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Por Roberto Garrone

Pototo lo hizo

José Moscuzza logró que el Consejo Federal Pesquero cambiara las reglas de juego en la pesquería de langostino para que pueda entrar  su nuevo barco, el “José Américo”, un congelador que construyó en Vigo. Por Roberto Garrone.

Por Redacción

domingo 20 de mayo, 2018

El Consejo Federal Pesquero no regaló ninguna sorpresa dentro de la Resolución 7 que contiene el listado de las nuevas medidas de administración para la pesquería de langostino patagónico.

Podría haber sido peor, si al derogar la Resolución 1113/88 dejaban entrar barcos de hasta 45 metros de eslora. O mejor, si solo le abrían la puerta al “José Américo” y no premiaban a Santa Cruz y Chubut con cuota social de langostino por hacer algo que ya hacen: mantener vedado el Golfo San Jorge.

Todo el engendro administrativo tuvo un solo disparador: permitir el ingreso de este congelador tangonero del empresario José “Pototo” Moscuzza a la bonanza del langostino. Un barco construido a nuevo a cambio de 8 millones de dólares en las gradas de Armón, Vigo, España, que no encajaba en la legislación vigente: mide 47 metros de eslora máxima total y tiene una potencia superior a las 2000 HP.

Moscuzza empleador de Oscar Fortunato, representante del Poder Ejecutivo Nacional en el Consejo Federal Pesquero. “Pototo” presidente de Aldosivi, de buenas migas con Daniel Angelici, presidente de Boca y operador político en todos los niveles, capaz de enviar mensajes a Juan Manuel Bosch desde distintos interlocutores. Desde Emilio Monzó a Francisco Cabrera.

Ya el permiso de pesca del “José Américo” pondría colorado hasta a Lázaro Báez. Nació de una reformulación que involucró al “Mar Azúl”, un fresquero que tenía 520 toneladas de especies no cuotificadas y hoy se pudre hundido en el espejo interior del puerto, y el “Victoria del Mar”, un barco potero (pesca calamar) que le “cedió”, milagros de la administración pesquera mediante, vaya a saber cuota de qué recurso. Pero congelado.

Cuando todas las otras reformulaciones de permisos para acceder al langostino llegaron con una reducción del cupo original, con el verso de cuidar la sustentabilidad del recurso, al “José Américo” le dieron 2600 toneladas de “especies no cuotificadas”, que es el eufemismo con que en el CFP denominan al langostino.

Toda la ronda de consultas y reuniones de las últimas semanas que animaron las cámaras empresarias patagónicas y marplatenses con la mesa multisectorial pesquera, en el Consejo Federal y con el equipo de Agroindustria, donde quedó en claro el descontento generalizado con introducir modificaciones en el langostino fue una catarsis gratuita. Ya todo estaba cocinado. El buque de “Pototo” tiene firmado su permiso de pesca desde el pasado 19 de abril.

Es prematuro evaluar las consecuencias que tiene este acto administrativo a dedo. Pero ninguna alumbra como positiva. Moscuzza tendrá un poder de pesca colosal con el “José Américo” y podrá darse el gusto de resignar parte de la ganancia de vender langostino congelado en cajas de dos kilos, para acceder a nuevos mercados, o clientes de sus competidores.

Detrás de la puerta que abrió Moscuzza asoma el nuevo tangonero de Alberto Valastro en sociedad con Newsan. El buque es un poco más chico pero fuera de los límites vigentes hasta el cambio de reglas. Y luego vienen los barcos que Solimeno compró a los uruguayos de Fripur. Y más atrás asoman otro de Moscuzza y otro de Valastro. Nadie saca, todos ponen…

Cómo es el blanqueo del “José Américo”. El artículo 2 de la Resolución requiere a la autoridad de aplicación de la Ley Federal de Pesca que “adecue las normas de su competencia a las medidas aprobadas en el Plan de Manejo del Langostino.

Bosch no puede porque es una norma dictada por su mismo rango. De ahí que sea Guillermo Bernaudo, el secretario de Agricultura, quien estampe los cambios. Derogaran todas las resoluciones vigentes hasta ahora y harán correr la Resolución 7. Antes que termine el mes de Mayo, para tenerlo en la línea de largada cuando se habilite la zafra luego de la prospección.

Inolvidable el Mayo que metió “Pototo”. Campeón con Aldosivi en Sarandí para ganarse un lugar en la Super Liga. Suba del dólar a 25 mangos y pasaje del “José Américo” al paraíso del langostino. Si pesca su cupo, puede facturar casi 20 millones de dólares al fin de la temporada.

Más allá que figura en el contenido, la Resolución 7 no reviste características de Plan de Manejo por una razón sencilla. No tiene conceptos biológicos, ni objetivos de ningún tipo. El texto motivó sesudos análisis de los especialistas para entender hasta la última coma de la letra chica, pero los concejeros ubicaron en un segundo plano al protagonista central del circo.

El langostino es un recurso natural renovable. Para que todo el sobreesfuerzo pesquero que se viene aplicado sobre el marisco no quede tan expuesto ante el primer fracaso de reclutamiento de juveniles, deberían tener en la sustentabilidad de la pesquería su misión principal.

Ni siquiera “Pototo” cree en la sobreabundancia eterna del langostino. Será por eso Por eso mandó a construir un barco factoría de 47 metros de eslora. El día que fracase el marisco, Moscuzza tendrá otro congelador para pescar merluza.

El langostino hasta ahora parece dispuesto a refutar cualquier lógica. En los últimos tres años aumentó el esfuerzo pesquero y en esa sintonía, también los desembarques. Pero Indefectiblemente un día esas líneas dejarán de correr en paralelo y la biomasa disponible para ser pescada por la flota comercial será sensiblemente menor.

En el CFP mencionan un “plan de contingencias” en caso que las capturas se reduzcan en un 50% del promedio de los últimos cinco años, pero ni una pista de cómo se aplicaría. Cuando eso ocurra, Moscuzza  tendrá otro objetivo a la vista.

 

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