El club de las cinco: Soderbergh + Teatro + Sorrentino + Italia + Monjas
Cinco recomendaciones (o no) de cine y series para el fin de semana: “Código negro”, “Las vidas de Sing Sing”, “Parthenope. Los amores de Nápoles”, “La increíble historia de la Isla de las Rosas” y “Lujuria en el convento”.
CÓDIGO NEGRO (película) dirigida por Steven Soderbergh, con Michael Fassbender, Cate Blanchett, Tom Burke. En cines.
-Soderbergh, el director que en 2013 anunció su retiro del cine, pero que no sólo no se retiró, sino que continuó filmando a un ritmo cada vez más endiablado. Tanto, que hace dos semanas se estrenó en los cines argentinos el film de terror Presencia y ahora nos llega la de espías Código negro. Estas dos películas, de hecho, son un ejemplo del cine Soderbergh: una variedad de géneros y registros, con un sesgo de pretendida inteligencia, que por algún motivo nunca termina de redondear un producto que no sea algo más que profesional y aceptable. Como si el director se hubiera propuesto la tarea de convertirse en un artesano que puede filmar todo, un poco a reglamento, con el objetivo de ofrecer un ejercicio genérico aplicado. En Código negro cuenta con un elenco estelar, encabezado por Fassbender y Blanchett, como un matrimonio de espías que ingresa en una espiral de desconfianza y paranoia cuando le comunican a él que su esposa es una traidora. Obviamente Soderbergh sabe filmar, construye su relato desde la elegancia clásica de los relatos de espionaje y también desde cierta frialdad propia de su estilo, algo que, en este caso, no le sienta de todo mal. El problema de Código negro es que termina resolviéndose un poco en lo privado, en lo psicológico, en lo verbal, sin nunca arriesgarse a ir a otros lugares. Un film aceptable, entretenido, pero lejos de lo que se puede esperar de semejante producción.
LAS VIDAS DE SING SING (película) dirigida por Greg Kwedar, con Colman Domingo, Clarence Maclin, Sean San Jose. En cines.
-Una de las grandes olvidadas en la última edición del Oscar, apenas una nominación para la actuación de Domingo, esta película cuenta el día a día de varios presos que participan de un programa artístico en el que aprenden actuación y nociones de puesta en escena teatral. El film de Kwedar podría haber caído en varios lugares comunes y abusar de resortes dramáticos que construyan un relato subrayado de redención o apenas un elemento didáctico y aleccionador. Pero lejos de eso, atraviesa de manera sutil la experiencia de sus personajes, los mira de cerca, los observa en los pequeños detalles que van haciendo sus módicos gestos. Domingo como ese John Divine G Whitfield con destellos de autor teatral, construye un personaje con dimensiones, y con emociones sumamente humanas entre su espíritu bonachón y sus egos artísticos que en ocasiones lo muestran como alguien incapaz de tolerar aquello que no puede manejar. Que es, de fondo, el sistema y sus reglas, especialmente desde su lugar de presidiario. En él y en otros personajes, Las vidas de Sing Sing habla de la libertad, de su anhelo, pero también de su imposibilidad cuando las rejas son físicas pero también autoimpuestas. Gran película.
PARTHENOPE. LOS AMORES DE NÁPOLES (película) dirigida por Paolo Sorrentino, con Celeste Dalla Porta, Gary Oldman, Peppe Lanzetta. En cines.
-Vuelve el director de La gran belleza, Fue la mano de Dios y La juventud, uno de los autores del cine italiano actual más reconocidos y premiados. Y vuelve con una película en la que retoma sus temas habituales, a esta altura ya obsesiones: la juventud, la belleza, la belleza femenina, el deseo, la vejez y la sexualidad. Todo mezclado, arrebatado, como si se le estuviera yendo la vida en eso que cuenta. Parthenope es la historia de una mujer, también la de una familia y la de un lugar. Pero es fundamentalmente ella el centro del relato, que como suele ser en el caso de Sorrentino, está construido a partir de imágenes, estampas, ideas visuales que en ocasiones no se corresponden con un orden narrativo. Ese caos que cada vez se nota más controlado y artificial, es un poco una imposición algo arbitraria que el director le pone a sus películas, como obligando a que cada relato sea el mismo relato, que su firma se note en el orillo. Sus ganas de ser Fellini siguen intactas y sus películas, otra vez aquí, dejan un sabor agridulce, como si ciertos excesos impidieran registrar el valor real que tiene el cine de Sorrentino.
LA INCREÍBLE HISTORIA DE LA ISLA DE LAS ROSAS(película) dirigida por Sydney Sibilia, con Elio Germano, Leonardo Lidi, Matilda De Angelis. En Netflix.
-Ya que hablamos de cine italiano, es bueno volver a esta película que estrenó Netflix hace unos años, una que como el cine de Sorrentino apuesta a ese desborde gritón y bien identificatorio de lo tano, pero también a otros elementos tradicionales del cine de ese país como la comedia sobre el absurdo del sistema y lo burocrático. Basada en una historia real, cuenta la creación de un pequeño estado montado en un islote artificial en el océano, junto a la costa de Rímini, un lugar que resulta un hueco burocrático, un espacio de absoluta libertad donde todo parece posible, especialmente las fiestas que se montan. La película de Sibilia toca la cuerda de la comedia dramática, en un orden que tiene que ver con la propia experiencia del protagonista: todo es diversión y hedonismo, hasta que la realidad se convierte en una pared insalvable. La lucha del pequeño ser contra el sistema nunca es de igual a igual. Los temas de siempre, pero con un aire de originalidad que la historia de base impone.
LUJURIA EN EL CONVENTO (película) dirigida por Jeff Baena, con Alison Brie, Kate Micucci, Aubrey Plaza. En Netflix.
-Este año murió prematuramente Jeff Baena, un director con un recorrido interesante en el indie norteamericano, quien en una época donde Netflix despuntaba el vicio del cine independiente norteamericano realizó para el streaming esta comedia alocadísima que hoy, si se fijan, aparece entre lo más visto de la plataforma (sí, el efecto del morbo). Basada en El Decamerón de Giovanni Boccaccio, la película cuenta sobre un joven criado que huye de su amo y se refugia en un convento lleno de monjas un poco inestables y al borda de la tentación. Sí, está el elemento almodovariano, pero también un acercamiento a un texto reputado desde un lugar absolutamente desprejuiciado, en una comedia sexual e irreverente que resulta sumamente graciosa, incluso con un humor que a veces no se precia de tal, entre lo hierático y el absurdo más extremo. Y además del trío de monjas protagonistas, hay un seleccionado de grandes comediantes como Fred Armisen, Paul Reiser, Molly Shannon y John C. Reilly. Imperdible, aún con su grado de exigencia hacia un espectador abierto a las posibilidades más irracionales de la mejor comedia.
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