CINE Y SERIES

El club de las cinco: Payne + Mann + Dreamworks + Irlanda + DeVito

Cinco recomendaciones (o no) de cine y series para el fin de semana: “Los que se quedan”, “Ferrari”, “Orión y la oscuridad”, “La mujer en la pared” y “Maten a Smoochy”.

Por Redacción

sábado 10 de febrero, 2024

Por Mex Faliero

LOS QUE SE QUEDAN de Alexander Payne, con Paul Giamatti, Dominic Sessa, Da’Vine Joy Randolph. En cines.

-Payne es uno de los mejores directores norteamericanos de las últimas tres décadas, incluso uno que no se parece a ningún otro, aunque se notan sus influencias. Aquí, claramente, en un film que tiene un granulado típico del cine de los setentas, aparecen ecos de Hal Ashby (Harold and Maude, El último detalle). En el receso por las fiestas de Navidad y Año Nuevo, un grupo de estudiantes, un docente y la cocinera de un reputado colegio tienen que convivir unos días en el lugar. Personajes rotos, que atraviesan sus duelos personales poniendo distancia con los demás, pero que finalmente terminarán ensamblando algo parecido a una familia. Payne, maestro del cinismo y el sarcasmo finos, saca aquí a relucir su costado más humanista. Si siempre sus películas son un poco ese viaje incómodo de personajes misántropos que salen de su zona de confort, esta es su película más lograda en ese sentido: un relato con mucho humor, con sus dosis de amargura, pero siempre con una salida elegante que devuelve una mueca divertida y nos emociona, y con personajes que toman decisiones pensando en el otro. Y claro, la habitual maestría de Payne para dirigir actores se vuelve a manifestar: Giamatti, Sessa, Randolph están soberbios. Cuando termina el año seguramente estará en nuestra lista de favoritas.

"Ferrari".

FERRARI de Michael Mann, con Adam Driver, Penélope Cruz, Shailene Woodley. En cines.

-Mann ya dirigió anteriormente una biografía, la de Alí. Aquí retoma el subgénero con el mismo objetivo: no le interesa recorrer una vida, sino un momento que sintetice esa vida. Aquí toma al emblemático Enzo Ferrari en un momento clave de su historia empresarial: 1957, cuando su empresa estaba en una situación crítica y analizaba una posible venta a Ford o a la FIAT. Pero, además, una historia personal igual de complicada, con un matrimonio que atravesaba el duelo del hijo muerto, y una relación extramatrimonial en la que tenía un hijo al que le negaba el apellido. Muchas veces las biografías piensan a sus personajes desde lo personal, pero pocas como aquí se justifica esa elección: la tirantez emocional de Ferrari, el personaje, está vinculada con su modo de manejar la empresa. Y ese momento histórico tal vez determine algún pasaje de apertura que habla del personaje en múltiples sentidos. No está mal Ferrari, la película, pero sí es cierto que le falta un poco de pasión, de tensión dramática que la aleje de cierta monotonía. Claro, Mann es un director con raptos de maestría, y sobre el final nos regala una secuencia shockeante que es algo incómoda para la lógica que el relato manejaba hasta entonces.

"Orión y la oscuridad".

ORIÓN Y LA OSCURIDAD de Sean Charmatz, con las voces de Jacob Tremblay, Paul Walter Hauser, Angela Bassett. En Netflix.

-Orión, el protagonista, le teme a la oscuridad, sí como dice el título, pero en verdad le teme a todo. Y esta producción animada de Dreamworks (cercana en espíritu a lo que fue Las aventuras del Capitán Calzoncillos) será entonces el viaje de un personaje con sus miedos, aunque será mucho más (bueno, el guión es de Charlie Kaufman: El ladrón de orquídeas). Y será, especialmente, una gran historia de amor. Es verdad que Orión y la oscuridad tiene cosas de las pixarianas Monsters INC (la relación del protagonista con Oscuridad y su pandilla) e Intensa-Mente, pero en sus múltiples giros logra tener su personalidad y su propia identidad. Que es, para los estándares del cine animado mainstream, la de la película menor y querible, sin mayores pretensiones ni ambiciones que la de contar rigurosamente un cuento y aportar algunos destellos de creatividad. Por momentos depende un poco de las explicaciones, pero logra atravesar el manual de instrucciones para ser una aventura hecha y derecha.

"La mujer en la pared".

LA MUJER EN LA PARED (miniserie) creada por Joe Murtagh, con Ruth Wilson, Daryl McCormack, Abby Fitz. En Paramount+ (un capítulo por semana).

-Una mujer que habita un pueblo de esos de Irlanda donde no parece pasar nada nunca vive apesadumbrada por su insomnio. Pero, mucho peor, porque cuando anda sonámbula por ahí hace algunas cosas terribles. Como aquí, que descubre en su casa a una mujer asesinada. La protagonista, entonces, se convertirá en una suerte de detective somnolienta que intentará indagar si ella la mató o hay gato encerrado, ya que en paralelo apareció muerto un cura. Con un clima asfixiante de thriller psicológico, La mujer en la pared da un paso arriesgado: toma un dato de la realidad, los conventos de la Iglesia Católica donde las familias depositaban chicas embarazadas, las cuales eran ultrajadas y despojadas de sus hijos (hay algunas películas al respecto como The Magdalene Sisters de Peter Mullan o Philomena de Stephen Frears), y lo convierte en relato de género. La fórmula funciona, porque la miniserie nunca suelta el misterio del todo y el enrarecimiento que aporta el estado de la protagonista (intensa Ruth Wilson) le da un tono particular, donde nunca sabemos muy bien qué es verdad y qué mentira. Un poco de alegato y un poco de suspenso. Funciona.

"Maten a Smoochy".

MATEN A SMOOCHY de Danny DeVito, con Edward Norton, Robin Williams, Catherine Keener. En HBO.

-Aprovechemos que HBO Max subió hace poco esta comedia negrísima de DeVito para darle una nueva oportunidad, ya que en su momento fue injustamente maltratada. Tenemos a un payaso de la tele que es despedido por borracho y por corrupto. Y en su reemplazo, el canal pone a un tipo disfrazado de rinoceronte tan popular como irritante. DeVito, con su proverbial malicia (dirigió algunas de las mejores películas mala leche de la historia del cine: Tira a mamá del tren, La guerra de los Roses, Matilda, Dúplex) mira los programas infantiles y construye una sátira sobre la hipocresía corporativa alrededor de la falsa buena onda de la televisión familiar. De paso, les dio a Williams y Norton un vehículo para que logren sus mejores interpretaciones en el cine. DeVito, genial satirista y comediante de lo incómodo, construye aquí un festival de la incorrección. Ojo, donde algunos puedan ver misantropía, es en verdad una reflexión del director acerca del lugar al que nos puede llevar el cinismo. Véanla.

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