ubicado en la ciudad de Rayán, por la fecha 1 del Grupo D del Mundial Qatar 2022.

Por Redacción

martes 22 de noviembre, 2022

Tras el partido de Argentina contra Arabia Saudita, Dinamarca no pudo contra Túnez en el primer partido del Grupo D del Mundial de Qatar 2022, que comparten con Francia y Australia, y ambos equipos protagonizaron el primero empate 0-0 de la Copa del Mundo. Y la clave del partido se pudo ver desde el minuto dos de partido.

Es que en ese momento, cuando la pelota recién comenzaba a rodar en el Education City Stadium, el aguerrido volante Aissa Laidouni demostró cómo iban a jugar los africanos y cruzó con una fuerza impresionante a Christian Eriksen. Tras la barrida y posterior ovación de los miles de tunecinos que poblaron las tribunas, gritó al cielo, se golpeó el pecho y se convirtió en unas de las imágenes del partido que se replicó ad infinitum en redes sociales.

Los europeos tuvieron como principal figura al volante del Manchester United -quien estuvo a borde de la muerte tras sufrir una descompensación cardíaca en un partido-, y se van con un sabor amargo, ya que llegaron a este encuentro con la ilusión de ser una de las sorpresas, tras clasificar como líder de su grupo en las Eliminatorias en Europa y ser semifinalista de la Eurocopa 2021.

Por su parte, los africanos terminaron celebrando el cero, a pesar de que por momentos tuvieron chances de ganarlo y pusieron en problemas a Kasper Schmeichel, figura del arco danés. Túnez participa de su segundo Mundial consecutivo y el quinto en las últimas siete ediciones​.

Para sacar su pase a la cita mundialista vencieron a Mali en un duelo decisivo, luego de un andar irregular en las Eliminatorias. Y demostraron estar a la altura del desafío, en un encuentro que tuvo mucho color en las tribunas, prácticamente teñidas de rojo en todos los sectores (ambos países comparten ese color como distintivo).

La jugada que pudo cambiar la suerte del partido fue un increíble cabezazo de Cornelius, que a los 69 minutos se encontró con la pelota a centímetros del arco y sin arquero y la estrelló contra el palo en la chances más peligrosa del equipo vikingo.

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