El poder de síntesis del genial Jorge Lanata describió como “La Grieta” a la división en que nos encontramos como sociedad desde el punto de vista ideológico, histórico y filosófico. Hecho este reconocimiento vale la pena analizar el tema.

En sí la grieta no es algo nuevo, muy por el contrario, es el reciclaje de viejos enfrentamientos que van mutando para mantener actualidad. En el fondo es la lucha por el poder propuesto por una parcialidad, distante del sistema democrático y republicano de origen liberal que, en la Argentina, está plasmado por la Constitución Nacional histórica de 1853 y recordado en las primeras palabras del himno nacional “Libertad, Libertad, Libertad”.

Es sabido que el odio es un poderoso combustible para movilizar multitudes y ese descubrimiento ha sido utilizado por pensadores como Karl Marx y Federico Engels enfrentando a supuestas clase sociales agrupadas como proletariado y burguesía. Donde los primeros eran explotados por los segundos machacando frases como “La explotación del hombre por el hombre” y escribiendo para sustento ideológico distintos tratados como lo fueron “El manifiesto comunista” y “El Capital”, para nombrar solo un par de ellos.

Desde el otro extremo del arco político el fascismo y más tarde el nazismo desde el corporativismo absoluto, encontraron también una forma de enfrentamiento social. En el caso del nazismo, llamativamente, sumaron una cuota de racismo que es reciclada curiosamente por quienes hoy en la Argentina se reconocen a sí mismos como una etnia ancestral; en efecto, los alemanes se autoreconocienron como arios herederos de Germania y por lo tanto raza superior y con derecho a desterrar a quien no lo fuera, de ahí al holocausto no hubo mucho trecho por recorrer.

La grieta por lo tanto ha sido siempre explotada por aquellos que contrarían  al sistema democrático y republicano que ha llevado a elevar el bienestar de los pueblos, en su conjunto, que lo han adoptado y profundizado civilizadamente.

Una vez derrotado el Eje nazi-fascista en 1945 ya nadie sustenta en superficie ese pensamiento ideológico aunque sí algunas sus prácticas nocivas prevalecen en nuestro país.

El comunismo, en cambio, sobrevivió en forma global al menos hasta la caída del muro de Berlín y la implosión de la Unión Soviética. La realidad marcó el camino errado y se quedaron sin clientela en su ideología, los obreros ya no veían a los empresarios como explotadores y sus rebeldes aspiraciones del pasado mutaron a renovar el auto y tener mejores vacaciones, por otra parte, la libertad propuesta por occidente de tinte capitalista demostró su eficiencia en el mejoramiento social.

De esta manera, la izquierda se quedó sin argumentos y sin financiación externa, incluso en la china comunista las reformas impulsadas por Den Xiaoping en 1977 dejaron atrás el imperio de las ideas totalitarias de Mao tse-tung logrando la China de hoy.

Pero aquella izquierda subversiva derrotada ideológica y económicamente, no se quedó de brazos cruzados y buscó detrás de algunas contradicciones en evolución nuevos temas de enfrentamiento que van a la base de los valores de occidente. Y mutó entonces a una ideología multifacética que mezcla enfrentamiento de género sexual, ecologismo extremo, indigenismo fanático y fundamentalmente contracultural de los principios cristianos que sustenta occidente. Quienes han escrito en forma pionera un interesante y desafiante libro al respecto “El libro negro de la nueva izquierda” han sido Agustín Laje y Nicolás Márquez que abundan en datos profusos y significativos.

Prueba de lo descripto es que quienes se encuentran encabezando esta tendencia son los restos de los viejos cuadros de dirigentes montoneros, erpianos y otros del mismo espectro que incluso en su momento tomaron las armas a modo de guerrilla urbana en contra del orden constituido y siguen idealizando a la rancia dictadura castrista cubana junto a los seguidores chavistas venezolanos.

Recordando a George Orwell en la frase que reza “El que maneja el pasado maneja el futuro y con ello el presente”, armaron un relato donde acusan a Cristóbal Colon de genocida, al igual que a Julio Argentino Roca, organizan entredichos con el idioma, alegan ser ateos militantes y hasta llegan a acusar al actual presidente Mauricio Macri de heterosexual como si fuera malo serlo y dictador entre otras extravagancias en el armado contracultural.

En la Argentina quienes han reunido todas estas características y se embanderan en ellas son los representantes del Kirchnerismo, que camuflados, solo buscan el poder para seguir esquilmando la nación entera.

La batalla que en la antigua grieta se inicio y potenció a través de diarios y radios, hoy se suma la televisión en sus diversas versiones, internet y fundamentalmente las redes sociales que nos llegan a nuestros Smartphone, aunque hay que destacar que este último y moderno medio genera una gran dificultad para mantener el engaño constante.

En el mientras tanto, las fuerzas políticas democráticas, republicanas y liberales aún no han generado los anticuerpos necesarios para reaccionar a esta nueva estrategia, incluso muchos de sus dirigentes de alguna manera están dubitativos sobre esta temática que a poco de observar está muy clara.

En estos precisos momentos se discute en el congreso el tema de paridad de género en las listas sábana cerrándolo a hombre/mujer con una actitud que considero autoritaria desviando los temas más profundos que debería tocar el congreso, dado que la discusión de fondo no es esta, sino la lista sábana en sí, que no permite tachas ni diferenciación por parte de los ciudadanos electores, a esto le suman la imposición de listados al no prestarse a competir en las P.A.S.O.

Las técnicas utilizadas si bien más sofisticadas son en definitiva las mismas, la repetición de dogmas y entelequias que encabezadas con una verdad a medias, atraviesa a los integrantes de los distintos partidos.

Por suerte en esta grieta renovada hemos superado hasta el momento la violencia a través de las armas, las discusiones son light y hasta banales, si se quiere, pero no deja de llamar la atención, porque siguen atacando la base por la cual occidente ha crecido en democracia republicana con valores, principios y respeto individual.

No obstante soy optimista de nuestro futuro, no parece muy útil ser otra cosa…

Hernán E. Alcolea


Aclaración: los conceptos vertidos de quienes opinan son absoluta responsabilidad del firmante.


 

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