Diabetes y conducción

Por Fernando Poó

domingo 27 de noviembre, 2022

Para Búho.

Todos los años, el 14 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Diabetes. La fecha tiene por objetivo generar conciencia acerca del impacto que la diabetes tiene sobre la salud y destacar la importancia de su diagnóstico, prevención y tratamiento. La diabetes puede tener efectos en la seguridad vial. Aunque suelen ser dos mundos poco relacionados.

El 14 de noviembre de 1891 nació Frederick Banting, el médico que descubrió la insulina. Entre 1921 y 1922, junto con Charles Best, realizaron una serie de experimentos, primero con perros y luego con humanos que le permitieron aislar la insulina y poner a prueba sus efectos en personas afectadas por diabetes. Frederic Banting ganó el premio Nobel por su descubrimiento junto a John Macleod, el jefe de su laboratorio. Si bien un premio como el Nobel destaca la figura de una o dos personas, la insulina no podría haberse descubierto sin la acumulación de hallazgos a lo largo del tiempo sobre el rol del páncreas en la digestión que habían comenzado muchos años antes, en 1869, con el descubrimiento de los islotes de Langerhans, las células del páncreas que la producen. La insulina es una hormona que permite que la glucosa que proviene de los alimentos y de las bebidas que consumimos puedan pasar de la sangre a las células. La insulina envía una señal que activa a los transportadores de glucosa que atraviesan las paredes de las células para captarla. Su metabolización la convierte en energía. La glucosa es la fuente de energía más importante para el cuerpo. Es fundamental para cualquier actividad, para trabajar, hacer ejercicio, pensar y reparar los órganos.

Las personas con diabetes tienen una falta completa de insulina, tienen muy poca cantidad o no la pueden utilizar bien. En la diabetes tipo 1 el sistema inmune mata las células que producen insulina. Con el tiempo el cuerpo no produce más. Los síntomas son rápidos y claros cuando se origina el problema, algo que suele ocurrir a temprana edad. Entre cinco y diez personas de cada cien con diabetes tienen diabetes tipo 1. La diabetes tipo 2 es la más extendida. En este caso el cuerpo no puede usar la insulina de forma adecuada. Con el tiempo el páncreas puede producir cada vez menos.

Su comienzo suele ocurrir luego de los cuarenta años y está relacionada con el estilo de vida. El sobrepeso, la obesidad, el sedentarismo y los antecedentes genéticos son factores de riesgo. Los síntomas se desarrollan de manera gradual. Datos epidemiológicos señalan que una de cada diez personas en Argentina tienen diabetes. Debido a que está sub-diagnosticada ese número podría subir a cuatro de cada diez.

La diabetes puede producir problemas metabólicos agudos como la hipoglucemia y la hiperglucemia. En el primer caso se trata de concentraciones bajas de glucosa. En el segundo la situación es inversa. La hipoglucemia puede afectar la visión, algunas funciones cognitivas y la orientación general. La hiperglucemia tiene efectos similares. Además, puede producir eventos que ponen en riesgo la vida como la cetoacidosis diabética o el síndrome hiperosmolar no cetósico. Sin llegar a ese extremo, los problemas metabólicos pueden producir reacciones que afecten el desempeño de los conductores. La hipoglucemia severa puede producir la pérdida de conciencia repentina. Sin embargo, la mayoría de las hipoglucemias son moderadas. Ciertos síntomas de alarma son temblores, palpitaciones y sudor. No obstante, algunos individuos no pueden reconocer que un episodio de hipoglucemia está teniendo lugar. Aunque no lleve al extremo de perder la conciencia la hipoglucemia puede producir dificultades para concentrarse, falta de coordinación, dificultades visuales y mareos. La hipoglucemia puede reducir los tiempos de reacción, reducir la velocidad para realizar tareas complejas, lentitud en el procesamiento visual y en la detección de estímulos visuales complejos, dificultades para sostener la atención, reducción de la coordinación entre las manos y los ojos, confusión mental, y dificultades para controlar la ira y la irritabilidad. La ingesta de comidas y bebidas altas en carbohidratos puede revertir la hipoglucemia con bastante rapidez.

Tener diabetes ha sido relacionado con un mayor riesgo de chocar que no tener esa condición. Sin embargo, la diferencia es pequeña y no justifica restricciones para otorgarles la licencia de conducir. La prevención es importante pero no es habitual. La educación y el entrenamiento para detectar episodios de hipoglucemia en el contexto del tránsito, sus efectos y cómo actuar en esos casos son herramientas útiles. Involucrar a los médicos y al personal de salud en esta tarea puede resultar una buena iniciativa. Los momentos de examen para obtener o renovar la licencia de conducir también lo son.

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