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Etchecolatz pidió que lo reincorporen a la Bonaerense

El represor de 89 años, que vivió en Mar del Plata bajo prisión domiciliaria hasta marzo, fue condenado seis veces por robo de bebés, secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones. Recién durante la gestión de María Eugenia Vidal fue exonerado de la fuerza, por lo que presentó una apelación a esa decisión, que ya fue rechazada.

Por Redacción

domingo 26 de agosto, 2018

El represor Miguel Etchecolatz, ex jefe de Investigaciones de la Policía Bonaerense durante la gestión de Ramón Camps y jefe directo de los 21 centros clandestinos de detención que funcionaron en la Provincia en los años de la dictadura, pidió a los 89 años su reincorporación a la Policía Bonaerense, al apelar la exoneración de la fuerza que fue dispuesta por el Gobierno de María Eugenia Vidal el año pasado.

El genocida –que vivió hasta marzo bajo arresto domiciliario en una casa del Bosque Peralta Ramosfue condenado seis veces por robo de bebés, secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones, delitos por los que fue sentenciado en reiteradas oportunidades a prisión perpetua y por los que actualmente está encarcelado en el Penal de Ezeiza. 

Etchecolatz fue miembro de la Bonaerense hasta hace un año, cuando la administración de María Eugenia Vidal descubrió, por casualidad, que el responsable máximo de La noche de los lápices aún integraba las filas de los agentes de la Provincia. Lo delató un trámite de rutina: un tribunal que pedía a Etchecolatz para una formalidad judicial. El represor seguía en la Policía en situación de RAV (Retiro Activo Voluntario), como si se hubiese jubilado de la fuerza normalmente, sin delinquir y con el legajo impecable.

Nadie había modificado su condición de policía en 34 años de democracia. Ni durante los gobiernos de Felipe Solá ni de Daniel Scioli, cuando la Bonaerense también había sido avisada por la Justicia sobre pedidos formales de requerimiento acerca de Etchecolatz.

Luego de ser notificado de la exoneración, mediante un escrito de cuatro carillas, pidió formalmente que se anulara lo dispuesto por “prescripción” y preguntó, insólitamente, “qué acciones he realizado para ser encuadrado en las supuestas faltas atribuidas”.

También sostuvo que su exoneración “constituye una flagrante violación al derecho de defensa”, y advirtiendo que le hará un juicio a la Provincia por daños y perjuicios, “por los actos emanados del Poder Ejecutivo y sus funcionarios”.

Según Clarín, recibió la respuesta la semana pasada del ministro de Seguridad de la Provincia, Cristian Ritondo, que rechazó la apelación y el planteo de nulidad dejando firme la exoneración, después de enumerar 10 párrafos de argumentos en contra del pedido.

Etchecolatz -condenado por primera vez en 1986, como responsable de haber torturado a 91 personas- se notificó en la cárcel de Ezeiza, firmando como lo hace siempre. Cuidando una caligrafía pareja, redondeada y algo barroca, en la que se lee clarito: “Miguel O. Etchecolatz. Prisionero de guerra”.

 

 

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